¿Salud enlatada?

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Consumir en exceso alimentos en latas de conserva, así como pasta y arroz, puede conllevar riesgos para la salud. Sobre todo si se tiene un estilo de vida muy concreto. ¡Le damos todos los detalles!

¿Sabía que desde el comienzo de la crisis las ventas de productos frescos se han desplomado?

Grandes existencias de frutas y verduras se están desperdiciando en las tiendas y los supermercados tiran diariamente miles de toneladas. (1)

Sectores enteros de la agricultura están en peligro.

La razón es que los consumidores se están alejando de los productos frescos y están tomando más alimentos enlatados, pastas y arroz.

Pasta y arroz, la peor dieta posible cuando no te mueves

No tengo nada en contra de la comida enlatada o la pasta y el arroz.

Sé que estos productos pueden almacenarse durante mucho tiempo y son fáciles de cocinar.

Lo preocupante es que la pasta y el arroz son alimentos muy ricos en almidón, que es un tipo de carbohidrato de liberación lenta; por lo tanto alimentos energéticos.

La única buena razón para comerlos en grandes cantidades sería practicar alguna actividad significativa que consuma energía durante mucho tiempo.

Ahora bien, el estilo de vida de muchas personas que apuestan por este tipo de productos, lamentablemente, se caracteriza por tener una actividad física muy pobre e incluso inexistente. Y abastecerse de carbohidratos lentos cuando es casi imposible gastarlos no solo es algo absurdo, sino incluso peligroso.

Una dieta rica en calorías conduce al sobrepeso y todos sus riesgos asociados: diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, etc.

Los efectos perversos de la comida enlatada

Las conservas no son un problema en sí mismo si los productos son de buena calidad y se procesan lo menos posible. El enlatado incluso conserva muchos nutrientes, comenzando por los ácidos grasos.

Otro fallo de los alimentos enlatados es la presencia habitual de productos tóxicos (o sospechosos de serlo).

Desde 2015, el uso de bisfenol A, un disruptor endocrino, ha sido relegado gradualmente en la industria de envases de alimentos. Pero ha sido reemplazado por el bisfenol S, que tiene una estructura muy similar y se sospecha que es aún más peligroso que el bisfenol A porque llega directamente a la sangre. (2)

Y este compuesto afecta a la reproducción, el metabolismo y aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular (puede leer más al respecto en esta noticia).

Otra preocupación son las nanopartículas de óxido de zinc descubiertas en algunas latas de comida, en ocasiones con hasta cien veces más que las cantidades diarias recomendadas (según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la recomendación máxima es de 40 mg de zinc al día para adultos a partir de 19 años).

Y es que este elemento también se emplea para recubrir ciertas latas de conserva y, al estar en contacto con los alimentos, acaba migrando a estos.

Pues bien, un exceso de esta sustancia en el organismo puede acabar dañando la microbiota intestinal y dificultando la digestión, además de reducir notablemente el transporte de glucosa en la sangre. (3)

Otro problema de los alimentos enlatados es que tienen menos vitaminas. Recordará la enfermedad de los marineros de antaño, el escorbuto. Estaba causada por seguir una alimentación exclusivamente a base de productos de conserva, con una falta total de alimentos frescos, lo que conllevaba un déficit de vitamina C (presente en frutas y verduras frescas).

Abastecerse de productos frescos de proximidad

Por supuesto, la comida enlatada, la pasta y el arroz siempre vienen bien para esas ocasiones en que no se dispone de mucho tiempo para cocinar. Pero la clave es no convertirlos en alimentos básicos de su dieta. Mucho mejor es apostar por los productos frescos.

¿Cómo conseguirlos? Lo más seguro para confirmar que se trata de productos de calidad es acudir directamente al agricultor, que es lo que yo hago. O, si no, a mercados o tiendas especializadas en los que se apueste por el comercio de proximidad.

Es cierto que en algunos casos la cantidad de antioxidantes que conservan las verduras de bote son muy similares a las frescas (aquí puede conocer los ejemplos más llamativos).

Sin embargo, siempre es recomendable consumir alimentos frescos y dejar las conservas para usos puntuales.

Fuentes

(1) COUGARD Marie-José, Coronavirus : la débâcle des ventes de produits alimentaires frais, le 24 mars 2020 sur lesechos.fr, consulté le 30 mars et disponible ici.

(2) DELBECQUE Céline, Risques, exposition dans le sang c’est quoi le problème avec le bisphénol S?, le 18 juillet 2019 sur lexpress.fr.

(3) FABIOLA Moreno-Olives et al., Retraction: ZnO nanoparticles affect intestinal function in an in vitro model, Food Funct., 2018, 9, 3037.


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