Quiero comenzar mi texto de hoy dándole una noticia que seguro le alegrará: usted hace más ejercicio al día del que probablemente se imagina. Y, además, lo hace sin darse cuenta.

Cómo es posible”, pensará.

Muy sencillo: haciendo las tareas domésticas.

Y es que, como está a punto de descubrir, existen muchas maneras de mantenerse activo y quemar calorías, aparte de los métodos más tradicionales.

Eche un vistazo a la tabla de gasto energético total según actividad física que aparece a continuación. Gracias a ella puede calcular las calorías gastadas con cualquier actividad que realice, aplicando una sencilla ecuación: (1)

Gasto energético (kcal) = Actividad realizada x Peso corporal (kg) x Tiempo invertido (min)

Le indico ahora algunos ejemplos de las labores domésticas más comunes para que calcule su gasto energético. Eso sí, sabiendo que en el caso de las mujeres se debe reducir el resultado final un 10%, ya que el Índice de Masa Corporal (IMC) de la mujer suele ser inferior al del hombre en ese mismo porcentaje:

De este modo, por ejemplo, los 20 minutos que dedique a planchar rápidamente se transformarán en unas 70 calorías gastadas si pesa unos 60 kilos.

¿Que un día no le apetece planchar? No hay problema, opte por pasar el aspirador o fregar el suelo, que tienen un gasto similar.

Y si lo que quiere es quemar un poco más, ¿se anima a lavar la ropa a mano? Tal vez parezca ilógico hacer esto cuando tiene en casa una lavadora, pero lo cierto es que compensa en lo que a gasto calórico se refiere: ni más ni menos que 0,070 kilocalorías por minuto y kilo de peso… ¡más que jugar al ping-pong!

Le pongo un último ejemplo. Limpiar los cristales, una tarea que suele resultar muy pesada pero que es necesario hacer cada cierto tiempo, tiene un gasto energético muy similar al de montar en bicicleta: 0,061 frente a 0,064 kcal/kg/min. Eso sí, al igual que sucede al ir a montar en bici, mejor que no opte por esta actividad cuando esté lloviendo…

La intención también cuenta

Ahora bien, si resulta que las tareas del hogar conllevan un importante gasto energético, algunos se preguntarán cómo es que las personas cuyo trabajo consiste precisamente en hacer esas tareas no tienen cuerpo de atleta profesional.

La respuesta estaría en que no piensan en ellas como un tipo de ejercicio.

Esa fue la conclusión de un estudio que contó con 84 limpiadoras de hotel. Durante la investigación estas debieron realizar su trabajo de siempre, pero con la diferencia de que a la mitad les iban indicando las calorías que quemaban con cada tarea que hacían. (2)

Pues bien, pasado un mes solo las trabajadoras del grupo informado experimentaron una bajada de la presión sanguínea y de peso equiparable al que se habría obtenido haciendo deporte.

Es decir, que las tareas domésticas ofrecen beneficios cuando, al realizarlas, pensamos que estamos haciendo ejercicio.

El juego de contar calorías

Use la tabla que le he dado para calcular el total de calorías que puede gastar al hacer las tareas domésticas. Seguro que a partir de ahora las verá con otros ojos. ¡Y verá que al día hace más ejercicio del que pensaba!

Si además tiene la suerte de vivir en una casa con jardín, cuidarlo tiene su recompensa más allá de disfrutar de una actividad de ocio al aire libre: nada menos que quemar 0,086 kcal/kg/min.

¿Y qué me dice de las calorías que se pueden gastar al cortar leña? ¡Superan a las que se quemarían jugando al tenis!

Y esto no es más que el principio. Una vez que se entra en el juego de contar calorías, lo cierto es que resulta muy fácil “engancharse” y hacer más actividades con las que ahora ya sabe que puede gastar tantas calorías como si practicara deporte.

Por ejemplo, subir las escaleras supone un gasto de 0,254 kcal/kg/min; bailar, 0,110 kcal/kg/min; pasear, 038 kcal/kg/min. ¡Incluso en la ducha se gastan calorías! Eso sí, no alargue demasiado esa ducha con el único fin de hacer un mayor gasto energético, pues también estaría causando un gran daño al medioambiente…

Además, el que esté haciendo ejercicio con estas actividades domésticas o de ocio no quita que el deporte sea la mejor opción a la hora de quemar calorías.

Y es que son muchos los beneficios que ofrece que han sido ampliamente contrastados, sobre todo si se hace al aire libre: reduce el estrés, mejora la salud cardiovascular, previene el deterioro cognitivo y el riesgo de sobrepeso…

Le dejo algunos ejemplos para que pueda echar cuentas de las calorías que puede llegar a gastar en función del deporte que practique (¡seguro que se anima a comenzar!):

Le propongo un reto…

¿Por qué no hace la prueba y suma las calorías que gasta al día entre actividades deportivas, domésticas y de ocio? Y, una vez que tenga calculado el total, ¿se anima a retarse a sí mismo para superarlo?

Es usted quien pone los límites.

Solo tiene que tener en cuenta la intensidad con la que practique el ejercicio. Así, si la intensidad es baja deberá reducir el resultado obtenido un 10%, mientras que si es alta tendrá que aumentarlo un 20%.

Es decir, que para gastar más bastaría con aumentar la velocidad de su paseo, por ejemplo, o empezar a subir las escaleras en lugar de ir en ascensor…

Ya ha visto que para hacer ejercicio no es obligatorio ir al gimnasio. Todo es cuestión de elegir la tarea que quiera hacer hoy… ¡y echarle ganas!

 

Fuentes:

  1. Moreiras O, A Carbajal, L Cabrera, C Cuadrado. “Tablas de composición de alimentos”. Ediciones Pirámide (Grupo Anaya, SA). 18ª edición revisada y ampliada. 2016.
  2. Alia J. Crum, Ellen J. Langer: “Mind-Set Matters: Exercise and the Placebo Effect”. Harvard University. 2007.