Hace tiempo que el bisfenol A, el producto químico con el que se elaboran la mayoría de los plásticos, hizo saltar las alarmas al demostrarse que es un disruptor endocrino.

Esto significa que afecta al sistema hormonal, lo que conlleva importantes daños en el sistema inmunitario, metabólico y reproductivo, entre otros.

Además, un reciente estudio -del que se hizo eco nuestro boletín gratuito Salud en 1 minuto– alertó de que esos disruptores son aún más peligrosos para la salud de lo que ya se creía (puede acceder a esa noticia a través de este enlace).

Lo malo es que las alternativas que se han creado al final no han resultado ser tan inocuas como cabría esperar. Un buen ejemplo de ello son los bisfenoles F y S (aquí tiene todos los detalles sobre sus peligros).

Ante estos riesgos para la salud, nada desdeñables, uno podría pensar que lo más sencillo es prescindir del plástico y optar, por ejemplo, por recipientes de papel o de cartón.

Pues bien, diversos estudios han analizado algunos de estos productos y han concluido que…

…los envases de cartón ¡también contienen sustancias tóxicas!

Se trata de las perfluoralquilados (o PFAS), una familia de químicos que incluye hasta 4.500 compuestos distintos.

Se ha descubierto que desprenden tóxicos que también actúan como disruptores endocrinos, además de estar directamente relacionados con un mayor riesgo de cáncer. (1)

Esto es especialmente preocupante en el caso de los envases de cartón o papel elaborados para conservar alimentos, ya que las partículas tóxicas de los PFAS pueden “migrar” fácilmente del recipiente al alimento. Además, ese riesgo aumenta si el alimento está caliente o tiene un alto contenido en grasa.

Sin embargo, este tipo de envases son cada vez más habituales en las cadenas de comida rápida, en los restaurantes que ofrecen la opción de servir a domicilio y en las secciones de supermercado donde se venden platos ya preparados y listos para comer. Y es que los PFAS también tienen la propiedad de repeler el agua y la grasa, lo que los vuelve muy interesantes para las vajillas desechables de un solo uso.

De ahí que mi primera recomendación es que evite en todo lo posible ese tipo de comidas. Y, en el caso de que compre algún plato ya preparado, que no lo caliente en su propio envase para no incrementar el riesgo.

Al final de este texto le daré otros consejos para reducir el peligro que implican estos tóxicos, pero antes analicemos un poco más la situación de los PFAS.

Una legislación que no está a la altura

El pasado mes de septiembre de 2020 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un informe sobre los posibles riesgos para la salud debido a la exposición a los PFAS a través de la alimentación.

En él, de entre las miles de variedades existentes solo consideró de riesgo a 4 de ellas (PFOA, PFNA, PFHxS y PFOS), para las que estableció un umbral total de “ingesta semanal tolerable” de 4,4 nanogramos por kilogramo de peso del consumidor. (2)

Según esta institución, ingerir esa cantidad a la semana y durante toda la vida no presentaría efectos adversos sobre la salud.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) no ha tardado en asegurar que se pondrán en marcha todas las medidas necesarias para disminuir la presencia de PFAS en esos envases y evitar así que se superen los límites marcados. (3)

Ahora bien, vistos los riesgos que esas sustancias entrañan para la salud, ¿cree que con esto es suficiente?

El problema es que estas recomendaciones se han basado en los escasos estudios que hay sobre el tema. Y además en esas pocas investigaciones no se han tenido en cuenta los efectos de los PFAS a largo plazo, su posible acumulación en el organismo o el denominado “efecto cóctel” (es decir, el de varias sustancias cuando actúan conjuntamente dentro del organismo).

Sin embargo, a día de hoy solo Dinamarca parece ser consciente del verdadero riesgo que implican estas sustancias tóxicas. Y es que este es el único país donde se ha prohibido expresamente el uso de PFAS para elaborar cualquier tipo de envoltorio pensado para conservar alimentos. (4)

¿Qué puede hacer usted?

Puede que este texto no sea el más optimista de los que le he enviado, pues dado lo visto hasta aquí parecería imposible librarse de las sustancias tóxicas; da igual si se usan plásticos u otros materiales en teoría menos dañinos para la salud.

De hecho, incluso en el caso de que se eviten los alimentos conservados en envases de cartón sigue habiendo riesgo, ya que los PFAS también se utilizan para elaborar todo tipo de productos:

  • Textiles para ropa, zapatos, alfombras…
  • Utensilios de cocina antiadherentes, artículos de limpieza, abrillantadores…
  • Productos de higiene como champús, acondicionadores, hilo dental, cosméticos…
  • Revestimiento de muebles, pinturas, metales…

Sin embargo, son los pequeños gestos los que realmente pueden marcar la diferencia a la hora de cuidar de su salud y la de los suyos.

Ya he mencionado antes que una manera muy sencilla de mantenerse lejos de esas sustancias tóxicas es evitar las cadenas de comida rápida (que tampoco ofrecen los alimentos más nutritivos, todo sea dicho) y las secciones de platos ya preparados de los supermercados.

También puede dar un paso más y apostar por un estilo de vida más natural. Por ejemplo:

  • Llenando su despensa con frutas, verduras y legumbres procedentes de cultivos ecológicos y de proximidad.
  • Usando productos de limpieza y de aseo personal de elaboración artesanal, en la que solo haya compuestos naturales.
  • O asegurándose de que la ropa o muebles que compre estén totalmente libres de sustancias tóxicas.

Soy consciente de que esto último no siempre es sencillo, pues no es fácil conocer todas las sustancias que son dañinas para la salud ni en qué grado nos afectan.

De hecho, la investigación científica no deja de avanzar y casi diariamente se publican nuevos informes, estudios y conclusiones acerca de los efectos de muchas sustancias tóxicas para la salud.

Precisamente por eso, para que no tenga que leer uno a uno cada uno de esos documentos, mi última recomendación es que se apunte a Salud en 1 minuto, el boletín gratuito que ya se había hecho eco de algunas de las investigaciones que he mencionado en mi texto de hoy.

Con él recibirá semana a semana, y totalmente gratis, información rigurosa y contrastada sobre todos los estudios centrados en temas que afectan directamente a su salud: qué sustancias son dañinas, cuáles resultan beneficiosas para el organismo, qué alimentos interesan para prevenir o tratar una enfermedad en concreto… Y siempre explicado de manera sencilla y clara, para que no se pierda ningún dato importante.

Si todavía no lo recibe, le animo a suscribirse a través de este enlace.

¡A su salud!