“Explosión de primavera”: un hummus tan fácil de preparar como delicioso

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“Alta cocina” en casa… ¡y con plantas silvestres! Es posible con esta fantástica receta que está a punto de conocer.

No es la primera vez que hablamos de la maravilla que es cocinar con plantas silvestres, dado que son unos ingredientes llenos de sabor y salud y, además, completamente gratuitos.

Solo hay que saber cómo y dónde recolectarlas para evitar errores o algún que otro susto.

Si no ha cocinado nunca con hierbas cosechadas por usted mismo en el campo, estoy seguro de que esta vez se animará. Y es que está a punto de conocer la receta de un hummus delicioso y sencillísimo de preparar, a base de una genialidad silvestre como pocas: la milenrama.

De la familia de las asteráceas, esta planta posee interesantes aceites esenciales como el azuleno, el alcanfor, el linalol, la tujona, etc., y flavonoides y taninos (entre el 3 y el 4% de su volumen total).

A la hora de la recolección, podría confundirse de lejos con alguna planta similiar a la de la zanahoria. Sin embargo, de cerca es imposible equivocarse.

La reconocerá porque su forma recuerda a los puntos de sutura y, de hecho, el mito cuenta que el héroe griego Aquiles la usaba para curar las heridas de sus hombres (esto es precisamente lo que inspiró el nombre científico con el que hoy es conocida, Achillea millefolium).

La milenrama, todo un manantial de beneficios para la salud

Sin regresar aún al presente, cabe destacar que el griego Dioscórides -médico y autor de la obra De materia medica– dijo de ella ya en el siglo I que era “de una eficacia incomparable contra las heridas sangrantes y úlceras antiguas o recientes”.

Y ya en la Edad Media Santa Hildegarda de Bigen, abadesa benedictina famosa por sus amplísimos conocimientos en fitoterapia, la recomendaba para hacer frente a numerosas patologías, como por ejemplo los sangrados de nariz y los problemas menstruales.

De hecho, es ese vasto conocimiento que desde antaño se tiene de las virtudes de esta planta lo que explica que se haya extendido por todas las regiones templadas del mundo.

Así, forma parte de muchas farmacopeas oficiales en Europa y también en la India, donde se usa por vía interna para tratar las infecciones respiratorias y, por vía externa, para curar las heridas y las inflamaciones de la piel.

Un hecho muy significativo es que los soldados de la Primera Guerra Mundial la llevaban en sus botiquines de primeros auxilios dondequiera que iban. ¡La milenrama siempre ha sido una sanadora de referencia!

Cómo identificar la milenrama silvestre

La milenrama es común en toda Europa hasta los 2.600 metros de altitud y en suelos medianamente ricos en nutrientes y con exceso de carbono, así como en general en prados y bordes de caminos.

El tallo rígido y la raíz trepadora ayudan a que esta vivaz velluda se propague y se reproduzca. Sus hojas, muy recortadas, dan la impresión de estar multiplicadas por mil (de ahí la segunda parte de su nombre científico, “millefolium”). aquí tiene uno de los más completos).

Su inflorescencia es un corimbo con numerosos capítulos de flores blancas como las de la margarita, solo que más pequeño.

Es de agradable sabor, si bien este varía en función del clima y de la riqueza del suelo. Por eso cuando se desarrolla en un suelo húmedo y arcilloso es poco sabrosa y aromática. En cambio, en un suelo seco y rocoso desarrolla muchos más matices.

Se trata de variaciones fácilmente perceptibles con solo arrugar una hoja entre los dedos para olerla.

Para iniciar su aventura culinaria con la milenrama hoy le propongo una receta que le transportará a Oriente: ¡un fantástico hummus de milenrama!

“Explosión de primavera”: prepare un delicioso hummus casero con milenrama

Ya verá que queda delicioso untado en pan o utilizado como salsa.

Además, supone un complemento proteico ideal para unas verduras o un cereal.

Ingredientes (para 4 personas):

  • 200 g de garbanzos.
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
  • 2 cucharadas soperas de tahini.
  • 3 puñados de hojas tiernas de milenrama.
  • El zumo de ½ limón ó 1 cucharada sopera de vinagre de sidra.
  • 1 pizca de sal.

Elaboración:

Deje los garbanzos sumergidos durante 24 horas para que arranque su germinación, lo que ayudará a que se digieran mejor.

Cuézalos en abundante agua con sal durante más o menos 1 hora y después escúrralos y retire su piel transparente, que es bastante indigesta. Este último paso le ayudará a evitar la hinchazón abdominal, si bien es opcional.

Mezcle bien todos los ingredientes en una batidora (o usando una de mano) y deje enfriar en la nevera.

Sirva acompañado de unos crudités, por ejemplo, o en forma de guarnición.

El arte de comer con plantas silvestres

Ya hemos dicho que este no es el primer texto que dedicamos al buen arte de cocinar con plantas silvestres (aquí tiene uno de los más completos).

Y también hemos hablado de cómo cosecharlas adecuadamente, evitando errores que puedan pasar una gran factura a la salud (aquí tiene otro texto dedicado a esto).

Pero es que las plantas silvestres han sido claves en la alimentación de nuestros antepasados y lo serán también en la alimentación del futuro. Estoy seguro de ello.

Así que que no le extrañe que pronto le descubramos más fantásticas recetas como la de hoy.

P.D.: Agradecer la idea original de esta receta al naturópata francés Christophe de Hody, autor de mil y una recetas gourmet a base de ingredientes vegetales naturales y fundador de Le chemin de la Nature (El camino de la Naturaleza), un proyecto de divulgación especializado en fitoterapia y especialmente en el poder de las plantas silvestres.


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