La arterioesclerosis es la acumulación de grasa y otras sustancias que se produce en el interior de las arterias, y que puede provocar graves problemas cardiovasculares, como puede ser un infarto. Y según un reciente estudio hay más riesgos de desarrollar esta enfermedad si se desayuna poco o nada.

Para llevar a cabo esta investigación se realizaron ecografías en 3D para medir la acumulación de grasa en las arterias de 4.000 personas de entre 40 y 54 años que en principio no tenían problemas cardiovasculares. Los voluntarios que participaron en el experimento también debieron realizar un cuestionario sobre la dieta que habían seguido en las dos semanas previas al estudio.

A partir de los resultados se constató que en el grupo de participantes que tomaba un desayuno abundante que incluía más del 20% de las calorías diarias recomendadas, el 57% presentaba algún tipo de arterioesclerosis subclínica. Pero este porcentaje pasaba a ser del 75% entre las personas que no desayunaban o lo hacían mal, consumiendo menos del 5% de las calorías diarias.

Pero si nos centramos en la arterioesclerosis subclínica generalizada (es decir, que afecta al menos a cuatro de las seis arterias principales del cuerpo), la situación es mucho más grave: tienen un 30% más de probabilidades de desarrollarla aquellas personas que no desayunan o sólo toman un café, en comparación con las que sí lo hacen, cuyo riesgo es del 10%.

A la vista de estos resultados, los investigadores señalan que no es cuestión de ponerse a comer como locos por las mañanas, pues además de la cantidad también importa lo que se desayuna y el tiempo que se emplea en hacerlo. Así, indican que hay que desayunar con calma, al menos durante 15 ó 20 minutos y estando sentados.

 

Fuente: Irina Uzhova, Valentín Fuster, Antonio Fernández-Ortiz, José M. Ordovás, Javier Sanz, Leticia Fernández-Friera, Beatriz López-Melgar, José M. Mendiguren, Borja Ibáñez, Héctor Bueno and José L. Peñalvo: “The Importance of Breakfast in Atherosclerosis Disease”. Insights From the PESA Study. Journal of the American College of Cardiology. 2017.