¡Atención! Que no le den calabazas… tóxicas

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Las calabazas tienen un mecanismo para defenderse de los animales herbívoros que puede resultar tóxico. Le damos algunos consejos para evitar las calabazas tóxicas.

A casi todos nos han dado alguna vez calabazas; un desengaño amoroso, un suspenso en un examen o, en el mejor de los casos, un regalo de unos calabacines estupendos recién recogidos de su huerto por el vecino.

Bueno, pues hay algo que hay que tener en cuenta cuando cocine estos alimentos. La familia de plantas de las curcubitáceas (Cucurbitaceae), cuyos exponentes más conocidos son calabazas y calabacines, tienen un mecanismo para defenderse de los animales herbívoros.

Se trata de la cucurbitacina. Es una sustancia tóxica que puede provocar que se le caiga el pelo, literalmente. Así lo muestran algunos estudios como el publicado en JAMA. (1)

Es algo raro, como reconoce el autor del trabajo, pero común a varias especies de plantas: “El mecanismo implicado en los efectos tóxicos de estas plantas sobre el folículo piloso parece deberse principalmente a su acción antimitótica”.

Es decir, que esa sustancia bloquea el crecimiento de las células, por lo que el pelo no crece. Y eso no es lo más grave que puede ocurrirnos. Se ha notificado algún caso de muerte.

Y se preguntará: ¿Cómo podemos detectar si la calabaza que vamos a cocinar o que ya está servida en nuestro plato tiene cucurbitacina y puede intoxicarnos? En realidad es bastante sencillo porque calabazas y calabacines, sobre todo las primeras, son dulces. Si están amargas deséchalas; casi con seguridad llevan el principio activo tóxico que nos ocupa.

Lo ideal es que probemos en crudo el alimento, pues si lo consumimos en un restaurante puede ser más complejo detectarlo, al ir junto a otros ingredientes. Pero sin duda, si está amargo, hay que desecharlo.

Y si tiene un huerto, no se desanime, continúe cultivando pues la intoxicación no tiene nada que ver con el lugar de producción de estos alimentos ni con el espacio donde los compremos; la cucurbitacina no distingue dónde la venden.

¿Por qué incluir las curcubitáceas en nuestra dieta?

Porque son muy nutritivas y por ello buenas para nuestra salud. Son ricas en carotenoides, que se transforman en vitamina A en el organismo. Algunos están en estudio para prevenir el cáncer. (2)

Estas verduras son potentes antioxidantes. También cita la literatura científica que estos compuestos pueden prevenir las enfermedades cardiovasculares. Y para proteger la vista, pues contienen mucha luteína, uno de los dos principales carotenoides que se encuentran en el ojo humano.

Y zeaxantina, junto al anterior, únicos carotenoides que se acumulan en la retina y en concreto en la mácula, el área de la retina responsable de la visión central.

Como ve, son innumerables las propiedades de estas verduras. Pero por finalizar con algo que suele preocuparnos. Se estará preguntando si alimentos tan dulces como la calabaza pueden engordar o llegar a provocar diabetes, por ejemplo.

Según nos cuenta la especialista en nutrición clínica y trastornos de la conducta alimentaria Beatriz Verdi: “Hay quienes piensan que es una verdura con mucho carbohidrato y por esta razón la evitan pensando que les va a hacer aumentar de peso y otros la toman porque es una verdura que tiene bajo aporte calórico”.

La calabaza tiene un índice glucémico (IG) alto de 75, pero tiene una carga glucémica (CG) baja, de 3: “Esto quiere decir que mientras nos limitemos a comer una porción normal de calabaza, no tiene un impacto sobre el azúcar en sangre”, concluye la nutricionista.

Así que ya sabe, estimado lector. Son muchas las razones por las que no debe privarse de estas saludables verduras. ¡Incluso puede cultivarlas usted mismo para que nunca le falten!

Eso sí, cuando las consuma hágalo con el conocimiento de que si están amargas es mejor desecharlas, pues hay riesgo de que contengan agentes tóxicos.

Fuentes

(1) Philippe Assouly, Hair Loss Associated With Cucurbit Poisoning, JAMA Dermatol. 2018;154(5):617-618. doi:10.1001/jamadermatol.2017.6128

(2) Arturo Alberto Vitale, Eduardo Alberto Bernatene, Alicia Beatriz Pomilio, Carotenoides en quimioprevención: Licopeno, Acta bioquím. clín. latinoam. v.44 n.2 La Plata mar./jun. 2010


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