A estas alturas del año siempre me acuerdo de la primavera en la que logramos poner fin a los terribles hongos en los pies que sufría uno de mis sobrinos.

Tal vez no parezca una anécdota tan importante como para ser recordada tanto tiempo después. Pero lo cierto es que el pequeño sufría una micosis (lo que popularmente se conoce como “pie de atleta”) especialmente recurrente y muy dolorosa, que incluso terminó extendiéndosele a las uñas.

Por ello, que lográsemos acabar con ella para siempre es algo que aún me agradece hoy en día, tantos años después.

Una infección que se expande…

Su historia era la típica: había cogido hongos en la piscina y, cada año, con la llegada del calor y del sudor, sufría recidivas.

El problema es que en ocasiones estas eran tan terribles que le dejaban los pies llenos de llagas. El pequeño lloraba y lloraba. ¡A veces no podía casi ni caminar!

Encima, como le he contado con el tiempo los hongos lograron propagarse a sus uñas y esa onicomicosis se mantenía a lo largo de todo el año. ¡Un auténtico desastre!

Y lo peor es que sus padres habían probado muchos remedios sin grandes resultados. O que mejoraban temporalmente el problema, pero no conseguían erradicarlo (lo cierto es que es algo complicado).

Pues bien, todo cambió cuando probamos una receta de la fitoterapeuta Rosemary Gladstar, una auténtica eminencia en el campo de la medicina a base de plantas en Estados Unidos.

Ella lleva muchos años usando esta solución para acabar con todo tipo de infecciones causadas por hongos e incluso contra la sarna en los animales domésticos. Es un clásico de su farmacopea personal y, de hecho, ha vuelto a rescatarla para su nuevo recetario, Plantas medicinales para toda la familia (Ed. Diente de León), que acaba de publicar.

Ungüento antifúngico a base de 5 plantas

La receta es muy eficaz, aunque requiere algo de tiempo prepararla. Por ello, si quiere librarse de los hongos de una vez por todas y no sufrir una recaída este verano, lo mejor será que comience a elaborarla ahora.

Estos son los pasos que debe seguir:

Lo primero es calcular…

  • 2 partes de chaparral (también llamada “gobernadora”, se trata de la planta Larrea tridentata).
  • 2 partes de corteza de nogal negro (Juglans nigra).
  • 1 parte de sello de oro (Hydrastis canadensis).
  • 1 parte de mirra (Commiphora myrrha).
  • 1 parte de equinácea (Echinacea angustifolia).

Además, a la mezcla de las plantas se le añaden unas gotas de aceite esencial (AE) de árbol de té (Melaleuca alternifolia), de gran poder antimicótico, y personalmente a mí me gusta sumarle también unas gotas de AE de manuka (Leptospermum scoparium), otro excepcional antifúngico.

Después toca preparar el macerado oleoso de las plantas. Para ello sumerja la selección de hierbas en un aceite vegetal (vale el de oliva) y deje reposar todo durante dos semanas al sol.

Una vez pasado ese tiempo, cuele el aceite y deseche las plantas. A continuación vuelva a sumergir una nueva mezcla de hierbas (igual a la anterior, solo que frescas) para dejarla reposar dos semanas más.

Solo en ese momento, una vez cumplido el mes, el macerado estará listo para usar, rebosante de las propiedades de las plantas.

Llegado a este punto lo único que falta es convertir el macerado en ungüento. Para ello caliente cera de abeja en el aceite resultante, a razón de ¼ de taza de cera por cada taza de aceite.

Deje que se derrita la cera por completo, confirme la solidez de la mezcla (puede hacerlo metiendo 1 cucharada en el congelador durante un par minutos), corrija de nivel de cera si es necesario y… ¡listo!

Podrá guardar el ungüento en pequeños botes esterilizados, los cuales, bien a salvo de la luz y la humedad, pueden conservarse durante meses.

Y ya solo tendrá que empezar aplicarse el preparado a diario, perseverantemente, a razón de 2 veces al día (mañana y noche).

Deje el tratamiento solo cuando perciba la remisión completa de los hongos.

En palabras de la propia Rosemary Gladstar, además de contra las micosis este ungüento también iría especialmente bien en caso de piel muy seca o agrietada.

Desde luego mi consejo es que, si tiene hongos, no pierde nada por probarlo. Y si le preguntara a mi sobrino estoy seguro de que le diría que sin duda ¡vale la pena hacerlo!

¡A su salud!