Mucha gente piensa que se puede llegar a casa de la compra y amontonar sin ton ni son, tanto frutas como verduras, en el cajón inferior de la nevera.

Más todavía en verano, cuando aprieta el calor y tememos que se estropeen muy rápido (especialmente si se trata de alimentos ecológicos, que debido a la ausencia de conservantes se marchitan antes).

Sin embargo, para evitar que los vegetales se estropeen muy pronto lo que hay que hacer es, precisamente, clasificarlos bien.

Para empezar, hay que separar siempre las verduras de las frutas, más aún si entre las primeras se encuentran vegetales de hoja verde (como el brócoli, las espinacas, la lechuga…).

Además, algunos de estos alimentos sí o sí conviene dejarlos en un primer momento fuera de la nevera, sobre la encimera, a la espera de que maduren (solo después de eso los meteremos en el frigorífico).

Pero ¿por qué?

De esto trata el texto de hoy.

Un gas que determina la vida de las frutas y verduras

Muchos vegetales liberan un gas incoloro e inodoro llamado etileno.

En realidad, se trata de una hormona vegetal que acelera la maduración de ciertas frutas y verduras. Esto puede ser beneficioso en algunos casos -cuando necesitan un “empujón” para terminar de madurar-, pero malo en otros, ya que acelera el deterioro del alimento.

Por tanto, lo más inteligente es clasificar las frutas y verduras según su contenido en este gas, a fin de que no se dañen unas a otras.

 

Clasificación de frutas y verduras según su contenido en etileno (1)

Tipo Dónde guardarlas Frutas y verduras
Frutas con un alto contenido en etileno Hay que almacenarlas aparte. Manzanas, aguacates maduros, melones (cantalupos y verdes), guayabas, kiwis, mangos, papayas, membrillos, tomates y las frutas de hueso en general.
Verduras sensibles al etileno Conservar lejos de las frutas productoras de etileno. Espárragos, aguacates verdes, remolachas, crucíferas (brócolis, bok chois, repollos, coliflores…), zanahorias, apios, pepinos, berenjenas, lechugas, champiñones, chirivías y calabazas.
Frutas con bajo contenido en etileno / no sensibles Pueden mezclarse con otras. Bayas (moras, arándanos, frambuesas y fresas), cerezas, higos, cítricos (pomelos, limones, limas, naranjas…), lichis, piñas, granadas y ruibarbos.
Verduras con bajo contenido en etileno/ no sensibles Pueden conservarse junto a otras. Cebollas, pimientos, ajo, colinabos, raíces de jengibre y mazorcas de maíz dulce.

 

Ahora bien, hay factores -como la temperatura (sobre todo ahora en verano) y el espacio- que pueden obligarnos a adoptar un “plan B”.

Soluciones ante el calor o la falta de espacio

Cuando el calor aprieta, por supuesto podrá conservar estos alimentos en la nevera -ojo, manteniendo a distancia las frutas y verduras que ha visto que lo necesitan-. Eso sí, en general deberá intentar consumir a la mayor brevedad posible todos los alimentos frescos de los que disponga, o hacer con ellos sus propias conservas para evitar que se echen a perder (aquí le dejamos 5 fantásticos consejos para hacerlo que en su día colgamos en nuestras redes sociales).

Si el problema es la falta de espacio en el frigorífico, un buen truco es conservar las verduras de hoja verde a temperatura ambiente introduciendo la parte de abajo en agua (como si de un ramillete de flores se tratase). Eso las ayudará a permanecer en buen estado más tiempo. Eso sí, corte las puntas de los tallos y cambie el agua cada día, además de ir eliminando las hojitas que se marchiten.

Hasta aquí mi lista de recomendaciones para ayudarle a alargar la vida de sus frutas y verduras. Ponga en práctica estos consejos y verá cómo el tiempo deja de jugar en su contra.

¡A su salud!

P.D.: Si el detalle de las patatas en la nevera le ha sorprendido tanto como a mí la primera vez que lo oí, debe saber que hay una gran cantidad de productos -como el café, la miel, el pan…- que muchas personas conservan en la nevera aunque no deberían hacerlo. Esta es la lista de 28 alimentos -algunos del todo insólitos- que, si guarda en el frigorífico, debería sacar ya mismo de él.