El Síndrome de Prader Willi es una enfermedad rara que afecta a 1 de cada 15.000 niños y que se caracteriza porque éstos nunca pueden saciarse, por lo que no paran de comer y acaban teniendo problemas de sobrepeso y obesidad.

Esta enfermedad surge como consecuencia de alteraciones en el hipotálamo (núcleo del cerebro encargado de controlar las funciones del organismo), lo que ocasiona una errónea secreción de la hormona del crecimiento, que acaba afectando a los mecanismos de saciedad.

Aunque existen muchos otros síntomas, es la incapacidad de saciarse lo que más destaca de este síndrome, pues ello les lleva a comer constantemente, incluso cosas que no son alimentos, y además son incapaces de vomitar.

Por ello la detección temprana supone el mayor reto, para así aplicar enseguida el tratamiento adecuado en el niño, así como programas educativos y de fisioterapia para que aprendan lo que deben y no deben hacer.

Los principales síntomas del Síndrome de Prader Willi son:

  • Engordan un 50% más que un niño de su edad comiendo lo mismo.
  • Nunca quieren beber agua.
  • Tienen fiebres altas sin infección.
  • Se rascan mucho hasta llegar a hacerse daño.
  • Tienen un umbral del dolor muy alto.
  • Padecen discapacidad intelectual, lo que hace que en ocasiones se confunda con autismo.