Sin congeladores, salazón ni conservas, en nuestra etapa de “cazadores-recolectores” los seres humanos conocíamos tan bien las plantas comestibles a nuestro alrededor que podíamos alimentarnos con ellas a lo largo de todo el año.

Comíamos frutos, raíces, hojas, algunas plantas enteras… y también flores (aquí puede profundizar un poco más en ello).

Sin embargo, hoy son escasas las poblaciones en Europa que siguen elaborando asiduamente recetas con ellas, como por ejemplo buñuelos de flores de calabacín, mermeladas de pétalos de rosa, dulces a base de violeta y pasteles aromatizados con agua de azahar (también se suelen usar las flores de manzano y de cerezo).

Eso sí, muchas personas continúan utilizando -o han vuelto a usar- diversas flores para tratar todo tipo de dolencias. Por ejemplo, la de la hierba de San Juan contra la depresión, la de la pasiflora frente al insomnio o la ansiedad y la de tilo para combatir la hipertensión.

Incluso se conoce el poder antidepresivo (¡no solo culinario!) de los pistilos del azafrán (si le interesa el tema, le recomiendo leer este texto).

Vistosos toques de color en las recetas

Aunque su uso culinario tradicional se ha perdido, cada vez más amateurs de la nueva cocina se atreven a añadir un toque deliciosamente picante a sus ensaladas con flores de capuchina, por ejemplo.

Y también las flores de borraja y de begonia, visibles en el cuenco de arriba, se están poniendo de moda en la cocina gourmet; al igual que los pensamientos, los claveles e incluso las margaritas. ¡La explosión de color y sabor está garantizada!

Sin embargo, la mayoría de personas desconoce pequeños pero importantes detalles que permiten sacarles más partido. Como por ejemplo que la flor del ajo añadida a los platos en lugar del bulbo que todos conocemos aporta un sabor similar pero menos fuerte y resulta más digerible.

Y que con la flor del puerro, la de la de cebolla y la de la lechuga sucede lo mismo: concentran todo el sabor de la planta, pero además aportan un plus de originalidad a la decoración de los platos.

En cualquier caso, no es el único caso de usos similares: ¡en realidad la alcachofa no es otra cosa que un capullo de una especie de cardo muy grande!

Y en Tailandia una flor similar -pero que en realidad proviene de una platanera- también se añade con frecuencia a platos fríos como las ensaladas.

Un legado de hace milenios

Como ya apuntaba arriba, aunque para algunos suene de lo más moderno -e incluso si se utiliza en la refinada cocina de vanguardia-, el uso culinario de las flores es antiquísimo.

De hecho, los chinos ya las incorporaban a los platos y a los remedios medicinales nada menos que ¡3.000 años antes de nuestra era!

Y hay plantas que nos resultan de lo más exóticas que todavía hoy siguen usando. En concreto me gustaría detenerme en uno de estos vegetales extraordinarios: la flor de loto.

Si en medicina china es una planta muy utilizada contra el insomnio, la ansiedad y la tos, su valor culinario no se queda atrás. Y es que ¡todas y cada una de sus partes son comestibles!

  • Las hojas y las flores se cocinan y se añaden a diferentes elaboraciones.
  • Las raíces (tubérculos) se secan y se pueden hervir para comerlos con vinagre y salsa de soja.
  • Las semillas pueden consumirse frescas, confitadas o asadas como aperitivo o como un añadido a las sopas, por ejemplo.

Una flor sagrada

La flor de loto es una planta considerada sagrada no solo por la religión budista, sino también por la hindú. Y también en ciertos países como Egipto.

Eso es lo que explica que sea tan habitual encontrarla en templos, representaciones de deidades e incluso que dé nombre a una de las posturas más conocidas en todo el mundo a la hora de meditar (la posición del loto, con las rodillas dobladas y las piernas cruzadas tapando los pies, imita a la base de la que surgen los pétalos de la flor).

Pero ¿por qué se considera sagrada esta planta? En primer lugar, porque simboliza la pureza del cuerpo y la mente, la belleza, la virginidad, la fertilidad, la elevación, la inmortalidad…

Todo ello tiene que ver con que las raíces de loto se sumergen bajo el agua, en estanques oscuros y fangosos, y obtienen de ella una energía que le permite dar flores impecables, profundamente hermosas y capaces de repeler esa agua oscura.

A diferencia del lirio de agua, por ejemplo, que también crece en la superficie, las flores de loto florecen varias decenas de centímetros por encima de la superficie del agua.

¿Ve ahora por qué esta planta ha sido tomada como un símbolo, precisamente, de “elevación”?

Una receta con raíz de flor de loto

Volviendo a cosas más terrenales, ya que hemos hablado de los usos culinarios del loto quiero darle la receta de una deliciosa ensalada hecha a base de la raíz de esta planta, la cual no le costará encontrar en tiendas especializadas y herbolarios.

Tome buena nota de esta delicia.

Los ingredientes que necesita son:

  • 1 raíz de loto.
  • 1 pizca de aceite de sésamo picante.
  • Sal y azúcar (al gusto).
  • Vinagre de arroz blanco.
  • Pimienta de Sichuan (u otra de su elección).
  • Aceite de sésamo.
  • Salsa de soja.

Para elaborar la receta empiece por pelar la raíz y cortarla en rodajas pequeñas (de medio centímetro de grosor). Déjelas en remojo durante unos minutos en agua fría y después escúrralas bien y blanquéelas en agua hirviendo durante un minuto. Séquelas nuevamente, antes de enjuagarlas una última vez con agua fría.

A continuación coloque las tiras en una ensaladera pequeña y vierta dos remolinos de vinagre de arroz, mezclando todo suavemente. Vierta la mezcla en un plato y espolvoree con un poco de sal, azúcar y pimienta.

Riegue con un chorrito de aceite de sésamo y, a la hora de servir, coloque un poco de salsa de soja en un plato pequeño para acompañar. En él podrá remojar las tiras al gusto.

Se trata de una guarnición ideal para ciertas carnes, como por ejemplo la de pavo, pollo o pato. Pruébelo y… ¡ya me contará!

P.D.: Quizá la idea de cocinar con flores, en principio, le suene algo rara. Sin embargo, ya ha visto que en realidad la alcachofa es una inflorescencia floral inmadura. Y hay otros alimentos que seguro que está acostumbrado a comer y que también son flores. Estoy pensando en concreto en el brócoli y la coliflor, por ejemplo (el nombre de esta última no deja lugar a dudas). Si quiere conocer un poco más sobre el poder de estas dos crucíferas para mejorar la salud, especialmente el brócoli, le invito a leer este texto.