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Frutas y verduras de temporada en febrero (y otros secretos de salud)

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Febrero es un mes de transición en todos los sentidos. Y eso se nota tanto en el huerto y las estanterías de las fruterías como en los hábitos de salud que debemos adoptar para encarar la primavera. ¡Aquí tiene las principales claves!

Febrero febrerín, el más corto y el más ruin”.

Este refrán lo refleja a la perfección: febrero, con sus 28 días (uno más los años bisiestos), es el mes más corto de todos. Sin embargo, con frecuencia llega a hacerse largo y pesado debido a la inestabilidad que suele acompañarlo.

Y es que, aunque en alguno de sus amaneceres el canto de los pájaros nos adelante un poco de la primavera que empieza a asomar, sigue siendo pleno invierno.

De hecho, son comunes las borrascas, las lluvias, los vientos e incluso las heladas y las nevadas, quedándose la temperatura media en toda la península en apenas unos 9º C.

Eso sí, hacia finales de mes los termómetros pueden comenzar a subir e incluso dar alguna que otra sorpresa, depende de dónde se viva. Incluso no es raro verse bajo un agradable sol de media mañana capaz de calentarle a uno los huesos…

Febrero: el pequeño despertar de la Naturaleza

Además, en febrero los días empiezan a ser ya manifiestamente más largos, aunque todavía siga anocheciendo relativamente pronto.

Y ese aumento en las horas de luz solar también se aprecia en la Naturaleza, que empieza poco a poco a despertar.

Así, en amplias zonas del sur y del levante florecen los almendros, los olivos son podados en los días soleados y, a nivel hortícola, se recomienda comenzar a preparar los semilleros de las cebollas, los tomates, los pimientos, las berenjenas y los puerros que se trasplantarán en la tierra en las siguientes semanas.

En los climas más suaves incluso se aconseja sembrar directamente en el suelo algunas variedades, como por ejemplo las zanahorias, los rabanitos y las remolachas.

Por otro lado, en lo que a la vida animal respecta, durante este mes las hembras de algunas especies de mamíferos empiezan a entrar en celo. Y también las aves rapaces realizan la puesta anual, mientras que las migratorias retoman el vuelo, en esta ocasión en dirección a las latitudes europeas, desde las grandes llanuras africanas.

Las frutas y verduras de temporada en febrero

Febrero es un mes de transición también en el huerto, lo cual se percibe en las estanterías de las tiendas y fruterías.

De ese modo, los vegetales típicamente otoñales van desapareciendo, como por ejemplo las granadas, las manzanas, los champiñones, los caquis… Y al mismo tiempo otras especies como el espárrago toman el relevo y empiezan a hacer acto de presencia, dejando claro que nos encaminamos hacia una nueva estación.

En cualquier caso, el frío sigue ayudando a conservar muchas variedades de hoja, raíz y cítricos típicamente invernales durante unas semanas más.

De ahí que sea el momento típico de verduras como las coles de Bruselas, las acelgas, las alcachofas y la lombarda, pero también de la achicoria, el apio, los guisantes, los rábanos, la borraja, el brócoli, la calabaza, los canónigos, el cardo, la cebolla, la chirivía, la coliflor, las endibias, la escarola, las espinacas, los grelos, el haba tierna, el hinojo, las lechugas de invierno, el puerro…

Y entre las frutas destacan los cítricos, incluidos los pomelos, que todavía se mantienen en su máximo esplendor de sabor, así como otras exóticas como la piña, la chirimoya, el aguacate o el kiwi.

Cómo debe cuidar su salud en febrero

Como es lógico, algunas de estas variedades de vegetales responden a las necesidades típicas del momento: mucha vitamina C y una buena carga de antioxidantes para encarar las bajas temperaturas, pero también potentes efectos diuréticos y depurativos para ayudar al organismo a detoxificarse de cara a la nueva estación que tenemos por delante.

Esto es lo que sucede en particular con verduras como los espárragos, los guisantes, la borraja y las alcachofas, propias de este momento del año.

En la misma línea, comenzar hacia finales de febrero una cura detoxificante a base de plantas hepatoprotectoras -como el cardo mariano o el rábano negro- puede ser también una gran decisión (aquí puede leer más sobre sus efectos y cómo sacarles el máximo partido). Eso ayuda a afrontar la llegada de la primavera con energías renovadas y con el organismo a punto.

Y de igual modo otros consejos de salud que debe tener muy en cuenta durante el mes de febrero son mantenerse muy activo y muy bien hidratado.

Seguir estas pautas a rajatabla es la mejor forma de combatir los estragos del frío en el cuerpo. Aunque, eso sí, la actividad debe ir acompañada de mucho descanso y del adecuado abrigo, a fin de evitar los terribles golpes de frío.


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