No es casualidad que, en pleno invierno, se beba vino caliente en las regiones más húmedas, frías y sombrías de Europa.

En ese momento el organismo está muy amenazado por los virus y el vino caliente y especiado supone una gran ayuda para el sistema inmunitario, gracias a todos los compuestos presentes en esta bebida.

Mi receta de vino caliente

La mejor receta de vino caliente, para mí, es la siguiente:

  1. Vierta en una cazuela un litro de vino tinto (yo procuro hacerlo con un pinot noir, el que utilizan los alsacianos para preparar su típico vin chaud, pero puede utilizarse cualquier vino tinto joven) y póngala a fuego medio.
  2. Añada la monda de un limón y de media naranja (ambos de cultivo biológico), una rama de canela*, 5 cl de crema de grosella negra, 40 g de azúcar moreno y 30 g de miel.
  3. Déjelo calentarse de 3 a 5 minutos sin que llegue a hervir y después añada dos estrellas de badiana (anís estrellado), 2 clavos, 1 pizca de nuez moscada, 2 vainas de cardamomo y 4 granos de pimienta negra.
  4. Manténgalo todavía al fuego 10 minutos, siempre sin que llegue a ebullición, y después apague el fuego, retírelo y déjelo en infusión durante 2 horas.
  5. Filtre el vino caliente con un colador. A continuación podrá guardarlo en una botella en la nevera y conservarlo para ir tomándolo poco a poco durante los siguientes tres días (obviamente, calentando cada vaso de vino que vaya a tomar, pues esta bebida se toma muy caliente).
  6. Los alsacianos agregarían a la mezcla, como toque final al servirlo, pequeños trozos de monda de naranja y limón. Si lo desea, puede probarlo también.

* Si fuese posible, trate de conseguir verdadera canela de Ceilán o China (Cinnamomum zeylanicum) de color claro, en vez de la más oscura, de peor calidad aunque de producción más barata.

Los tradicionales pasteles de Navidad

Se habrá dado cuenta de que las tradicionales galletas de Navidad, las que al igual que el vino caliente se compran en los puestecitos de los mercadillos navideños típicos del Norte de Europa, tienen también muchas especias (canela, anís, jengibre, miel…).

¡También eso tiene una razón de ser! Y es que la mayoría de las especias tienen virtudes vigorizantes y tonificantes demostradas.

Bien combinadas, las especias se convierten en un fabuloso cóctel con el que se puede estimular el organismo para que afronte las inclemencias propias del invierno, así como los asaltos de microbios y virus de todo tipo (desde los que producen gastroenteritis hasta los de la gripe, pasando por los del resfriado y la bronquitis).

Además, en invierno el organismo necesita una alimentación más rica y más grasa, que por tanto puede ser algo más difícil de digerir. Y también ahí juegan un importante papel las especias, como está a punto de descubrir. Entre sus efectos podríamos destacar los siguientes:

  • Jengibre contra el resfriado y las náuseas. Me refiero en particular al jengibre caliente. En cuanto note las primeras señales de que un resfriado se avecina (nariz que gotea, dolor de garganta…) prepare una tisana de jengibre. No cuesta prácticamente nada en el supermercado (por 1 ó 2 euros puede conseguir una cantidad suficiente), así que tome un trozo de unos 2,5 cm, córtelo en rodajas finas y hiérvalo 20 minutos en 1/2 litro de agua para liberar sus aceites esenciales. Agregue miel a su gusto y beba de 1 a 2 tazas al día de esta infusión.El jengibre es también un excelente remedio contra las náuseas en caso de indigestión, de resaca o de mareo al viajar en barco, coche o tren. Desde hace poco se utiliza también en quimioterapia; de hecho un estudio de 2009 de la Universidad de Rochester (Nueva York) demostró que es eficaz para combatir las náuseas provocadas por este tipo de tratamientos, reduciéndolas en un 40%.
  • Clavo de olor contra los dolores. Los aceites esenciales que contiene el clavo de olor son anestesiantes. Por eso los mejores dentistas, preocupados por buscar soluciones seguras y al mismo tiempo eficaces para sus pacientes, se sirven de esta solución natural que ya se usaba siglos atrás. Se recomienda especialmente en caso de dolor de muelas (en ese caso hay que aplicar un clavo de olor sobre la encía de la muela que duele y dejarla actuar hasta que se sienta alivio). Además, esos aceites esenciales también son antibacterianos y por tanto limitan el riesgo de infección. En el vino caliente y las galletas de Navidad el clavo de olor sirve para aliviar las gargantas inflamadas y doloridas.
  • Cardamomo para la digestión. Pertenece a la familia del jengibre y ayuda a la digestión estimulando al estómago a producir jugos digestivos. De hecho, en los países árabes se incorpora al café para reforzar ese efecto estimulante.
  • Pimienta negra, también para la digestión. Ya ha visto que la receta de vino caliente incluye pimienta negra. Se debe a que estimula la producción de ácido gástrico y bilis, con lo cual ayuda a la digestión de las grasas.
  • Anís contra la hinchazón y las flatulencias. Además de añadirlo como ingrediente en su receta de vino caliente especiado, puede probar esta otra idea: añada media cucharadita de anís en polvo (a la venta en farmacias y establecimientos especializados) a una taza llena de agua hirviendo, deje en infusión durante 15 minutos y vaya tomando con regularidad cucharadas soperas de esta bebida.
  • Canela contra la diabetes. La Navidad está cargada de celebraciones en las que se toman copiosas comidas y muchos dulces e incluso alcohol. La canela ayuda a estabilizar el azúcar en sangre y limitar los efectos de los posibles excesos.
  • Nuez moscada contra el estreñimiento (en remedio homeopático). Un potente remedio homeopático a base de nuez moscada y llamado Nux moschata se utiliza contra las inflamaciones del intestino y el estreñimiento. Tome 3 gránulos en dilución C30.

Las especias dan un sabor delicioso

Hay buenas razones médicas por las que se aconseja tomar vino caliente e incluir especias en los platos, especialmente en invierno. No obstante, hay que destacar otra razón no menos importante: y es que las especias ¡son deliciosas!

Si no se está acostumbrado a utilizarlas al principio nos equivocamos y el resultado son platos demasiado fuertes, demasiado amargos… Si usted no es muy aficionado a ellas, no se preocupe. Es una mera cuestión de sutileza; ¡sólo hay que saber encontrar las cantidades precisas y las mezclas adecuadas!

Con un poco de práctica, el uso de especias en la cocina puede cambiarnos la vida. Cada día encontrará nuevas armonías que le harán descubrir nuevos “paisajes” sensoriales y “músicas” gustativas.

Sus comidas se convertirán en una aventura apasionante: todos los ingredientes, ya sean más bien sosos o de lo más común (calabacines, nabos, patatas, puerros…), le parecerán de otra dimensión, con una riqueza de sabor que jamás hubiera esperado de ellos.

A lo largo de la historia civilizaciones enteras han sido forjadas y levantadas en torno a las especias. Ha habido guerras a causa del clavo de olor, de la pimienta o la nuez moscada. ¡Y algo así sólo sucede por una razón de peso, por algo que verdaderamente merece la pena!

Hoy día es suficiente con una visita al supermercado para tener casi cualquiera de estos tesoros en nuestro poder. Así que, ¿por qué no empezar a disfrutarlos en todas las formas que nos ofrecen (incluido el delicioso vino caliente), mejorando y protegiendo al mismo tiempo nuestra salud?