Al menos el 80% de la población tiene problemas de circulación sanguínea en las piernas (venas visibles, varicosidades, piernas cansadas…). Si es su caso, seguramente reconocerá estas sensaciones:

Sus pantorrillas y tobillos se hinchan hasta el punto de que le cuesta ponerse prendas un poco ajustadas.

Tiene la impresión de llevar un peso atado a los pies.

Sufre dolores en las piernas que se agravan con el transcurso del día, especialmente con el calor o si pasa varias horas de pie.

Estos síntomas indican que tiene insuficiencia venosa, siendo las primeras señales de este problema la formación de varices: venas dilatadas y sinuosas por las que la sangre tiene dificultades para circular.

Ante la aparición de estas venas azuladas y abultadas, muchos se dicen a sí mismos que “es lo normal” y que hay que resignarse ante lo que parece ser solo un problema estético. Pero en realidad las varices esconden un riesgo real para su salud.

Pueden desencadenar insuficiencia venosa crónica, que sufre una de cada tres personas en España. Esto puede suponer:

Úlceras varicosas. Son heridas crónicas que pueden desencadenar una infección y que son más o menos profundas ¡pudiendo llegar hasta el hueso!

Tromboflebitis profunda. Es la inflamación de una vena debido a un trombo plaquetario (coágulo) que bloquea la circulación sanguínea y requiere de un tratamiento con urgencia.

Embolia pulmonar. Cuando el coágulo formado en la vena periférica se desprende y es arrastrado por el torrente sanguíneo, puede alcanzar una arteria pulmonar de mediano o gran calibre, provocando un tromboembolismo pulmonar que en numerosos casos conduce a una muerte súbita.

La buena noticia es que desde ya mismo puede poner en práctica medidas para acabar con este problema, antes de que vaya a más y se convierta en una enfermedad crónica.

En el próximo número de Los Dossiers de Salud Nutrición y Bienestar, el doctor Jean-Paul Curtay le va a explicar en detalle en qué consiste la insuficiencia venosa. Porque para poner remedio a este grave problema, primero es necesario conocer su origen.
Una catástrofe que nace en el fondo de sus vasos sanguíneos
La sangre realiza un viaje increíble a través del cuerpo. Comienza en el corazón, el músculo encargado de enviar oxígeno y nutrientes a todos los rincones del cuerpo a través de la red del sistema circulatorio. A continuación, el sistema venoso se encarga de llevar la sangre de nuevo a los pulmones y al corazón, para que pueda enriquecerse con oxígeno y repetir el proceso.

Pero en esa segunda parte del viaje, para que la sangre remonte hasta el corazón y los pulmones y pueda oxigenarse, debe hacer frente a un obstáculo bien conocido por Isaac Newton: la gravedad.

Afortunadamente, el cuerpo humano está increíblemente bien diseñado y, para superar esa dificultad, utiliza un ingenioso sistema de válvulas antirretorno. Se trata de pequeñas compuertas situadas en las venas que solo se abren hacia arriba, permitiendo el paso de la sangre. Una vez que ha pasado se cierran, impidiendo así que la sangre refluya hacia abajo.

Pero con el tiempo este sistema se estropea.
Por qué su sangre ya no vuelve al corazón como antes
Llega un momento en el que las válvulas no se cierran adecuadamente debido a la dilatación venosa y, como consecuencia, ya no pueden hacer bien su trabajo y dejan fluir la sangre hacia abajo.

Uno de los culpables de que esto ocurra es el calor, responsable de dilatar las venas, y motivo por el que es en verano cuando más suelen sufrir las piernas, hinchándose hasta causar pesadez y dolor.

Pero éste no es, ni mucho menos, el único responsable. Y es que todo lo que favorece la inflamación de su organismo también es susceptible de afectar al correcto funcionamiento de las válvulas antirretorno y, en consecuencia, crear insuficiencia venosa. (1)

Por ejemplo, están los alimentos procesados, que son doblemente peligrosos para las venas. Por un lado, al ser inflamatorios, dilatan lentamente las paredes de las venas y las válvulas. Por el otro, al ser pobres en fibra, generan un desequilibrio de la flora intestinal que favorece el paso de toxinas, lo que incrementa la inflamación. (2) (3)

El sobrepeso también presenta un doble problema para su circulación sanguínea. Porque no solamente va acompañado a menudo de una inflamación crónica, sino que produce un exceso de presión en la parte inferior del cuerpo que aumenta la dilatación de las venas.

Y estos son sólo algunos de los muchos factores que incrementan el riesgo de insuficiencia venosa (son 12 en total), que podrá conocer en detalle en el número de septiembre de Los Dossiers. ¡Algunos le sorprenderán!
¿Había oído hablar del “segundo corazón”?
Así es como el Ayurveda, la medicina tradicional de la India, llama a… ¡las pantorrillas!, ya que ayudan a que la sangre remonte por las venas, haciendo frente al problema de la gravedad que ya le he comentado antes.

Lo que ocurre es que, cuando los pies se apoyan en el suelo, las contracciones musculares de las pantorrillas crean una presión que reenvía la sangre hacia arriba. Y por este preciso motivo, si quiere acabar con los problemas de piernas cansadas, es muy recomendable que refuerce los músculos de las pantorrillas y los muslos. (4)

En el próximo ejemplar de Los Dossiers también encontrará algunos trucos que le permitirán hacerlo a diario. Por ejemplo:

Un sencillo ejercicio que le ayudará a reforzar sus muslos en cualquier momento, incluso mientras se cepilla los dientes.

Una regla de oro para no bloquear su circulación sanguínea y que debe respetar si pasa muchas horas sentado.

La postura que debe adoptar si trabaja de pie para que sus piernas no sufran por ello.

Los mejores deportes para ejercitar sus pantorrillas.

¡Pero eso no es todo!

El Dr. Curtay, tras una exhaustiva revisión que ha hecho de la literatura científica sobre la insuficiencia venosa, ha recopilado una serie de prácticos consejos para solucionar el problema de piernas cansadas de manera completamente natural, a través de la nutrición.

Entre ellos:

Los dos alimentos que debe evitar (y por cuales reemplazarlos) si tiene las piernas cansadas.

El condimento esencial para reducir los riesgos cardiovasculares ligados a la insuficiencia venosa.

Los complementos nutricionales más eficaces para fluidificar la sangre.

La vitamina imprescindible en caso de úlcera varicosa.

Un truco para asimilar debidamente la cúrcuma (excelente para fluidificar la sangre).

Una técnica de respiración muy sencilla que permite mejorar la circulación venosa.

Y mucho más para recuperar unas venas vigorosas… ¡y decir adiós a las piernas cansadas!
Tiene hasta el 27 de agosto para solicitar su ejemplar
El próximo lunes 27 de agosto enviaremos a la imprenta el nuevo ejemplar de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar sobre piernas cansadas, por lo que debe darse prisa y reservar cuanto antes el suyo si quiere recibirlo impreso directamente en su domicilio.

Por eso le animo a apuntarse ya mismo para asegurarse de que usted también lo recibirá (será el primero de su suscripción anual a Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar).

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Fuentes

  1. Raffetto JD, Khalil RA: “Mechanisms of varicose vein formation: valve dysfunction and wall dilation”. Phlebology. 2008.
  2. Giugliano D, Ceriello A, Esposito K: “The effects of diet on inflammation: emphasis on the metabolic syndrome”. J Am Coll Cardiol. 2006.
  3. Kirsty Brown, Daniella DeCoffe, Erin Molcan et al.: “Diet-Induced Dysbiosis of the Intestinal Microbiota and the Effects on Immunity and Disease”. Nutrients. 2012.
  4. Ercan S, Çetin C, Yavuz T et al.: “Effects of isokinetic calf muscle exercise program on muscle strength and venous function in patients with chronic venous insufficiency”. Phlebology. 2018.