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Fonio y arroz marino: ¿son estos los alimentos del futuro?

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Hoy en día el 75% de los alimentos tienen su origen en apenas una docena de variedades vegetales y de un puñado de especies animales, pero van surgiendo alternativas de futuro que incluso los más reputados chefs empiezan a incluir en sus platos.

Por exagerado que parezca, más del 90% de las variedades de plantas cultivadas han desaparecido en el último siglo, en paralelo a la estandarización de la agricultura. (1)

Es decir, que cuanto más tiempo pasa -y a pesar de la imagen de abundancia que reflejan las abarrotadas estanterías de los supermercados-, más disminuye la diversidad de nuestros recursos.

En la actualidad la mayoría de las fuentes de alimentación disponibles son productos ultraprocesados. Verduras ya cocinadas, salsas, platos preparados…

Con ello, el mercado de la alimentación se ha inundado de productos tóxicos para nuestra salud. Y es que, incluso si algunos parecen “saludables”, son engañosos.

Los alimentos bajos en azúcar, por ejemplo, son en su mayoría más ricos en grasas, para compensar la falta de sabor y de textura. (2)

Entonces, si el empobrecimiento nutricional parece avanzar de modo inexorable, ¿dónde está la solución? ¿Qué comeremos mañana?

Arroz marino, fonio… Así serán las despensas del futuro

Las respuestas para asegurar nuestro futuro están, por paradójico que resulte, en nuestro pasado.

Es decir, que las plantas y variedades vegetales que alguna vez fueron fuente de alimento común, desde África Occidental hasta América del Sur, podrían ser la mejor solución para diversificar nuestra dieta. (3)

Por ejemplo, en nuestro país el reputado chef Ángel León, del restaurante Aponiente, ha descubierto en las profundidades marinas una mina de oro para sus platos. (4)

Así, se inspira en ella para crear menús originales y ricos en minerales e incluso ha desarrollado su propio cultivo de arroz o cereal marino. Como él mismo asegura, es el primer paso para desarrollar todo un “huerto en el mar”. (5)

arroz marino

Sin embargo, por innovador que parezca, lo cierto es que esto no tiene nada de nuevo. Más bien todo lo contrario.

Resulta que ese mismo cereal, que botánicamente se conoce como Zostera marina, ya lo consumía una etnia mexicana de la región de Sonora en el siglo XVII, los seris.

Ángel León lo descubrió durante una visita a la zona. De hecho, fueron los lugareños quienes le prepararon ese plato olvidado (hacía nada menos que 40 años que no se cocinaba, por aquel entonces).

Una vez que aquel arroz conquistó su paladar, el chef decidió llevarlo a su restaurante, para lo que se alió con el biólogo Carlos Duarte a fin de poner en marcha su propio cultivo en las profundidades del mar.

Tras 3 años de investigación, consiguieron producir esta planta en un parque natural de condiciones óptimas. Por supuesto, sin usar ningún tipo de pesticida ni otros productos químicos.

Ni siquiera necesita fertilizantes, ya que la hierba marina se alimenta únicamente de agua de mar.

Y la guinda del pastel: este cultivo regenera la vida en las aguas circundantes, evitando la erosión y los efectos de las mareas. ¡Si hasta sirve como refugio para los caballitos de mar y los crustáceos! ¡Qué más se puede pedir!

Arroz marino: mucho más que simples granos

El cultivo de arroz de mar cumple con todos los requisitos para ser considerado, al menos, uno de los más sostenibles del mundo.

En el agua, su apariencia es similar a la de unas cañas verdes largas y muy delgadas. Ya en la boca, la textura de este cereal está a medio camino entre la de la quinoa y la del arroz tradicional.

Pero precisamente su gran ventaja es que no tiene mucho sabor, por lo que también va muy bien para hacer harina para pan, pasta…

Además, frente a otros arroces clásicos, el marino contiene más proteína y menos grasa vegetal, así como una gran cantidad de vitaminas A, E y del grupo B.

El fonio o “semilla de los perezosos”, ¿nueva base alimenticia?

No es el arroz de mar el único cereal que va a dar mucho que hablar en el mundo en los próximos años.

En África Occidental está resurgiendo otro cereal tan antiguo casi como la propia civilización y que durante muchos años ha permanecido prácticamente olvidado.fonio

Apodado como “semilla de los perezosos”, además de una gran riqueza nutricional el fonio (Digitaria exilis) tiene muchas ventajas en lo que al cultivo se refiere. Es por ello un gran candidato para convertirse en un alimento del futuro (especialmente en las regiones más áridas de la Tierra).

Esto es así porque, robusto y duradero, se puede cultivar en suelos rocosos, arenosos o ácidos y requiere muy poca agua. Además, crece muy rápido.

Al igual que ha sucedido con el arroz marino, el fonio ya ha llegado a los fogones de una de las cocinas más prestigiosas del mundo. En concreto, a la del chef Pierre Tham, en Nueva York.

Ello no es de extrañar ya que, además de ser fácil de preparar (mi consejo particular es prepararlo como cuscús o tabulé), el fonio no contiene gluten y es una buena fuente de magnesio, zinc, ciertas vitaminas del grupo B, calcio, hierro y fósforo.

Superpoblación y desabastecimiento

Es un hecho: en unas décadas seremos 9 mil millones de personas habitando el planeta Tierra. Esto significa que habrá un 35% más de bocas que alimentar y que, para lograrlo, será necesario ¡duplicar la producción agrícola! Y eso pese a las sequías crecientes, como la que estamos viviendo este mismo invierno. (6)

Nuestra salud ya está pagando la sobreexplotación del medioambiente, y precisamente por ello es necesario recuperar el inmenso potencial de tantas verduras y frutas olvidadas.

Pero, ojo: lo que acaba de ver son solo dos buenos ejemplos de cultivos olvidados que es probable que el día de mañana representen un futuro cargado de esperanza para nuestra alimentación.

En realidad, no hace falta irse a África ni a Sudamérica para encontrar valiosos vegetales repletos de nutrientes a los que, simplemente, llevamos demasiado tiempo dando la espalda.

Le invito a descubrir aquí todo lo que las plantas silvestres pueden hacer por su menú y por su salud. ¡Creo que se va a llevar más de una sorpresa!

Fuentes

1. Estudio Elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
2. Les produits allégés, des amis qui ne nous veulent pas que du bien, Le Parisien.
3. Qu’est-ce qu’on mange demain, CNN.
4. Ubicado en Cádiz, el Aponiente cuenta con nada menos que 3 Estrellas Michelín, uno de los mayores reconocimientos que existen en gastronomía.
5. Ángel León: “El arroz marino es el primer paso para soñar con huertos en el mar”. ABC, junio 2021.
6. The National Geographic Food Study.

Imágenes:

1. Carl Axel Magnus Lindman. Wikimedia Commons.
2. Toujours Passages. Wikimedia Commons.


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