Estimado Lector

Está siendo un verano de lo más atípico”.

Probablemente esta sea la frase que más haya escuchado desde que comenzó la época estival, ya sea en los informativos o en las conversaciones con familiares y amigos.

Efectivamente los paseos por la playa, los chapuzones en las piscinas o las visitas culturales y de ocio tan propias de estas fechas ahora deben hacerse llevando mascarilla, respetando la distancia social y asegurándose de no superar el aforo permitido.

Puede que aún tardemos un poco en acostumbrarnos a estas medidas, lo cual es si cabe más difícil debido a las altas temperaturas, pero todo es cuestión de habituarse.

Ahora bien, lo raro de la situación, así como el miedo a los rebrotes que se están dado, hacen que muchas personas se estén planteando incluso no irse de vacaciones este año.

Y es que ya se sabe que en verano las zonas de costa suelen abarrotarse…

El problema es que, después de los duros meses vividos, encerrados en casa, todos necesitamos un respiro. De hecho, el contacto con la Naturaleza es más necesario que nunca para reponerse física y mentalmente, como demuestran numerosos estudios (al final del texto le dejo varios enlaces).

De ahí que hoy quiera recordarle que en nuestro país existen paraísos naturales excepcionales, admirados en el mundo entero, que en un momento como este convienen especialmente.
Su visita será un auténtico lujo para los amantes de la botánica y, probablemente, sean zonas bastante menos concurridas que las de playa.

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Una de las mejores opciones para beneficiarse de los efectos del contacto directo con la Naturaleza y, además, maravillarse con su belleza, es visitar las 15.000 hectáreas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, situado en el Pirineo oscense.

Es una auténtica delicia para los sentidos y, si es amante de la botánica ¡le aseguro que no le decepcionará! Cuanta con más de 1.400 especies de la flora pirenaica, incluidas 83 variedades endémicas que solo crecen en esas montañas. Y una curiosidad: es posible encontrar estas especies a distintas alturas, entre los 700 y los 3.348 metros, razón por la que es considerado como un auténtico jardín botánico en las alturas.

Entre sus especies la “joya de la corona” es la pequeña pero súper resistente Leontopodium alpinum. Tal vez no le suene por este nombre, pues es más conocida como edelweiss o “flor de las nieves”. Se trata de una planta que no supera los 10 cm pero que puede sobrevivir a más de 2.700 m de altura, razón por la que es bastante difícil de encontrar. De hecho, durante mucho tiempo se creyó que solo formaba parte de la leyenda y que, en realidad… ¡no existía!

En el Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido hay bastantes ejemplares, siendo además el símbolo de la zona. Si se apunta a algunas de las muchas rutas guiadas que se realizan para recorrer la zona, probablemente le mostrarán algún ejemplar. Eso sí, cuando la vea ¡cuídela bien!, pues se trata de una especie protegida que durante décadas ha estado en peligro de extinción.

Parque Nacional de Doñana

A veces ocurre que apenas prestamos atención a los lugares que tenemos muy cerca y que, sin embargo, viajeros llegados de cualquier rincón del planeta están deseando conocer. Un buen ejemplo de ello es el Parque Nacional y Natural de Doñana, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, que cada año visitan miles de zoólogos y expertos botánicos de todo el mundo.

¡Y no es para menos! Sus más de 122.000 hectáreas, sumadas a su posición privilegiada -muy próximo al lugar en el que se une el Atlántico con el Mediterráneo-, han contribuido a que la fauna de esta zona sea una de las más ricas del planeta. Ni más ni menos que 3.000 especies diferentes de aves que cada año visitan Doñana en la época de cría, siendo la mayor reserva ecológica de Europa.

Su flora también cuenta con una increíble variedad, con más de 900 especies, debido sobre todo a que coexisten varios ecosistemas: húmedos, en la zona de las marismas, y secos, representados por sus famosa dunas móviles, uno de los fenómenos más peculiares que pueden observarse en este parque.

También conocido como “trenes de dunas”, se trata de una particularidad de las zonas áridas de Doñana y se debe a la inconsistencia del suelo y a la fuerza del viento en la zona. Ambos factores hacen que la arena esté en constante movimiento, hasta el punto de que las dunas son capaces de enterrar árboles enteros que, con el tiempo, emergen completamente secos.

Por esta razón solo sobreviven algunas especies capaces de resistir esas inclemencias, como por ejemplo el barrón, la camarina o la retama. ¡Todo un espectáculo!

La Sierra de Cazorla

Es raro que los grandes interesados en conocer la diversidad botánica de nuestro país hayan visitado la Sierra de Cazorla una sola vez. Situada al noreste de la provincia de Jaén y con 214.000 hectáreas, cuenta con 2.200 especies catalogadas, lo que lo convierte en el Parque Natural con la mayor riqueza floral de toda la cuenca mediterránea. Es además el mayor espacio natural protegido de España y el segundo de Europa.

Entre sus especies florales se incluyen variedades endémicas de lo más peculiares, como la planta carnívora Pinguicula vallisnerifolia, la violeta de Cazorla, que es icono del parque, o el narciso de Cazorla, que es el narciso silvestre de mayor tamaño de la península. Si algún día visita este paraíso natural, ¡no olvide llevar su cámara de fotos!

La Selva de Irati

No muchos lo saben, pero en España contamos con el segundo hayedo-abetal más grande del continente, ni más ni menos que con 17.000 hectáreas (nada tiene que envidiar, por cierto, al mayor de Europa, que se encuentra en la Selva Negra alemana). No en vano se le conoce como “Selva de Irati”, aunque en realidad se trata de un bosque repartido entre el norte de Navarra y los Pirineos del suroeste de Francia.

La mejor manera de disfrutar de este enclave es recorriendo algunas de las rutas de senderismo que se ofrecen. Las hay de todos los niveles, desde las más suaves, sin apenas desnivel y perfectas para ir en familia, hasta otras más intensas que discurren por la profundidad del hayedo o que conducen a cascadas y embalses.

Le aseguro que es un destino ideal para darse un auténtico “baño de bosque” y beneficiarse de todas las propiedades de esta práctica tradicional japonesa. En el país nipón esta terapia consistente en pasear por el parque, realizando diferentes ejercicios de respiración, se conoce como “shinrin-yoku”. Diversos estudios han confirmado que ayuda a reducir el estrés, la ansiedad, el insomnio e incluso la depresión.

Como ve, en España sobran enclaves naturales únicos en el mundo. Y no hay mejor manera de recuperarse tanto física como mentalmente de los duros meses de confinamiento que acercándonos todo lo posible a la Madre Naturaleza.

Además, si de paso se descubren esos paraísos que tenemos tan cerca pero que muchas veces acaban siendo olvidados, ¡mejor que mejor!
Sean cuales sean sus planes, le deseo un feliz verano.

¡A su salud!

Luis Miguel Oliveiras

P.D.: Como le indicaba, aquí tiene los enlaces de varios estudios que confirman los beneficios para la salud del contacto con la Naturaleza:

www.saludnutricionbienestar.com/este-es-el-tiempo-que-necesita-pasar-en-la-naturaleza-para-neutralizar-el-estres/

www.saludnutricionbienestar.com/caminar-por-entornos-naturales-beneficia-la-salud-mental/