¡Peligro piscinas! Enfermedades que puede contraer en el agua… y cómo prevenirlas

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Durante el verano la piscina se convierte en un recurso muy valorado para sobrellevar las altas temperaturas, pero en ocasiones se pasan por alto los riesgos que esta implica.

Por ejemplo, tanto los gérmenes presentes en ella como las sustancias que se emplean para limpiar el agua (especialmente el cloro) pueden conllevar trastornos de mayor o menor importancia.

Estos son los más frecuentes:

Afecciones cutáneas. Cuanto más tiempo se esté en el agua, más riesgo hay de infección por contacto con los productos químicos que se vierten en ella. Y la probabilidad aumenta cuando se deja puesto el bañador húmedo o no se seca bien los pies después de bañarse. Por regla general todas estas afecciones desaparecen en poco tiempo. Sin embargo, si el problema persiste debe consultar con su médico o un especialista.

Infecciones de oído. Son bastante comunes cuando el oído permanece demasiado tiempo en un ambiente húmedo, lo que favorece la presencia de gérmenes. De ahí que sea recomendable usar tapones para bañarse. Los síntomas que alertan de una infección de este tipo son dolor y picor en el oído, especialmente al presionarlo, pudiendo incluso supurar. Debe acudir a un especialista si no observa mejoría.

Irritaciones oculares. El contacto de las mucosas oculares con el agua y todas las sustancias contaminantes que esta incluye (cloro, sudor e incluso restos de orina) puede provocar simple picor, pero también desencadenar una infección. Por esta razón conviene siempre utilizar gafas de buceo.

Trastornos diarreicos. De nuevo, los responsables son los gérmenes que, pese a las numerosas sustancias que se emplean para desinfectar el agua, pueden acabar en el organismo. Las personas más afectadas son aquellas que tienen el sistema inmunitario débil, además de los niños y las mujeres embarazadas. Para prevenirlo es importante no tragar agua de la piscina y lavarse la cara a conciencia después de cada baño.


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