Hay una parte del cuerpo que, negligentemente, siempre se tiende a olvidar: los pies.

A menudo se dejan ir, descuidados, sin hacer nada por ellos. Van apareciendo nuevas durezas, callosidades, y algunos solo se acuerdan de sus pies cuando la sequedad empieza a molestar.

Es decir, que se tiende a olvidar algo de suma importancia: los pies son, literalmente, el primer apoyo que tenemos en la vida.

Por eso espero que mi texto de hoy capte toda su atención. Y es que siguiendo los cuatro preceptos básicos de los que hoy voy a hablarle estará haciendo mucho para preservar la buena salud de sus pies. ¡Por fin dejará de sufrir por culpa de los callos y las rozaduras!

1. No use zapatos que le hagan daño

Una buena ilustración de esta primera regla son los juanetes, también conocidos como hallux abductus valgus o simplemente hallux valgus. Se trata de una desviación en el dedo gordo del pie (la punta se desplaza hacia el interior y la articulación metatarso-falángica lo hace hacia el exterior) que aparece con frecuencia en personas que calzan zapatos demasiado estrechos.

Opte siempre por calzado de calidad y adaptado a la morfología de su pie. Asimismo, y siempre que sea posible, que sea de cuero o de materiales transpirables.

2. Evite los errores en su dieta

Del mismo modo en que una alimentación rica en cereales y azúcar favorece la artrosis en general (y con ello la que afecta a los pies), la falta de determinados alimentos y nutrientes esenciales puede agravar los problemas.

Un déficit de ácidos grasos poliinsaturados de tipo omega 6, por ejemplo, puede provocar escamas en la piel. Si ese es su caso, no lo dude y apueste por los aceites de borraja y de onagra, que son ricos en ellos. La carencia de vitamina A, por su parte, puede provocar fisuras en la piel de los talones.

3. Dedique una hora a la semana al cuidado de sus pies

Siga este procedimiento paso por paso:

  • En primer lugar, dese un buen baño de pies. Yo personalmente tengo dos opciones favoritas de las que echo mano según la época del año: en invierno suelo hacer una mezcla con sal marina y vinagre blanco para prevenir las callosidades, mientras que en verano prefiero usar un saquito de té en infusión en un litro de agua. Este último es lo que yo denomino un “baño de pies antitranspirante”, ya que los taninos que contiene el té cierran parcialmente los poros y regulan la transpiración.
  • Truco extra: si tiene algún daño en los pies que no consigue curar, lo mejor será que alterne cada minuto baños fríos y calientes. Eso le permitirá reabrir los capilares para una acción en profundidad. Cuando el problema de base es un riego sanguíneo insuficiente o un daño en los tejidos, el último baño debe ser caliente, con lo que ensanchará bien los capilares. En los casos en los que el dolor o la inflamación son el principal problema, el último baño será entonces con agua fría, que le aliviará mucho.
  • A continuación es el momento de tratar las cutículas. Tras el baño éstas se ablandan, por lo que es el momento ideal para retirarlas con la ayuda de bastoncillos de manicura (si puede, use uno elaborado a base de madera de boj).
  • De un pequeño toque de piedra pómez sobre las callosidades y durezas de los pies tras volver a mojarlos un poco. También puede usarse antes del baño, rascando con ella los pies en seco, pero personalmente lo encuentro un tanto agresivo para la piel.
  • Exfoliación con aceite de oliva y sal fina. En el siguiente paso llega el momento de eliminar las últimas pieles muertas de los pies. Para elaborar el exfoliante cuente con una cucharada sopera de sal por cada dos de aceite. Cuando dispongo de ellos, yo añado a la mezcla un par de gotas de aceite esencial de lavanda verdadera y de árbol de té (créame, el toque que le dan marca la diferencia). Después de mezclarlo bien, masajee enérgicamente los pies con el preparado, insistiendo especialmente en los talones, y déjelo reposar unos minutos antes de aclararlo con agua.
  • Por último, un poco de manteca de karité para hidratar los pies dándoles un suave masaje. Y es que los pies sufren agresiones tanto en invierno como en verano, y tenerlos hidratados es asegurarse que a largo plazo no presenten feas grietas. Además, el masaje en los pies es una de las cosas más agradables que hay (¡desde luego lo mejor de todo este tratamiento!).

A todo esto debe sumarle, por supuesto, un uso cotidiano de jabones de tipo sobregraso, así como secar siempre muy bien los pies después de cada lavado para evitar la proliferación de hongos.

Y si es usted mujer y acostumbra a pintarse las uñas, tenga muy en cuenta lo que voy a contarle a continuación:

Hay formas de cuidar de las uñas de los pies y conseguir que destaquen por sanas y bonitas sin necesidad de usar esmaltes llenos de productos químicos.

Pruebe a limar las uñas con una lima de grano suave. Con eso podría ser suficiente, pero si tiene las uñas demasiado finas y estriadas, convendría que les dedicase un poco más de atención.

En ese caso, masajee cada uña, una a una, tras aplicar una gota de aceite de ricino sobre ella. Simple y eficaz. Un nutritivo y completo tratamiento que las endurecerá sin el efecto nocivo del formaldehído que contienen los productos industriales

Y si no tiene aceite de ricino en casa puede optar por una mezcla de limón y bicarbonato de sodio, que además resulta muy eficaz para sanear las uñas amarillentas.

4. Camine mucho… ¡pero no demasiado!

Si anda demasiado sus pies envejecerán más rápido y correrá el riesgo, como en el caso de los corredores de maratón, de que se acelere la aparición de artrosis y otras lesiones.

Pero, por el contrario, si no camina lo suficiente sus pies estarán mal irrigados, lo que también acelera la aparición de los signos de envejecimiento.

Ya lo ve: como siempre en materia de salud, se trata de calibrar la justa medida…

También al envejecer a veces los pies se retraen, perdiendo masa muscular y ósea, y, aunque no es lo habitual, en ocasiones esto sucede durante la pubertad o a ciertas mujeres jóvenes que sufren con frecuencia de pies hinchados al final del día.

En estos casos puede estar implicada la alimentación, por ejemplo por un exceso de sal que favorezca la retención de líquidos.

En cualquier caso, y sin importar la edad que se tenga, siguiendo estas cuatro indicaciones mantendrá sus pies más jóvenes, fuertes y sanos, evitando cualquier problema al caminar provocado por posibles callos o rozaduras.