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¡Por fin se prohíbe el mercurio en los empastes dentales!

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En una decisión histórica, el Parlamento Europeo ha acordado prohibir el uso de mercurio para cualquier amalgama dental, ya que la normativa vigente solo lo impedía en caso de menores de 15 años, mujeres embarazadas y lactantes. (1)

Ahora bien, se trata de una medida que llega con bastante retraso, pues no hay que olvidar que el mercurio se prohibió en los termómetros en 2009: ¡hace ya 15 años!

Además, no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2025 y se permitirá una prórroga de año y medio para aquellos países que no cuenten con alternativas. Y aun con todo, se permitirán excepciones para aquellos tratamientos en los que el odontólogo considere “estrictamente necesario” el uso del mercurio.

En definitiva, estamos ante una medida que tiene demasiados “peros”. Y, como suele ocurrir, la que acaba pagando es la salud del consumidor debido a todos los riesgos asociados a este mineral.

¡Mercurio por todas partes!

El mercurio es un metal pesado que tiene la particularidad de ser líquido a temperatura ambiente. Además, dentro del organismo tiende a acumularse porque el cuerpo no puede eliminarlo a través de sus principales vías excretoras: orina, heces y sudor.

Ello lo convierte en una sustancia altamente tóxica para el sistema nervioso, digestivo e inmunitario, además de para la piel, los riñones y hasta el corazón.

Y aunque los principales afectados son los peces, debido a la alta contaminación de mares y océanos por el vertido de muchas industrias que todavía lo emplean (minería, electrónica…), al final llega a nosotros siguiendo la cadena alimentaria.

¿La consecuencia de todo este proceso? Numerosos estudios han señalado que el 85% de las enfermedades crónicas (diabetes, artrosis o hipertensión, entre otras) podrían deberse -o agravarse- por intoxicaciones de metales pesados, como es el caso del mercurio.

Por esta razón las recomendaciones del consumo de pescado han variado y ahora se aconseja comerlo dos o tres veces a la semana como máximo. Y preferentemente peces de pequeño tamaño (boquerones, anchoas, sardinas…), ya que en los más grandes (atún, pez espada, lubina…) la bioacumulación de mercurio será mayor. Asimismo, en caso de embarazo se desaconseja totalmente el consumo de pescados grandes y marisco por el mayor riesgo que entraña para el desarrollo del feto.

Qué alternativas existen

Aun con todos los riesgos que entraña, de sobra conocidos, se estima que en la Unión Europea todavía se emplean 40 toneladas de mercurio al año para elaborar amalgamas dentales.

Y eso que ya existen alternativas.

Por ejemplo, hay resinas elaboradas con una mezcla de materiales plásticos y cerámicos, que además pueden colorearse para que el resultado sea lo más parecido al color natural del diente.

Y también se pueden hacer restauraciones de porcelana. Es verdad que son más costosas que las resinas, pero a cambio ofrecen una mayor durabilidad.

Ahora bien, si ya tiene un empaste en el que se ha usado mercurio, ¿interesa sustituirlo por estas alternativas?

Pues por regla general se recomienda no hacerlo. Y es que la propia extracción del material puede entrañar más riesgos que beneficios, ya que puede liberarse vapor de mercurio. Además del riesgo de perder parte del diente en el proceso.

Secretos de Nutrición

Por ello, siempre y cuando el empaste esté en buenas condiciones, es mejor dejarlo. Solo cuando la amalgama se haya roto, existiendo el riesgo de que se libere ese material tóxico, debe cambiarse por alguna de las alternativas indicadas.

¿Y cuando el mercurio ya ha entrado en el organismo?

Antes hemos comentado que uno de los grandes inconvenientes del mercurio es que se acumula en el organismo porque no puede expulsarse de forma natural.

Pero lo cierto es que existe un método que sí permite eliminarlo: la quelación. Se trata de una terapia en la que se usan los denominados “agentes quelantes”, que tienen la capacidad de unirse al mercurio (entre otros metales pesados).

De este modo, una vez el agente quelante se ha unido al metal pesado, envolviéndolo, ya sí puede expulsarse del cuerpo a través de las vías excretoras.

Si quiere conocer más sobre esta terapia, y que también es efectiva en caso de intoxicación de cadmio o mercurio, le invito a ver este vídeo de nuestro canal de YouTube.

Su eficacia está ampliamente demostrada, si bien solo puede aplicarla un profesional sanitario y siguiendo un exhaustivo control de seguridad.

Pero también existe otra solución que puede ayudarle a eliminar el mercurio de su organismo. Y además de ser 100% natural, puede beneficiarse de ella de una manera increíblemente sencilla.

Se trata del alga chlorella, un alga unicelular que destaca por tener la mayor concentración de clorofila y, sobre todo, porque también tiene la capacidad de unirse al mercurio (entre otros metales pesados) y expulsarlo del organismo.

Exactamente lo mismo que hacen los agentes quelantes.

Aunque aquí no acaban los beneficios de esta “superalga”. También ofrece un alto aporte de nutrientes y se sabe que estimula la acción de los linfocitos T (agentes del sistema inmunitario), lo que refuerza al sistema de defensa del cuerpo para luchar contra todo tipo de infecciones.

Eso sí, dado que se trata de un alga, y ya hemos visto que los mares y ríos no están tan limpios como nos gustaría, debe asegurarse de que la chlorella que tome sea de calidad y que se han seguido rigurosos controles de seguridad.

Fuentes

1. “Regulation of the European Parliament and of the Council Amending Regulation (EU) 2017/852 of the European Parliament”. 2024.


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