Hasta el 80% de los consumidores de té y café cometen un grave error por el que desaprovechan las fantásticas propiedades para la salud de estas dos bebidas. Y es muy probable que usted mismo esté cometiéndolo a diario sin saberlo.

Y es que en numerosos países añadir leche al café y al té es una costumbre muy extendida, ya que permite suavizar su fuerte sabor. En cambio, en ambos casos lo hace a costa de anular todos sus efectos beneficiosos para la salud.

¿Cree que exagero? Pues aquí tiene las conclusiones de un estudio publicado en el European Heart Journal: (1)

En su desarrollo los investigadores realizaron un seguimiento a 16 adultos, la mitad de los cuales tomó té negro con un chorrito de leche desnatada, mientras que la otra mitad lo tomó sin leche.

Los resultados demostraron que después de 2 horas el té negro tomado solo, sin añadidos, mejoraba la función arterial. Sin embargo, el té con leche no tenía ningún efecto positivo sobre la circulación.

Los investigadores explican esta diferencia por el efecto de neutralización que ejercen las proteínas de la leche, en concreto la caseína, sobre los polifenoles. Este proceso hace que se formen unos complejos insolubles de caseína-catequinas; es decir, hace perder la biodisponibilidad de los antioxidantes presentes en el té y el café, que dejan de ser asimilables por el organismo y de ejercer por tanto sus efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular.

Ahora bien, no se trata de ningún fenómeno raro o infrecuente. El calcio, por ejemplo, y no sólo el de la leche, sino el proveniente de cualquier fuente alimentaria, también impide que el cuerpo absorba el hierro correctamente. (2)

La réplica de la industria agroalimentaria

Pese a los resultados de aquel estudio, dos investigaciones concluyeron poco después que la leche era “inocente”. Pero se trata dos investigaciones un tanto particulares, tal y como está a punto de ver.

La primera, financiada por Nestlé, determinó que la leche en el café no bloquea la absorción de sus antioxidantes. (3)

La segunda, financiada por la American Dairy Science Association (es decir, la “asociación científica de lecheros estadounidenses”), demostró por su parte que en presencia de la leche los antioxidantes del té se hacen incluso más eficaces a la hora de detener la proliferación de células cancerosas en el colon. (4)

No pretendo decir que estos estudios sean necesariamente parciales, pero no me negará que se trata de resultados sorprendentemente favorables para la industria de la leche en sendas investigaciones financiadas -precisamente- por dos firmas con enormes intereses en el tema…

El problema está en el añadido, no sólo en la leche de vaca

El problema de las interacciones con los antioxidantes no se da únicamente en el caso de la leche de vaca o sus derivados; sucede lo mismo con la bebida de soja, la leche sin lactosa y el azúcar, por ejemplo. (5)

En este sentido, en el marco de un estudio clínico un equipo de investigadores observó que las catequinas (antioxidantes) del té verde no eran asimiladas por el cuerpo una vez que se mezclaban con bebida de soja. (6)

Y lo cierto es que no hay motivos para pensar que no sucedería lo mismo con otros tipos de té y de café, así como con otro tipo de bebidas vegetales (de arroz, de almendras, de coco…). Desgraciadamente todavía no se dispone de estudios que lo confirmen o lo desmientan.

Ahora bien, lo que no quiero es que todo lo que hoy le estoy contando le haga renunciar al café y el té, que están llenos de propiedades y son absolutamente fantásticos para la salud, sino simplemente que recuerde tomarlos sin añadidos. Y es que no hay que olvidar que el té y el café:

  1. Son antioxidantes y buenos para el corazón
    Tanto el té como el café contienen nutrientes interesantes, entre ellos vitaminas B2, B3 y B5, así como magnesio, potasio y manganeso.Por su parte, el té es rico en ciertos antioxidantes, entre los que destaca el EGCG (presente sobre todo en el té verde), y ayuda a reforzar el sistema inmunitario y proteger las células del daño provocado por los contaminantes ambientales que nos rodean.Asimismo, numerosos estudios han demostrado que ambas bebidas podrían ayudar a prevenir las enfermedades cardíacas, si bien es cierto que también proporcionan un pequeño empujón que aumenta la presión sanguínea (sobre todo el té negro y el café negro -frente a otras variedades menos fermentadas-). (7)
  2. Aportan vitalidad 
    El café y el té contienen un estimulante muy conocido, la cafeína, que mejora el funcionamiento del cerebro y aporta energía.Déjeme decirle que, aunque a menudo escuche o lea que el té contiene teína, a día de hoy se sabe que ésta posee una estructura molecular exactamente idéntica a la de la cafeína. Es decir, que una y otra son lo mismo. De igual forma, debe saber que cuanto más tiempo se deje infusionar mayor cantidad de cafeína pasa a la bebida.Una vez dentro del organismo, la cafeína pasa a la sangre y después al cerebro, donde estimula la producción de dopamina, de noradrenalina y de otros neurotransmisores. (8)En ensayos clínicos se ha observado que mejora la memoria, la vigilancia, el tiempo de reacción, las funciones cognitivas y el humor, entre otros. En definitiva, que nos ayuda a ser más eficientes y productivos. (9) (10)Pero es que, además, mantenerse más activo implica también que se quemen más calorías. Y este es, precisamente, el que se considera el tercer gran beneficio del té y del café:
  3. Hacen quemar más calorías (y, por tanto, adelgazan)
    De hecho, no por casualidad tantos productos para ayudar a perder peso contienen cafeína. De acuerdo con ciertos estudios, esta acelera el metabolismo en cerca de un 11%. (11)Ya ha visto que el error que comete la mayoría de las personas, añadiéndoles leche o cualquier otra sustancia para mejorar su sabor, hace que tanto el té como el café pierdan sus propiedades.Así que yo le recomendaría que tratase de acostumbrarse a beberlos incluso sin azúcar, de la forma más natural posible. ¡Su salud se lo agradecerá!

PD. Si es usted cafetero y le ha gustado el texto de hoy, no puede perderse el artículo que dedicamos a esta bebida este mes en Salud AlterNatura. Contiene absolutamente todo lo que necesita saber sobre el café, abordando los últimos descubrimientos científicos sobre las propiedades de este auténtico “oro negro” para la salud, una de las bebidas más consumidas en todo el mundo (y desgraciadamente tan mal aprovechada, tal y como ha visto).

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Fuentes:

  1. Mario Lorenz, Nicoline Jochmann, Amélie von Krosigk, Peter Martus, Gert Baumann, Karl Stangl, Verena Stangl. “Addition of milk prevents vascular protective effects of tea”. Eur Heart J. 2007 Jan; 28(2): 219–223. Published online 2007 Jan 9. doi: 10.1093/eurheartj/ehl442. 
  2. L. Hallberg, L. Rossander-Hultén, M. Brune, A. Gleerup. “Calcium and iron absorption: mechanism of action and nutritional importance”. Eur J Clin Nutr. 1992 May; 46(5): 317–327. 
  3. Mathieu Renouf, Cynthia Marmet, Philippe Guy, Anne-Lise Fraering, Karin Longet, Julie Moulin, Marc Enslen, Denis Barron, Christophe Cavin, Fabiola Dionisi, Serge Rezzi, Sunil Kochhar, Heike Steiling, Gary Williamson. “Nondairy Creamer, but Not Milk, Delays the Appearance of Coffee Phenolic Acid Equivalents in Human Plasma”. The Journal of Nutrition, Volume 140, Issue 2, 1 February 2010, Pages 259–263, doi.org/10.3945/jn.109.113027. 
  4. S. Haratifar, K. A. Meckling and M. Corredig. “Antiproliferative activity of tea catechins associated with casein micelles, using HT29 colon cancer cells”. J. Dairy Sci. 97 :672–678. American Dairy Science Association, 2014. 
  5. Sarah Egert, Jane Tereszczuk, Silvia Wein, Manfred James Müller, Jan Frank, Gerald Rimbach, Siegfried Wolffram. “Simultaneous ingestion of dietary proteins reduces the bioavailability of galloylated catechins from green tea in humans”. Eur J Nutr. 2013 Feb; 52(1): 281–288. Published online 2012 Feb 25. doi: 10.1007/s00394-012-0330-8. 
  6. Augusto Di Castelnuovo, Romina di Giuseppe, Licia Iacoviello, Giovanni de Gaetano. “Consumption of cocoa, tea and coffee and risk of cardiovascular disease”. Eur J Intern Med. 2012 Jan; 23(1): 15–25. Published online 2011 Aug 30. doi: 10.1016/j.ejim.2011.07.014. 
  7. A. Nehlig, J. L. Daval, G. Debry. “Caffeine and the central nervous system: mechanisms of action, biochemical, metabolic and psychostimulant effects”. Brain Res Brain Res Rev. 1992 May-Aug; 17(2): 139–170. 
  8. Ruxton, C. H. (2008). “The impact of caffeine on mood, cognitive function, performance and hydration: a review of benefits and risks”. Nutrition Bulletin, 33: 15-25. doi:10.1111/j.1467-3010.2007.00665. x. 
  9. Lieberman, H.R., Wurtman, R.J., Emde, G.G. et al. Psychopharmacology (1987) 92: 308. doi.org/10.1007/BF00210835. 
  10. A. G. Dulloo, C. A. Geissler, T. Horton, A. Collins, D. S. Miller. “Normal caffeine consumption: influence on thermogenesis and daily energy expenditure in lean and postobese human volunteers”. Am J Clin Nutr. 1989 Jan; 49(1): 44–50.