Desde Tener S@lud le he hablado en más de una ocasión de los radicales libres y de la importancia de los antioxidantes para neutralizarlos en esa eterna batalla que disputan cada día en el interior de sus células.

Pero hoy tengo la obligación moral de volver sobre el tema para hablarle de otro antioxidante (aunque éste es muy diferente al resto).

Voy a pedirle tan sólo unos segundos de su tiempo para que me permita explicarle qué tiene este antioxidante de especial; luego usted podrá decidir si quiere continuar leyendo.

Pero de verdad, creo que merece la pena.

El motivo de que nunca antes se lo haya mencionado es que es justo ahora cuando está siendo objeto de profusos estudios científicos que ponen en evidencia que puede ser la llave para prevenir algunas de las patologías más demoledoras e incapacitantes.

Y no le estoy hablando de 1, 2 ó 3 enfermedades, sino de prevenir…

… ¡HASTA 60 ENFERMEDADES DEGENERATIVAS!

Me estoy refiriendo a varios tipos de cáncer, artritis, hipertensión, accidentes cardiovasculares, alzhéimer, cataratas, trastornos del sistema nervioso, párkinson… Enfermedades todas ellas que, desgraciadamente, están a la orden del día y tienen una alta incidencia entre la población.

Como le digo, este antioxidante puede ayudarle a evitarlas y combatirlas todas desde su origen. Párese a pensar por un momento en lo que esto significa.

Enseguida le diré cómo se llama esta increíble molécula, aunque le adelanto que se presenta como una sal de sodio y en forma de complemento.

Ahora que ya conoce su extraordinario potencial, le animo a que siga leyendo. Le prometo que no va a dejar de sorprenderle todo lo que un antioxidante puede llegar a hacer por la salud en general, y por la suya y la de su familia en particular.

La oxidación celular: el origen de la enfermedad

Espero que ahora entienda por qué era inevitable volver a hablar de la constante lucha entre los radicales libres y los antioxidantes (y también de los efectos directos que tiene sobre su salud).

Aunque probablemente ya lo sepa, le recuerdo quién es quién en este escenario:

Cuando el oxígeno llega a las células, la mayor parte es utilizado por las mismas para la respiración celular. Pero el 5% restante se convierte en unas especies reactivas conocidas como radicales libres, que son responsables del estrés oxidativo. (1)

Esta “paradoja del oxígeno” hace que el mismo elemento que necesitamos para vivir sea también responsable de la oxidación celular, una degeneración progresiva de las células que conlleva alteraciones orgánicas y funcionales. (2)

Si bien es cierto que, en las cantidades justas, los radicales libres son necesarios e incluso beneficiosos para la salud, en concentraciones mayores provocan daños oxidativos a las células que puede derivar en procesos degenerativos e inducir a las enfermedades que le he mencionado anteriormente. (3) (4)

Además, hay que tener en cuenta que también existen una serie de factores externos que aumentan la producción descontrolada de radicales libres, como las radiaciones ionizantes, la luz ultravioleta, productos químicos como pesticidas y herbicidas, el humo del tabaco, la contaminación ambiental o ciertos medicamentos. (5) (6)

¿Y qué hace nuestro organismo para contrarrestar este exceso de radicales libres?

Pues recurrir a la única sustancia natural capaz de neutralizarlos: los antioxidantes.

Los antioxidantes forman junto con el sistema inmunitario las dos líneas de defensa naturales de nuestro organismo. Son compuestos activos entre los que se pueden encontrar enzimas, vitaminas y otros productos naturales.

El problema es que aunque el organismo cuenta con sistemas antioxidantes propios que protegen a las células del daño oxidativo, llega un momento de absoluta saturación de radicales libres donde el cuerpo no da abasto para combatirlos y se hace imprescindible una ayuda exterior.

Es entonces cuando tenemos que recurrir a los antioxidantes dietéticos, presentes en los alimentos y en los complementos nutricionales. Y entre estos hay uno que destaca sobre todos los de su clase, tanto por su eficacia como por su versatilidad. Se trata precisamente del antioxidante del que quería hablarle hoy: le presento al ácido alfa lipoico (ALA), también llamado ácido tióctico.

Como va a ver continuación, esta molécula es absolutamente trascendental a la hora de regular el correcto equilibrio de radicales libres en nuestras células y, con ello, abre un nuevo horizonte a la prevención de la mayoría de las enfermedades degenerativas.

No me negará que se trata de una promesa tremendamente esperanzadora. ¿Por qué no hacerla realidad?

El “superantioxidante” universal

Si le acabo de presentar al ácido alfa lipoico es porque realmente se trata de una sustancia poco conocida para la población general y es probable que nunca haya oído hablar de ella. Pero esto no ocurre en el ámbito científico, donde esta molécula natural, producida por el propio organismo, ha sido protagonista de múltiples y reveladores estudios durante los últimos años donde se han evaluado sus potenciales efectos como complemento oral.

En ellos han quedado patentes las extraordinarias propiedades del ALA como neutralizador de radicales libres y para ayudar a eliminar el exceso de metales pesados del organismo (cadmio, mercurio y arsénico, entre otros).

Pero además han puesto de manifiesto un aspecto totalmente desconocido que ha sido una enorme sorpresa para la ciencia en materia de oxidación celular: además de su papel propio como antioxidante, el ALA es capaz de reciclar otros antioxidantes como el glutatión, la coenzima Q10 y las vitaminas C y E. (7) (8)

Esto quiere decir que este ácido actúa como el turbo del motor de un coche: no sólo es sumamente eficaz por sí solo, sino que también estimula y aumenta las prestaciones del resto de antioxidantes.

Por esta increíble capacidad, el ALA también es conocido como el antioxidante de antioxidantes.

Y eso no es todo. Los estudios actuales no sólo han evidenciado su potente acción a la hora de neutralizar a los radicales libres y ayudar así a prevenir la mayoría de enfermedades degenerativas, sino que también han puesto de manifiesto una larga lista de propiedades beneficiosas para el organismo, entre las que destacan:

  • Aumento de la energía celular y beneficios en el tratamiento de la diabetes. Las investigaciones científicas han demostrado que en caso de síntesis deficitaria de ALA por parte del organismo, la glucosa no puede convertirse adecuadamente en fuente de energía. De ahí que se considere que el ácido alfa lipoico actúa de forma similar a la insulina, aumentando la capacidad de esta hormona para quemar azúcar. (9) (10)De hecho, en Alemania el ALA lleva ya veinte años siendo prescrito para el tratamiento de la neuropatía periférica en pacientes diabéticos, e incluso el uso de esta aplicación está aceptada oficialmente. (11)

    Además, muchas de las complicaciones de la diabetes, como la polineuropatía y las cataratas, parecen ser en buena parte consecuencia de daños causados por radicales libres, lo que justificaría el uso del ALA para el tratamiento de esta enfermedad. (12)

  • Beneficios para la salud cerebral. Nuestro cerebro consume una gran cantidad de oxígeno, por lo que se considera que el tejido de este órgano es especialmente sensible al daño oxidativo de los radicales libres. El ALA es uno de los pocos antioxidantes que ha demostrado atravesar la barrera hematoencefálica para ejercer en el cerebro su poder antioxidante y ayudar a prevenir algunas enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson. (13)
  • Beneficios cardiovasculares. En este sentido, los estudios apuntan a las propiedades hipocolesterolemiantes de esta molécula, ya que puede reducir tanto el nivel de colesterol total como en concreto el de LDL. (14)

¿Algún antioxidante le da más que el ácido alfa lipoico?

Aunque para usted fuera un desconocido, debe tenerlo muy en cuenta. Su potencial para equilibrar la relación entre radicales libres y antioxidantes, la sorprendente capacidad para optimizar la eficacia del resto de antioxidantes más todos estos beneficios añadidos que acaba de ver, lo convierten en un auténtico “superantioxidante” que no puede faltar en su dieta.

En verdad es mucho lo que el ALA puede hacer por su salud.

Pero para aprovechar al máximo todas sus propiedades debe tomarlo correctamente: en forma de complemento nutricional.

Si bien es cierto que esta sustancia se encuentra en algunos alimentos unido al aminoácido lisina, por ejemplo en algunas vísceras (como el riñón o el hígado) y algunas verduras de color verde (brócoli, espinacas…), los niveles que se pueden obtener a través de la dieta son insuficientes ya que la cantidad presente en estos alimentos dista, y mucho, de la suplementación estándar para hacer frente al aumento de los radicales libres.

Teniendo esto en cuenta, ahora mismo le cuento cuál es el complemento nutricional ideal y por qué lo he elegido para usted.

Cómo tomar ALA en forma de complemento

En mi búsqueda de un complemento de la máxima calidad y con elementos diferenciadores sobre el resto, que lo convirtieran en único, he valorado especialmente las ventajas que podría tener la administración de este “superantioxidante” en su forma de sal de sodio.

Le explico por qué.

El sodio R-lipoato, es decir, la sal de sodio del ácido R-alfa-lipoico, tiene una
biodisponibilidad mucho más elevada que el ácido en estado puro, ya que permite obtener muy rápidamente una concentración plasmática entre diez y treinta veces más elevada que éste. Eso se traduce en una molécula más estable, más soluble en fase acuosa y que, en consecuencia, se absorbe con mucha mayor facilidad. Al fin y al cabo, lo que siempre nos interesa es la cantidad real de principios activos que el organismo absorbe y aprovecha, porque de ello dependen los beneficios descritos anteriormente.

La eficacia del ácido R-alfa-lipoico y su superioridad en relación con el resto de formas de ALA es, cuanto menos, sorprendente. Así lo acreditan no pocos estudios, según los cuales el ácido R-lipoico:

➡ Aumenta o mantiene los niveles de otros antioxidantes, sobre todo de
las vitaminas C y E, de la coenzima Q10 y del glutatión.

➡ Aumenta la actividad antioxidante celular y mitocondrial, previene la degradación de la mitocondrias y atenúa eficazmente el estrés oxidativo que se produce con el envejecimiento.

➡ Tiene efectos beneficiosos sobre el metabolismo de producción de energía celular.

➡ Es la única forma de ácido lipoico que ha aumentado la esperanza de vida en los estudios con animales.

➡ Aumenta el ritmo metabólico y reduce el aumento de masa grasa ligada al envejecimiento.

➡ Reduce las lesiones de arterioesclerosis en los grandes vasos.

➡ Previene la hiperglucemia y reduce los niveles de insulina.

➡ Podría prevenir y tratar la diabetes y algunas de sus complicaciones.

➡ Es especialmente eficaz en el tratamiento de las retinopatías (afecciones de la retina) y de las neuropatías, y disminuye igualmente el riesgo de complicaciones cardiovasculares frecuentes en los diabéticos.

➡ Mejora la memoria, invierte las disfunciones cognitivas y protege de las degeneraciones neuronales asociadas al envejecimiento.

➡ Podría aumentar la producción de acetilcolina, un mensajero esencial del sistema nervioso del que suelen tener déficit en el cerebro las personas enfermas de alzhéimer.

Creo que la razones por la que vale la pena probar esta forma de presentación del acido alfa lipoico son muchas y muy convincentes.

Respecto al complemento en concreto que hoy he elegido para usted, le diré que tiene una biodisponibilidad muy superior a la de otros complementos de su misma clase que trabajan con ALA.

Además me ha parecido muy acertada su dosificación, ya que si los estudios clínicos manejan dosis entre 300 y 600 mg, dos cápsulas diarias de este complemento (preferentemente ingeridas junto a las comidas) aportan el máximo contemplado, 600 mg de sodio R-lipoato de la máxima calidad, lo que supone 420 mg del principio activo, el ácido R-lipoico.

Otra de las ventajas que ofrece es que, tras su administración oral, el ácido alfa lipoico es absorbido rápidamente y transportado hasta los tejidos para que las células dispongan de él.

Esta es una de las razones por las cuales las personas diabéticas deben consultar con su médico, en especial si están tomando medicación, ya que el ALA ejerce efectos hipoglucémicos al mejorar el aprovechamiento de la glucosa por parte de las células. Es importante que ante ésta u otra enfermedad relacionada con la glucosa consulte con su médico.

Para terminar, le diré que la mejor manera de vencer a la enfermedad es prevenirla. Y aunque este “superantioxidante” no le garantiza estar exento de sufrir enfermedades degenerativas, sí que trabaja eficazmente en su prevención, que no es poco, y asimismo le ofrece todos los beneficios que supone limitar la oxidación celular causada por los radicales libres.

Le invito sinceramente a que lo pruebe.

Si lo desea, puede pedirlo ahora en este enlace.

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Fuentes:

  1. Venereo G, Justo R. Daño oxidativo, radicales libres y antioxidantes. Rev Cub Med Mil 2002; 311: 26-133.
  2. Davies KJ. Oxidative stress: the paradox of aerobic life. Biochem Soc Symp 1995; 61: 1-31
  3. Thannickal VJ, Fanburg BL. Reactive oxygen species in cell signaling. Am J Physiol Lung Cell Mol Physiol 2000; 279 (6): L1005-28
  4. Nohl H. Involvement of free radicals in ageing: a consequence or cause of senescence. Br Med Bull 1993; 49 (3): 653-67
  5. Robbins ME, Zhao W. Chronic oxidative stress and radiationinduced late normal tissue injury: a review. Int J Radiat Biol 2004; 80 (4): 251-9.
  6. Valavanidis A, Vlachogianni T, Fiotakis K. Tobacco smoke: involvement of reactive oxygen species and stable free radicals in mechanisms of oxidative damage, carcinogenesis and synergistic effects with other respirable particles. Int J Environ Res Public Health 2009; 6 (2): 445-62.
  7. Ou P, Tritschler HJ, Wolff SP. Thioctic (lipoic) acid: a therapeutic metal-chelating antioxidant? Biochem Pharmacol 1995;50:123-126.
  8. Mantovani G, Maccio A, Madeddu C, Mura L, Gramignano G, Lusso MR, Murgia V, Camboni P, Ferreli L, Mocci M et al. The impact of different antioxidant agents alone or in combination on reactive oxygen species, antioxidant enzymes and cytokines in a series of advanced cancer patients at different sites: correlation with disease progression. Free Radic Res 2003; 37 (2): 213-23
  9. Evans JL, Goldfine ID. Alpha-lipoic acid: a multifunctional antioxidant that improves insulin sensitivity in patients with type 2 diabetes. Diabetes Technol Ther 2000 Autumn;2(3):401-13 2002; 2: 401-13.
  10. Kishi Y, Schmelzer JD, Yao JK, et al. Alpha-lipoic acid: effect on glucose uptake, sorbitol pathway, and energy metabolism in experimental diabetic neuropathy. Diabetes 1999; 48: 2045-251.
  11. Ziegler D, Reljanovic M, Mehnert H, Gries FA. Alpha-lipoic acid in the treatment of diabetic polyneuropathy in Germany: current evidence from clinical trials. Exp Clin Endocrinol Diabetes 1999; 107: 421-30.
  12. Head KA. Natural therapies for ocular disorders, part two: cataracts and glaucoma. Altern Med Rev 2001 Apr;6(2):141-66 2002; 6: 141-66.
  13. Lynch MA. Lipoic acid confers protection against oxidative injury in non-neuronal and neuronal tissue. Nutr Neurosci 2001;4(6):419-38 2002; 4: 419-38.
  14. Harding SV1, Rideout TC, Jones PJ. Evidence for using alpha-lipoic acid in reducing lipoprotein and inflammatory related atherosclerotic risk. J Diet Suppl. 2012 Jun;9(2):116-27. doi: 10.3109/19390211.2012.683136.