La Covid-19, la enfermedad que provoca el coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la actual pandemia, se manifiesta a través de una serie de diferentes síntomas, algunos incluso de reciente descubrimiento.

Ahora bien, una vez superada la enfermedad -y especialmente en los casos más graves- continúa provocando problemas de salud muy diversos. Entre los más frecuentes se encuentran la fatiga y la dificultad respiratoria (ambos síntomas comunes también durante la propia infección), por ese orden, así como problemas de concentración y angustia, de acuerdo con un estudio británico(1) en el que se analizó la evolución de un centenar de pacientes infectados.

La fatiga afecta hasta el 60% de las personas tratadas, porcentaje que alcanza el 72% entre los pacientes que tuvieron que ser ingresados en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Además, entre estos últimos la mitad consideró su fatiga entre moderada y severa.

El segundo problema más referido, la dificultad respiratoria debida una fibrosis pulmonar residual más o menos grave y a la existencia de insuficiencia cardíaca, afecta a en torno la mitad de los enfermos, tanto si han ingresado en la UCI (en este caso la tasa supera el 60%) como si no.

Además, entre los pacientes cuya sintomatología fue más grave se han relatado episodios compatibles con los de un trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Fuente:

1. Halpin, SJ, McIvor, C, Whyatt, G, et al. “Postdischarge symptoms and rehabilitation needs in survivors of COVID‐19 infection: A cross‐sectional evaluation”. J Med Virol. 2020; 1– 10.