Muchos estudios(1) han confirmado la terrible relación que existe entre cáncer y la actual alimentación. Son varios los factores:

  • Un exceso de grasas saturadas (carne, mantequilla, queso, aceite de palma, leche…), grasas trans y alcohol.
  • El uso de aditivos y pesticidas peligrosos para la salud, así como de numerosos conservantes y disruptores endocrinos como el bisfenol A, cuya relación con el cáncer ya ha sido confirmada en varios estudios.
  • La cocción a altas temperaturas, lo que origina compuestos cancerígenos.
  • Un exceso de azúcares, que favorece el desarrollo de las células tumorales (el azúcar es su nutriente favorito). De hecho, los diabéticos tienen el doble de probabilidades de desarrollar un cáncer frente a los no diabéticos.

 

Fuentes:
1. Harvard Health Publishing: “Cancer and diet: what’s the connection?”. 2016.