Si está tomando vitaminas o está planteándose hacerlo, le interesará leer el e-mail de hoy.

Y es que pocas personas saben que detrás de un único nombre la vitamina E esconde formas muy diferentes. Algunas de ellas son buenas, pero otras son incluso perjudiciales para la salud.

En aras de su beneficio económico muchos fabricantes utilizan voluntariamente las más baratas, que no solo son de peor calidad sino que, en muchos casos, directamente resultan dañinas. Y esto sucede hasta tal punto que la mayoría de los suplementos de vitamina E, multivitaminas y otros productos reforzados con ella (incluso los cereales para el desayuno) contienen la forma incorrecta de esta vitamina. (1)

Incluso la mayoría de los estudios sobre la suplementación con vitamina E utilizan su forma más común, la mala. ¡No es de extrañar que los resultados sobre sus supuestos efectos sean a menudo muy negativos!

En este sentido, cabe señalar un metaanálisis de 19 ensayos clínicos de vitamina E que asoció una dosis de 400 UI (unidades internacionales) diarias a ¡un riesgo 6% mayor de muerte!

Puede que un 6% no le parezca una cifra tan alta, pero resulta de lo más chocante viniendo de una sustancia que, si se llama “vitamina”, es precisamente porque resulta esencial para la vida. (2)

Ahora bien, una vez entendida la falta de sentido común que se da en algunos casos en la fabricación de estos complementos de vitamina E, se comprenden a la perfección esos malos resultados. Por eso le invito a seguir leyendo; verá rápidamente cuál es la fuente del problema.

8 formas de vitamina E

La vitamina E es un poderoso antioxidante. Se utiliza para combatir el estrés oxidativo producido por todas y cada de una de las agresiones externas a las que a diario podemos vernos expuestos (contaminación, mala alimentación, estrés…) y que aceleran el envejecimiento.

La vitamina E se encuentra de forma natural en nuestra alimentación e incluye dos familias de 4 miembros:

  • Los tocoferoles (alfa, beta, gamma y delta).
  • Los tocotrienoles (de nuevo alfa, beta, gamma y delta).

Es decir, que existen 8 formas de vitamina E natural.

Los tocoferoles, por ejemplo, están presentes en el aceite de oliva virgen, el aceite de canola y el de palma, las almendras, las avellanas, las espinacas y el aguacate. Contienen principalmente gamma-tocoferoles, los mismos que contienen los mejores complementos de vitamina E.

Los tocotrienoles, por su parte, se encuentran principalmente en el aceite de palma.

¿Qué es entonces la “mala vitamina E”?

La que se denomina “mala vitamina E” ni siquiera es una sustancia natural. Es un complejo sintético llamado “dl-alfa-tocoferol” (su equivalente natural se llama “d-alfa-tocoferol”). Ya ve que no es difícil de recordar: la forma natural tiene el prefijo “d”, mientras que la sintética va precedida de la forma “dl”.

Como es lógico el cuerpo absorbe la vitamina E natural mejor que la sintética. Y, por ese mismo motivo, le bastan dosis más pequeñas.

Pero las desventajas de la vitamina E sintética no se detienen ahí: también vacía las reservas de vitamina E natural en el organismo.

Sí, como lo lee: el dl-alfa-tocoferol (sintético) puede llegar a agotar sus otras reservas de tocoferoles y tocotrienoles naturales. (3)

La única buena noticia es que el dl-alfa-tocoferol es la única forma sintética de vitamina E. A los fabricantes les ha bastado con crear 1 de las 8 vitaminas de síntesis que podrían haber elaborado…

Consecuencias de la carencia de vitamina E (incluso leve)

La vitamina E es un antioxidante liposoluble (es decir, que se disuelve en la grasa o el aceite, al igual que la vitamina A o la astaxantina, un carotenoide), por lo que se concentra en las membranas celulares y en las proteínas grasas (lipoproteínas) para protegerlas de la peroxidación de la grasa.

Un déficit de esta vitamina arroja unas consecuencias muy evidentes para la salud:

  1. El colesterol deja de hacer su trabajo

El colesterol es una de las grasas más importantes dentro del organismo, dado que participa en la construcción y en la reparación de las células arteriales y nerviosas. Para que se haga una idea, el cerebro necesita el 25% de todo el colesterol que posee una persona para funcionar correctamente.

Por eso, si el colesterol no está protegido de la oxidación gracias a la vitamina E se convierte en un absoluto desperdicio (lo que se conoce como “colesterol oxidado”).

  1. Aparecen problemas nerviosos graves a largo plazo

Una grave deficiencia de vitaminas a largo plazo (10 ó 20 años) generará problemas nerviosos:

  • Problemas de equilibrio.
  • Dificultad para coordinar movimientos.
  • Debilidad muscular.
  • Dolor similar a quemaduras en piernas y brazos.
  • Daño en la retina (incluso ceguera).
  1. Aumenta el riesgo de alzhéimer, de párkinson…

Al hablar de las células nerviosas y su correcto funcionamiento, las enfermedades neurodegenerativas más graves, entre ellas el alzhéimer y el párkinson, terminan siempre convertidas en una amenaza palpable.

Al regenerar las células nerviosas podría decirse que la vitamina E ayudaría a prevenir estas dos enfermedades tan típicas de nuestro tiempo.

  1. Hay un mayor riesgo de enfermedad cardíaca

El colesterol también posee la función de restaurar los vasos sanguíneos, lo que podría explicar por qué la vitamina E podría reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular (ictus, infarto, etc.). (4)

  1. El sistema inmunitario se debilita

La vitamina E es una de las armas secretas con las que cuentan las defensas del organismo para reforzarse. Y es que esta sustancia da un impulso a los anticuerpos más “perezosos”, cuyo número lamentablemente aumenta con la edad.

Varios estudios han concluido que la vitamina E sería muy beneficiosa para mejorar las defensas de las personas de más edad contra las infecciones. Y asimismo supone una esperanza para las personas que sufren de inflamación crónica o enfermedades autoinmunes crónicas (como por ejemplo el sida). Hay que combinarla con vitamina D para una mayor efectividad. (5)

¿Cómo de grave es su déficit de vitamina E?

Afortunadamente, en la mayoría de los casos, incluso si hay carencia de vitamina E se trata de un nivel de déficit fácil de corregir.

Para lograrlo su prioridad debe ser cuidar la alimentación, favoreciendo el consumo de nueces, de aceite de oliva virgen extra y de colza, de espinacas, de aguacates… Y es que antes de tomar un complemento de vitamina E lo lógico es empezar por mejorar la dieta.

En lo que a complementos respecta, en un tratamiento a largo plazo no supere los 200 UI por día (¡ah!, y tenga en cuenta algo importante: esta dosis solo se aplica al “d-alfa-tocoferol”, que es la forma de vitamina E natural más común; las otras formas se calculan en mg, no en UI).

Asimismo, la mejor opción es tomarla en formato líquido, ya que se suele presentar disuelta en una base oleosa para favorecer su absorción, preferiblemente en aceite de oliva virgen (su principal componente es el ácido oleico y proporciona menos susceptibilidad a la oxidación y una alta estabilidad).

Ahora bien, hay otros casos en los que la deficiencia de vitamina E puede ser severa:

  • Cuando hay una desnutrición importante y prolongada.
  • Si se sufre la enfermedad de Crohn (de forma grave).
  • Cuando un deportista de alto nivel sigue una dieta baja en grasas.
  • En estadios avanzados de fibrosis quística (una enfermedad genética común).
  • Si hay anormalidades genéticas que afectan al transporte de la vitamina E.

En estos casos el tratamiento debe ser con altas dosis, y seguirse siempre bajo supervisión médica.

Posibles interacciones más allá de 200 UI (y un consejo que no olvidará)

Si se toman más de 200 UI de vitamina E al día esta puede interactuar con los siguientes medicamentos: (6)

  • Acenocumarol (Sintrom).
  • Tamoxifeno (tratamiento del cáncer de mama).
  • Ibuprofeno (antiinflamatorio no esteroideo -AINE-).
  • Ciclosporina A (agente inmunosupresor).

Ahora bien, sí hay una situación en la que es más que recomendable tomar durante unos días una dosis mucho mayor (concretamente del doble, 400 UI) de vitamina E: cuando se recibe una vacuna.

En ese caso se le inyecta un virus debilitado pero que, por supuesto, continúa siendo peligroso. Y por ello una cura de varios días con 400 UI de vitamina E le permitirá activar su sistema inmunitario para que reaccione sin demora frente a él.

De ese modo prevendrá cualquier tipo de complicación que pueda implicar la vacuna.

¡Ah! Y en esta forma de “cura exprés” también podría resultar muy útil para las mujeres que sufren dismenorrea (menstruaciones difíciles y muy dolorosas). El tratamiento debe comenzar 2 días antes de que baje la regla y durar 5 días en total.

¡A su salud!

Fuentes:

 

  1. Florence Daine. “Vitamine E ou tocophérol”. Doctissimo. Sept. 2018.
  2. Miller ER, Pastor-Barriuso R, Dalal D, Riemersma RA, Appel LJ, Guallar E. “Meta-analysis: high-dosage vitamin E supplementation may increase all-cause mortality”. Ann Intern Med. 2005;142(1):37-46
  3. Dr Mercola. “Watch Out: This Popular Vitamin May Actually Deplete You of 7 Vital Compounds”.
  4. Sozen et al. “Vitamin E: Regulatory Role in the Cardiovascular System”. IUBMB Life. 2019 Apr;71(4):507-515.
  5. Elmadfa et al. “The Role of the Status of Selected Micronutrients in Shaping the Immune Function”. Endocr Metab Immune Disord Drug Targets. 2019;19(8):1100-1115.
  6. Podszun M, Frank J. “Vitamin E-drug interactions: molecular basis and clinical relevance”. Nutr Res Rev. 2014 Dec;27(2):215-31.