Desde tiempos remotos estas fechas suponen un punto de inflexión en el ciclo vital.

Es el momento en el que celebramos el regreso del sol y el renacimiento de la Naturaleza.

Aunque el solsticio de invierno, que marca el nuevo ascenso del sol y el regreso de los días más largos, ha tenido lugar el 21 de diciembre, la última noche del año es el momento en el que en Occidente se conmemora esa llegada de la luz, el inicio de un nuevo círculo.

Y sin duda en esta ocasión muchos celebrarán la noche de Fin de Año con ilusiones renovadas: termina un año aciago, que será recordado durante largo tiempo por ser aquel en el que algo tan pequeño como un virus consiguió doblegarnos.

Muchas personas tienen las esperanzas puestas en el 2021 y en las ansiadas vacunas anticovid.

Pero no deben engañarse.

La pandemia no terminará con los primeros vacunados. Y es muy posible que tampoco lo haga cuando estos sean el 40, el 50 ó incluso el 60% de la población.

No hay nada claro sobre cuánto durará la inmunidad que proporcionan las vacunas. Es decir, que hasta podría suceder que antes de que se vacunen los últimos, deban comenzar a vacunarse de nuevo los primeros…

Y a la crisis sanitaria sigue sumándosele el rosario de calamidades económicas que se suceden, con miles de empresas en la ruina y familias enteras cayendo en la pobreza a causa de los cierres y las restricciones.

No pretendo desanimarle

Si escribo esto es porque a lo largo de esta crisis hemos visto cómo los más grandes expertos se han pillado los dedos e incluso quemado las alas vaticinando el porvenir de la pandemia.

Incluso las autoridades sanitarias han quedado totalmente desacreditadas al haber errado en la previsión de muertes, en la efectividad de las mascarillas…

Y no hablo solo de España, sino del mundo entero. Países que habían sido elogiados como “ejemplo” de “saber hacer” -fue el caso de Alemania o de Polonia en su día- han caído finalmente en el pozo de los contagios descontrolados y han terminado optando por la misma vía de restricciones que los demás, a pesar de las catastróficas consecuencias económicas, sociales y psíquicas.

Por eso no me gustaría que nadie se crease falsas expectativas.

El 2021 puede ser un gran año, y lo será en muchos aspectos. Pero al igual que en muchos otros, nos guste o no, también lo ha sido el 2020.

¿Ha sido todo malo?

Por supuesto que la pandemia y las numerosas víctimas que ha dejado a su paso son terribles acontecimientos que acompañarán nuestra memoria para siempre y también las páginas de los libros de Historia.

Sin embargo, a estas alturas todos podemos recordar algo positivo que también nos ha dejado el 2020.

Muchas parejas han podido casarse a pesar de las limitaciones, han tenido un hijo o han iniciado una vida en común.

Y, asimismo, aunque a distancia, todos hemos celebrado cumpleaños, eventos, fiestas y reuniones de todo tipo con nuestros seres queridos.

De hecho, hemos aprendido a echar en falta algo tremendamente valioso y muy necesario, pero que hasta ahora apenas se valoraba por darlo completamente por sentado: el contacto con los nuestros.

¡Incluso nos hemos esmerado en buscar formas de lo más imaginativas para poder dar y recibir afecto y cariño!

Y, además de todo eso, colectivamente hemos aprendido otras importantes lecciones. Principalmente:

  • Valoramos más lo sencillo. Han sido muchos los que se han dado cuenta de lo poco que en realidad necesitan para disfrutar de la vida, así como que hay necesidades completamente creadas o que todos somos capaces de hacer muchas más cosas de las que pensábamos con nuestras propias manos y un poco de ingenio y de tiempo. ¡Bienvenido sea!
  • Tenemos más paciencia. Una cualidad valiosísima y que, sin embargo, escasea cada vez más en el mundo de hoy.
  • Agradecemos más. Un simple paseo al aire libre (¡incluso con mascarilla!) continúa siendo un regalo para muchos, y ya no digamos el “lujo” de tomar un café con un amigo. Cosas en las que antes ni reparábamos, pero que hoy han recuperado su auténtico valor. No dejemos que se pierda.
  • Cuidamos más la salud. Lamento decirlo, pero es que tampoco nos queda otra. No es un buen momento para enfermar ni ir al médico. Y para evitarlo lo principal es la prevención, así como saber hacer frente a los contratiempos de salud de formas más respetuosas con el organismo, que es precisamente a lo que dedicamos tantos y tantos textos de Salud, Nutrición y Bienestar (SNB).

La pandemia ha desnudado al sistema de salud y lo que ha quedado al descubierto son sus carencias. Y lo que es peor: la culpabilidad que se infringe a los ciudadanos sin darles apenas opciones realmente válidas para cuidarse y mejorar su salud.

Mis mejores deseos para usted y los suyos

El 2021 traerá buenos y malos momentos, como todos los años.

Pero otro de los grandes aprendizajes del 2020 sin duda nos valdrá de mucho en los meses venideros: hay que resistir como sea, hay que sacar las fuerzas de donde haga falta para seguir plantando batalla.

Y en este sentido los pequeños momentos de alegría son la auténtica vacuna contra el desánimo y la desesperanza.

Es por eso que le animo a celebrar esta noche por todo lo alto. No porque se termine el año 2020, sino para cerrar este capítulo con un buen sabor de boca, agradeciendo haber llegado hasta aquí (y lo que está por venir).

Muy feliz Año Nuevo para usted y los suyos y… ¡a su salud!