Las benzodiacepinas, un grupo de moléculas presentes en los tranquilizantes, favorecen la aparición del alzhéimer. Valium, Trankimazin y Lorazepam son medicamentos que pueden formar parte del día a día de muchas personas que deben tratar el insomnio o la ansiedad, y de hecho España es uno de los países en los que más se consumen este tipo de fármacos.

Un estudio(1) ha revelado que el consumo de estas sustancias en personas de más de 66 años durante más de 3 meses aumenta en un 51% el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Estos medicamentos bloquean la capacidad de regeneración del cerebro, y por ello deben utilizarse sólo de manera puntual y en períodos nunca superiores a 3 meses en el caso de los ansiolíticos, y de 4 semanas en el de los hipnóticos. Sin embargo, eso no es lo que se hace en la práctica y no es extraño que estos tratamientos se prolonguen durante meses e incluso años.

Las moléculas a las que nos referimos son: alprazolam, bromazepam, clobazam, clorazepato potásico, clotiazepam, diazepam, lofazepato de etilo, lorazepam, nordazepam, oxazepam, prazepam, estazolam, funitrazepam, loprazolam, lormetazepam, midazolam, nitrazepam, temazepam, zolpidem, zopiclona, tetrazepam y clonazepam.

Fuentes:

  1. Sophie Billioti, et al.: “Benzodiazepine use and risk of Alzheimer’s disease: case-control study”, British Medical Journal (BMJ), September 2014.