La alimentación que ha seguido el padre afecta al futuro crecimiento y salud de su hijo, incluso a largo plazo, desde el momento de la concepción. Esta es la sorprendente conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores que señala que el tipo de dieta que sigue el hombre es capaz de modificar las características de su ADN, que más tarde, a través de los espermatozoides, heredará su futuro hijo(1).

Para demostrar esta teoría se realizó un experimento con ratones macho a los que dividieron en dos grupos: los del primero siguieron una dieta baja en proteínas y los del segundo una dieta estándar.

Tras analizar las características del esperma de los ratones, tanto antes como después del ensayo, los investigadores observaron que la dieta baja en proteínas había provocado una reducción en los niveles de metilación de los espermatozoides (acción por la cual se transfiere el ADN de unas células a otras). Asimismo, en las hembras que se cruzaron con este grupo de ratones se detectó una falta de respuesta inflamatoria e inmunológica, que también podría afectar al futuro desarrollo del embrión.

Lo que terminó de confirmar que la alimentación paterna afecta al desarrollo del futuro hijo es que la descendencia de los ratones que habían seguido la dieta baja en proteínas vio alterado su metabolismo. Además, se produjeron cambios en algunas poblaciones de bacterias intestinales, lo que afecta directamente a su sistema inmunológico.

 

Fuentes:

  1. Watkins AJ, et al. “Paternal diet programs offspring health through sperm- and seminal plasma-specific pathways in mice”. Proc Nat Ac Sci. 2018.