Si usted padece a menudo dolores de estómago, estreñimiento o incluso diarreas… quizá es hora de que pruebe a tomar el “ascensor chino”.

No hablo de ningún ascensor literal, por supuesto. Lo que quiero es que gane algo de “altura” para ver el problema desde otra perspectiva.

La cuestión es que el origen de sus trastornos digestivos no se encuentra necesariamente en sus intestinos o en su estómago. Ni siquiera en el corazón o los pulmones, sino todavía más arriba.

Concretamente podría estar en su cabeza, en su mente, pues es allí donde se gestionan las emociones.

Así tratan en China los trastornos intestinales

En la Medicina Tradicional China (MTC) se considera que las emociones están indisolublemente ligadas a los órganos en los que se manifiestan. Y es por ello que los trastornos emocionales son capaces de perturbar el buen funcionamiento del organismo en su conjunto.

El estrés, por ejemplo, afecta principalmente al hígado, donde se cree que se origina el síndrome del intestino irritable (SII).

Pero no solo la medicina china se basa en estos principios. En Japón la parte inferior del abdomen se denomina “hara” (de ahí el nombre de “hara-kiri”, el corte con el que tantos samuráis se han quitado la vida, que significa literalmente “abrir el estómago”). Pues bien, el hara se considera el centro de las fuerzas vitales, garantizando el equilibrio tanto físico como psíquico.

Y de igual modo en ciertas tradiciones europeas el vínculo entre el instinto y las emociones es antiguo, como demuestran algunas expresiones como “tener un nudo en el estómago”, “no tener estómago para algo”, “tener mariposas en el estómago”, etc.

En cualquier caso, esa relación sinérgica entre las entrañas y las emociones no se basa solo en refranes y dichos. También la ciencia ha confirmado ese asombroso vínculo, y usted está a punto de conocer a qué conclusiones ha llegado.

Las neuronas, colonizadoras del intestino

A principios del siglo XX la comunidad científica ya sospechaba de la existencia de una red autónoma de neuronas en el intestino. Sin embargo, el hallazgo como tal no se produjo hasta finales de la década de los 90.

A día de hoy se estima que son 200 millones las neuronas presentes en este “segundo cerebro”, las cuales interactúan entre sí y al mismo tiempo con las del cerebro.

Asimismo, se sabe que un desequilibrio intestinal puede provocar una amplia variedad de trastornos y afectar la psique. Por tanto, ¿por qué no iban a producirse los mismos efectos en sentido inverso?

Un problema emocional puede alterar al sistema digestivo y a los miles de millones de habitantes microscópicos que este alberga (¡10 veces más que células hay en todo el cuerpo!).

Así que, si usted lo ha intentado todo -o casi- para acabar con sus problemas digestivos y nada funciona, ¿por qué no preguntarse si el origen de sus problemas intestinales está en otro lugar?

¿Colon irritable? Sane su mente

Hace ya años que un estudio publicado en la revista científica PloS One llegó a una sorprendente conclusión: los pacientes diagnosticados de síndrome del intestino irritable (SII) mejoraban después de tomar un placebo disfrazado de fármaco para reducir sus síntomas. (1)

Ojo: sería un error que esto le llevase a creer que se trata de una enfermedad imaginaria o meramente psicológica (una equivocación que, por otra parte, ya se dio en el pasado).

No. El intestino irritable es un problema muy real que afecta físicamente al intestino. Lo que este estudio demuestra es que la mente es capaz de actuar sobre el intestino y aliviarlo, al igual que el estrés y los pensamientos negativos lo dañan.

3 estrategias para aliviar el intestino calmando la mente

1. Relajación de 90 minutos

Un equipo de investigadores neerlandeses ha demostrado la eficacia de los métodos de relajación a la hora de aliviar los problemas digestivos.

En su ensayo 46 pacientes recibieron el tratamiento estándar para el intestino irritable (con, entre otros, medicamentos laxantes, antidiarreicos, antiespasmódicos, antidepresivos…). Frente a ellos, un grupo de 52 participantes recibió 4 sesiones de relajación de 90 minutos cada una (en concreto, una a la semana, a lo largo de todo un mes).

Las conclusiones fueron muy claras: tanto a corto como a largo plazo los trastornos intestinales se redujeron de forma más notable en los pacientes que habían seguido las sesiones de relajación. (2)

El abanico de posibilidades es enorme: meditación, taichí… Así que de usted depende encontrar el método que más le convenga, el que más le relaje y mejor le haga sentir (si no lo ha probado ya, le recomiendo que pruebe el Gyan Chakra Kriya, un fantástico ejercicio de meditación kundalini que le permitirá deshacerse rápidamente de la ansiedad y el estrés).

2. Yoga: otra técnica validada por la ciencia

Numerosas publicaciones han validado los beneficios antiestrés del yoga y su eficacia para aliviar los problemas intestinales. (3) (4)

Una de las más recientes es un completo metaanálisis publicado en Clinical Gastroenterology and Hepatology. Después de revisar 6 estudios que incluían un total de 273 pacientes, los autores concluyeron que el yoga puede ser una terapia complementaria segura y eficaz para quienes sufren síndrome del intestino irritable (SII). (5)

3. Un par de ejercicios de hipnosis

La hipnosis no siempre goza de buena reputación, ya que se asocia a espectáculos manipuladores y a la estafa.

Sin embargo, hoy día muchas clínicas no dudan en usarla como alternativa a la anestesia en caso de operaciones quirúrgicas.

Y además ya ha sido probada su eficacia para tratar muchos dolores, en particular los del intestino irritable (incluso a largo plazo). (6) (7)

Pero antes de consultar a un hipnoterapeuta puede probar estos 2 ejercicios de autohipnosis para reducir su dolor abdominal. Para realizarlos le sugiero que busque un lugar tranquilo:

  • Cuando las molestias ya hayan hecho acto de presencia. Sin mover la cabeza, tome conciencia de dónde se encuentra y de todos los objetos que tiene a su alrededor. A continuación, cierre los ojos y reconstruya mentalmente el lugar.

    Después concéntrese en una parte del cuerpo que no le duela. Sienta esa parte y permanezca atento a cualquier sensación que aparezca hasta que experimente un hormigueo, perciba calor o frío, entumecimiento o cualquier otra cosa especial.

    Entonces, pase a imaginar que se encuentra frente a usted mismo, observándose con todo detalle, y que examina con atención la parte elegida previamente, antes de regresar al interior de su cuerpo sin perder el contacto sensorial con esa zona en cuestión.

  • Cuando empiece a sentirse estresado, para prevenir una crisis. Siéntese cómodamente y mire un punto fijo frente a usted, un poco por encima del nivel de los ojos. Preste atención a la respiración y poco a poco vaya cerrando los párpados.

    Inhale y exhale con calma, sin forzar la respiración. Cuando inhale, visualice cómo el aire se esparce por todo su cuerpo, sus brazos, sus piernas… Y cuando exhale sienta cómo cada uno de sus músculos se relaja, liberando las tensiones acumuladas.

    A continuación imagine que se encuentra en un lugar agradable y concéntrese en todos los detalles sensoriales: colores, olores, sonidos… Cada vez que se le presente una sensación diferente o un pensamiento intrusivo, simplemente déjelo pasar, sin cuestionarlo.

¡Aún hay más!

Aunque he querido destacar las 3 estrategias previas por su excepcional eficacia, en realidad hay más técnicas y trucos efectivos para descargar la mente y las emociones y mejorar con ello los problemas digestivos.

Algunos pueden hacerse en cualquier momento (en casa, en el trabajo, etc.):

  • Respire profundamente. Tómese su tiempo para inhalar y exhalar lentamente, visualizando cómo el aire desciende hasta la parte inferior del abdomen. Este ejercicio ayuda a reducir el estrés al tiempo que estimula los órganos digestivos.
  • Masajee su abdomen. Hay a quien le aporta gran alivio realizar pequeños masajes regulares durante la respiración profunda anterior.
  • Haga más ejercicio (caminar, andar en bicicleta, nadar, trotar, etc.). Los estudios han demostrado que el deporte regular reduce la intensidad de la hinchazón y alivia los trastornos del tránsito.
  • Escuche su cuerpo. Preste atención a qué favorece la aparición de los síntomas: ciertos tipos de comidas, determinados movimientos o posturas, emociones o relaciones conflictivas, etc. Incluso puede llevar un diario en el que registre la fecha, la hora y la causa potencial de cada dolor, lo que le ayudará a saber qué hábitos debe evitar.

Y hablando del dolor y del “ascensor chino”: beneficios de la acupuntura… ¡sin agujas y en casa!

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