La producción mundial de oro es de solo 2.600 toneladas al año, pero hay algo 26 veces más raro que este valioso metal. Se trata del aceite esencial (AE) de ylang-ylang (Cananga odorata), cuya producción es de apenas 100 toneladas anuales.

Se trata por tanto de una sustancia escasa y muy preciada en el ámbito de la salud. Aunque, por fortuna, es posible adquirir un pequeño frasco de este elixir a un precio asequible.

Pero antes de nombrarle los beneficios terapéuticos que puede obtener del aceite esencial de ylang-ylang, le daré unas pinceladas sobre la historia de los perfumes. Y es que cuando aún no se utilizaba en medicina, el AE de ylang-ylang era, de hecho, la reina de las fragancias.

De la reina de Saba al aroma a cebolla de los alemanes

Los hombres prehistóricos ya frotaban sus cuerpos con especias, pero no lo hacían para los motivos de hoy en día, sino para alejar a las bestias salvajes mediante los olores más repulsivos.

El interés aromático de las especias llegó en la Antigüedad, cuando se extendió desde el sur de Arabia una resina con olor a madera y un toque a mineral, con matices ligeramente picantes. Se trataba del incienso, extraído de un género de árboles llamado Boswellia.

Esta resina tuvo un lugar privilegiado en el antiguo Reino de Saba, y era quemada en sacrificios y rituales por los egipcios, los griegos y especialmente por el pueblo judío. Desde Moisés hasta el nacimiento de Cristo, que lo recibió de los Reyes Magos, el incienso se cita 118 veces en la Biblia.

Los judíos usaron también un aceite deliciosamente perfumado para consagrar a sus reyes. Este uso, llamado “unción real”, comenzó con el rey David, ¡1.000 años antes de Cristo! y duró hasta el rey Luis XVI de Francia (siglo XVIII). En cuanto al vulgo, el uso de perfumes para el cuerpo solo se extendió entre los griegos, que usaban la mirra para ocultar el olor de pies, la menta para deshacerse del olor de las axilas y el orégano para perfumar el cabello.

Los romanos siguieron su ejemplo y usaron en abundancia pétalos de flores para oler bien. Los germanos, por su parte, tomaron el camino opuesto y pusieron de moda los “olores corporales”, siendo el aroma de cebolla su preferido, tal vez porque reforzaba el de las axilas. Tal vez sorprenda, pero esta curiosa costumbre era compartida por los dogones, pueblo de los acantilados de la región de Bandiagara (en el centro de Mali), quienes se frotaban cebolla por todo el cuerpo para perfumarlo.

Los perfumes en la era moderna

Pero los grandes descubridores de perfumes fueron los árabes. Ellos aprendieron a usar todas las partes de las plantas (no solo los pétalos y los frutos, sino también las raíces, los tallos, las semillas, las cortezas…) e incluso los órganos animales, concretamente el almizcle, extraído originalmente de una glándula del ciervo almizclero (y extendido luego a otras especies como bueyes, patos e incluso ratas); y el ámbar gris, una secreción producida por el cachalote.

Las Cruzadas permitieron difundir los perfumes de Oriente, y de este período datan las leyendas recogidas en Las mil y una noches en torno a ciudades árabes (Bagdad, Damasco…) que exhalan embriagadoras fragancias, como el agua de rosas.

Europa recuperó su hegemonía al final de la Edad Media gracias a la invención del alambique, que permitió a los europeos destilar alcohol, una base para los perfumes más conveniente que los aceites utilizados hasta entonces. Así, desde el siglo XVI en la ciudad de Grasse (situada en el sur de Francia), se destila agua de azahar.

Bajo el reinado de Luis XIV, la falta de higiene propició el uso de los perfumes embriagadores. Surgió entonces la gran moda de la vainilla y la violeta, el aceite de canela, el aceite de sándalo o incluso el almizcle.

Hasta que en 1709, un perfumista alemán inventó en la ciudad de Colonia un agua fresca y ligeramente perfumada que contrastaba fuertemente con las esencias conocidas hasta el momento. Fue el lanzamiento del Agua de Colonia, que será un éxito mundial. Los perfumes de flores (lirio, lavanda…) tomaron entonces la delantera.

La última revolución tuvo lugar alrededor de 1860 con la producción en serie y la aparición de grandes almacenes que democratizaron la perfumería. Pero, sobre todo, con la llegada de los primeros productos sintéticos, relacionados con el desarrollo de la química orgánica. Así, en 1889 Aimé Guerlain creó Jicky, el primer perfume con sustancias sintéticas de vainillina y cumarina.

Más tarde, entre la primera y la segunda guerra mundial, los grandes nombres de la perfumería como Balenciaga, Nina Ricci y Lanvin comienzan a ser conocidos. Luego se involucraron los modistas (Givenchy, Rochas, Chanel, Dior, Laroche) y finalmente los joyeros (Cartier), además de una gran cantidad de fabricantes de artículos de lujo, como Hermes ¡y hasta algunos fabricantes de automóviles como Ferrari o Ford!

Ylang-ylang: un perfume con olor a mujer

¿Y qué tiene que ver todo esto con el ylang-ylang? Pues bien, Chanel Nº5, el perfume más vendido del mundo, fue creado en 1921. Coco Chanel quería «un perfume de mujer con olor a mujer«. Con este objetivo probó más de 80 aromas diferentes, entre los que acabo eligiendo el ylang-ylang como base de esta fragancia.

El éxito de Chanel N°5 fue tal que Coco Chanel creó en 1926 otro perfume, Bois des Iles, compuesto principalmente de ylang-ylang y que también inspiró el perfume Joy de Jean Patou en 1938. Hoy en día, el ylang-ylang forma parte de la esencia de otros conocidos perfumes como el Amber Ylang Ylang de Estée Lauder. Pero, ¿qué tiene de particular esta esencia?

El ylang-ylang es un árbol que crece en las Comoras, un archipiélago volcánico bañado por las cálidas aguas del Océano Índico y situado frente a Mozambique. Pero también hay ylang-ylang en Nosy Be, la legendaria “isla de los perfumes” de Madagascar, que no se llama así por casualidad.

Este árbol produce grandes flores amarillas en forma de estrella que desprenden un potente y dulce aroma a jazmín. Los especialistas en perfumes hablan incluso de un olor “narcótico”, es decir, de un olor intenso parecido al del opio y que causaría somnolencia.

Pero obtener la esencia de estas flores no es tarea fácil. En el momento de mayor florecimiento, cada hectárea de ylang-ylang contiene unos 2.250 kg de flores. Estas deben ser recogidas a mano y a gran velocidad, pues la calidad del producto futuro dependerá del tiempo que pase entre su recolección y el momento en que se entrega a la destilería. Pero es que además ¡hacen falta 100 kg de flores para producir 2 litros de aceite esencial y deben ser destiladas durante 12 horas!

Las mejores flores son las que se recolectan en las primeras dos horas y por lo general se destinan a la perfumería de lujo. Luego vendrían los aceites de distintas calidades: de primera extracción, segunda y tercera, que se utilizan para cosméticos, jabones y detergentes respectivamente.

Aunque las flores de ylang-ylang no se utilizan únicamente para elaborar dichos productos. En Indonesia, por ejemplo, se suelen extender sobre el lecho nupcial. Y en Filipinas estas mismas flores, junto a las de sampaguita (símbolo patrio de Filipinas), se usan para hacer collares.

La fragancia más sensual

El éxito continuado del ylang-ylang en perfumería se debe a su excepcional capacidad para suscitar el apego, la pasión y la excitación. Y es que apenas tres gotas de AE de ylang-ylang aplicadas mediante un masaje en la parte baja de la espalda pueden suscitar, tanto en hombres como en mujeres, un intenso deseo amoroso.

Sin embargo, no todo el mundo responde igual a este “poder”, por lo que puede ser necesario multiplicar la potencia del aceite esencial del ylang-ylang con otros aceites que posean igualmente propiedades afrodisíacas.

Para combatir la falta de apetito sexual, algunos aromaterapeutas recomiendan que las mujeres se apliquen cuatro gotas de la siguiente mezcla en la parte inferior de la columna vertebral 2 veces al día durante 1 semana:

  • 2 ml de AE de manzanilla romana (Chamaemelum nobile L.).
  • 2 ml de AE de ylang-ylang (Cananga odorata).
  • 1 ml de AE de salvia (Salvia officinalis L.).
  • 30 ml de aceite vegetal (AV) de jojoba (o AV de coco, o AV de almendras).

Otra opción es que tanto hombres como mujeres se realicen un suave masaje por la mañana y por la noche en las extremidades y en la espalda con:

  • 2 ml de AE de menta (Mentha x piperita L.).
  • 2 ml de AE de ylang-ylang (Cananga odorata).
  • 2 ml de AE de jengibre (Zingiber officinale Roscoe).
  • 30 ml de AV de almendras dulces.
  • 30 ml de AV de semillas de albaricoque.

Otros usos del aceite esencial de ylang-ylang

El AE de ylang-ylang es un estimulante sexual, pero también intelectual, con efecto antidepresivo. Además, es un calmante respiratorio y cardíaco, así como un hipotensor.

Por lo tanto, está indicado en caso de taquicardia y para la hipertensión arterial (aplicando 3 gotas en el plexo solar). Y asimismo funciona eficazmente contra el estrés, la ansiedad y el insomnio.

Puede utilizarlo en su baño (mezcle 5 gotas en el agua de la bañera) o con un difusor de aceites esenciales fríos para crear un ambiente de relajación y confianza en sí mismo (lo que refuerza su efecto afrodisíaco).

Además, puede encontrar innumerables preparados para el cabello y la piel basados en aceite esencial de ylang-ylang y en sus propiedades como tónico. De hecho, este es uno de sus principales usos tradicionales por los comorenses, que se aplican sobre el cabello una mezcla de aceite de coco e ylang-ylang, una moda que se extendió ampliamente en Inglaterra durante el reinado de la reina Victoria. Los ingleses lo utilizaron hasta tal punto que fue necesario poner en los reposacabezas de los sillones un paño o tela protectora similar a la que aún se coloca en los asientos de algunos autobuses o trenes por cuestiones de higiene.

Atención: El AE de ylang-ylang, al igual que el resto de aceites esenciales, no está recomendado para mujeres embarazadas o niños pequeños, y nunca debe entrar en contacto con los ojos.

Algunos compuestos naturales de este AE pueden causar alergias, por lo que se recomienda hacer una prueba aplicando unas gotas en el pliegue del codo por lo menos 48 horas antes de usarlo.

Uso culinario del ylang-ylang

El ylang-ylang es empleado en Asia para aromatizar dulces, helados, bebidas y chicles. Y usted también puede usarlo para dar un sabor completamente original a sus platos. Le recomiendo esta receta de pollo con almendras (tomada de Nathalie Le Foll y Beatriz Da Costa) para seducir a sus invitados.

Ingredientes (para 4 personas):

  • 4 pechugas de pollo.
  • 2 cebollas.
  • 1 raíz de jengibre fresco.
  • 20 cl de crema de soja.
  • 50 g de almendras picadas.
  • 2 cucharadas soperas de aceite neutro.
  • Sal y pimienta.
  • 1 gota de AE de ylang-ylang.

Elaboración: Pele y pique las cebollas. Corte las pechugas de pollo en tiras. Pele y ralle el jengibre.

En una sartén, dore las cebollas durante 5 minutos. Agregue el pollo y el jengibre y cocine durante 3 minutos removiendo constantemente. Vierta la crema de soja, las almendras y el aceite esencial de ylang-ylang. Salpimente y deje cocer a fuego lento durante otros 5 minutos.

Sirva con brócoli o calabacín al vapor. ¡Y que aprovechen! Como ve, solo con un pequeño frasco de ylang-ylang puede añadir una dimensión nueva y sorprendente a su universo sensorial, ya sea tanto a través del olfato como del paladar. ¿Se anima a probarlo?