En el interior de la nariz hay Lactobacillus que inhiben el crecimiento de las bacterias patógenas, además de reducir los procesos inflamatorios en caso de rinitis (caracterizada por la inflamación crónica de la mucosa nasal) y de sinusitis (cuando esa inflamación también afecta a los senos adyacentes).

Esta fue la conclusión de un estudio(1) en el que se analizó a fondo la nariz de 100 individuos sanos y la de 225 personas con rinitis y sinusitis crónica. Observaron que las personas sanas tenían mayor abundancia de estos lactobacilos tan beneficiosos, entre los que destacaba la presencia de la variedad Lactobacillus casei. Esta especie tiene unas características únicas: resiste un mayor estrés oxidativo y está cubierta de unos tubos flexibles, denominados “fimbrias”, con los que puede agarrarse a las células nasales

Lo mejor de todo es que los investigadores han desarrollado un aerosol nasal que funcionaría del mismo modo que los probióticos que se toman en forma de complemento, solo que en la nariz. Es decir, que aumentan la presencia de lactobacilos directamente en la cavidad nasal. Hasta la fecha las pruebas han sido todo un éxito, ya que con el aerosol se consiguió que estos microorganismos colonizaran eficazmente el tracto respiratorio.

Fuentes:

1. Ilke De Boeck, Marianne F.L. van den Broek, Camille N. Allonsius et al.: “Lactobacilli Have a Niche in the Human Nose”. Cell Reports. 2020.