Resulta imposible disfrutar de un sueño reparador cuando el resplandor del alumbrado público se cuela por las ventanas. De hecho, un grupo de investigadores coreanos ha demostrado que la contaminación lumínica tiene un vínculo causal directo con el insomnio en personas de más de 60 años(1).

Y lo prueba el hecho de que los habitantes de las regiones más expuestas a la luz nocturna son más susceptibles al consumo de somníferos y, lo que es todavía peor, a dosis más altas y durante más tiempo.

Estos tratamientos entrañan serios riesgos para la salud (se cree que incluso aumentan el riesgo de demencia), al igual que la falta de sueño y descanso. Por tanto, la solución comienza por eliminar la iluminación artificial nocturna, que no solo afecta (y mucho) a las personas, tal y como se ha demostrado, sino que también supone un serio trastorno para los animales.

 

Fuentes:

  1. Jin-young Min, Kyoung-bok Min. “Outdoor Artificial Nighttime Light and Use of Hypnotic Medications in Older Adults: A Population-Based Cohort Study”. Journal of Clinical Sleep Medicine, 2018; 14 (11): 1903.