Como puede imaginar, las pruebas de admisión para convertirse en astronauta son verdaderamente difíciles. Y es lógico: llegar al espacio a los mandos de un cohete requiere de una responsabilidad inmensa. Hay que ser capaz de resistir el estrés y la fatiga y mantener la cabeza fría en las situaciones más extremas.

Por ello, solo unos pocos tienen la oportunidad de viajar a las estrellas. Y de entre estos privilegiados, me gustaría hablarle de una astronauta única que superó todas las pruebas sin esfuerzo: una planta.

El perfil perfecto para conquistar el espacio

Por sorprendente que parezca, se trata de una historia real.

Todo comienza a finales de los años 50, cuando la antigua URSS lanzó en secreto un amplio programa de investigación para estudiar los efectos sobre la salud de esta misteriosa planta. (1).

Los ensayos clínicos realizados sobre trabajadores de distintos sectores revelaron propiedades increíbles:

  • Mejora de la productividad y disminución del número de casos de gripe (en 1.200 camioneros).
  • Reducción del 60% en la incidencia de gripe durante las epidemias (en 1.000 mineros).
  • Disminución del 40% en los síntomas de hipertensión y enfermedades del corazón (en 14.000 trabajadores de la industria automotriz).
  • Mayor resistencia, recuperación y rendimiento físico (en atletas olímpicos).

Con semejante historial, esta planta reunía las cualidades necesarias para formar parte del proyecto ruso de conquista espacial. Su misión: fortalecer a los astronautas y reducir los efectos secundarios de la falta de gravedad.

Y por ello formó parte de la tripulación de las primeras misiones soviéticas en el espacio en los años 50 (aunque quizás deberíamos hablar de “cosmonautas” -término que procede del ruso-, en lugar de “astronautas”, -que en cambio proviene del inglés-…).

“Adaptógena” viene de “adaptación”

Es posible que ya haya identificado la planta de la que le hablo. Se trata de el eleuterococo (Eleutherococcus senticosus), también conocido como el “ginseng siberiano” por sus propiedades similares a las del ginseng chino, del que es pariente cercano.

El eleuterococo es una verdadera fuerza de la naturaleza, lo que ya demuestra su capacidad para sobrevivir en la hostil Siberia, de donde es originario. Todavía hoy esta planta goza de muy buena fama en Rusia, y no solo porque haya viajado al espacio.

Si es tan respetado hoy día es precisamente por su capacidad adaptógena. (2)

Fue precisamente un ruso, el toxicólogo Nicolaï Lazarev, quien definió por primera vez el concepto de “planta adaptógena” en 1947, en los inicios de la Guerra Fría. Nos situamos ya en una época convulsa y de tensiones entre rusos y americanos, donde cada bando trataba de demostrar que los suyos eran los mejores. Un contexto, en fin, de gran competencia en el que distintas naciones trataban de obtener ventaja para sus soldados, atletas y astronautas. Con el objetivo de conseguir este “apoyo” natural, Lazarev probó los efectos de ciertas plantas, entre ellas el eleuterococo, en mineros sometidos a condiciones extremas en el este de Rusia.

El resultado fue alentador: en unos pocos años se constató que su consumo regular puede aumentar la resistencia del cuerpo a cualquier tipo de estrés, ya sea emocional o físico. (3)

Pero que el eleuterococo sea útil para personas sometidas a situaciones de gran dureza no significa que el resto de los mortales no puedan beneficiarse de sus grandes cualidades.

De hecho, estar cansado o estresado no es algo reservado a los grandes atletas, sino que le puede pasar a cualquiera. Por eso lo mejor de esta historia es que aquel descubrimiento dejó de ser un secreto y ahora cualquier persona, y no solo los rusos, puede beneficiarse de sus propiedades.

El eleuterococo puede ser su gran aliado cuando necesite un “empuje” que le permita sobrellevar situaciones de estrés y fatiga.

Un apoyo intelectual y físico

Considerado un tónico, el “ginseng siberiano” es conocido por sus beneficios para el sistema nervioso central, ya que aumenta el rendimiento intelectual.

También estimula las hormonas sexuales, así como la actividad de las glándulas suprarrenales, produciendo las llamadas “hormonas de la energía” (adrenalina, noradrenalina…).

Por todo ello, esta planta le dará un verdadero impulso, reduciendo la fatiga relacionada con el estrés.

Con el eleuterococo los estudiantes en período de exámenes verán, por ejemplo, cómo sus habilidades de concentración y memorización mejoran significativamente.

Además es muy útil durante la convalecencia porque estimula el apetito y aumenta el bienestar general. Y algunos estudios han demostrado también su interés en caso de fatiga crónica. (4)

Finalmente, esta planta es muy recomendable para las personas mayores, puesto que evita el deterioro cognitivo propio de la edad y mejora la salud mental. (5)

Dígame por qué está cansado y le diré cómo usarlo

Estar cansado o rendir poco es algo muy común, pero los desencadenantes pueden ser muchos y variados. A veces lo que más se resiente es el cuerpo, mientras que en otras ocasiones prevalece la fatiga mental.

Por ello lo mejor es que se pare a pensar en las causas de su cansancio y así poder afrontarlo de la mejor manera posible. El eleuterococo siempre estará ahí para rescatarle. Y, para conseguir unos resultados más efectivos, puede usarlo en sinergia con otras plantas. La elección de unas u otras dependerá de cada caso concreto. (6)

  • Si lo que quiere es aumentar su rendimiento físico lo mejor es combinar el eleuterococo y el ginseng (Panax ginseng). La suma de estas dos plantas adaptógenas le proporcionará un plus de energía.
  • En caso de fatiga muscular causada por el deporte, con una combinación de eleuterococo y espirulina obtendrá un cóctel revitalizante extremadamente eficaz.
  • Cuando sufra de fatiga física por el cambio de estación combine eleuterococo, astrágalo y ortiga. Tome entre 300 y 700 mg al día de cada planta, solo por la mañana. Sus defensas inmunológicas se verán revitalizadas, por lo que a su organismo le resultará mucho más fácil hacerle frente al invierno, por ejemplo.
  • En caso de fatiga intensa se recomienda combinarlo con cúrcuma (en polvo), para mejorar sus defensas inmunológicas y mantener un buen estado de ánimo.
  • Para una mayor concentración y rendimiento intelectual puede combinar eleuterococo y ginkgo. Las virtudes de este último para la memoria y la ansiedad, junto al factor antiestrés del eleuterococo, le brindarán alivio mental y una mayor concentración.
  • Si se avecina un evento estresante, le recomiendo tomar el eleuterococo con polvo de Brahmi o con romero. Esto reducirá drásticamente su estrés y calmará su ansiedad.

3 maneras de disfrutar de sus beneficios

Aunque no podrá cultivar la planta usted mismo, ya que no se adapta al clima europeo, puede encontrar eleuterococo en forma líquida, en polvo, en comprimidos o en tintura.

En gotas se recomienda tomarlo con estas indicaciones:

  • Tintura (20%): diluir en un vaso de agua hasta 20 ml por día (de 10 a 15 gotas) repartidas en 2 ó 3 veces al día.
  • Tintura madre: diluir en un vaso de agua hasta 4 ml (25 a 30 gotas) al día en 2 ó 3 tomas.

También puede consumir esta planta en cápsulas, ingiriendo hasta 4 g de polvo de raíz al día repartidos en 2 ó 3 tomas (idealmente por la mañana y al mediodía, para evitar trastornos del sueño) con un vaso de agua.

Además ¡puede preparar su propia tisana a base de eleuterococo! Le indico cómo prepararla:

  1. Mezcle a partes iguales las raíces de las siguientes plantas: eleuterococo, astrágalo, ortiga, angélica, helenio y regaliz (este último es opcional y debe evitarse en caso de hipertensión).
  2. Ponga media cucharada sopera en un bol con agua fría.
  3. Caliente hasta que comience la ebullición y luego manténgalo a fuego lento durante 1-2 minutos. Apague y cubra durante 10-15 minutos.
  4. Filtre y beba preferentemente por la mañana.
  5. Si es posible, repita la misma operación por la tarde. Lo ideal es tomar 1 ó 2 tazas al día durante 1 ó 2 meses.

Atención: La toma de eleuterococo no produce efectos adversos más allá de un posible y tenue nerviosismo. Sin embargo, como medida de precaución, no se recomienda su uso a mujeres embarazadas o en período de lactancia, a niños menores de 12 años y a personas propensas a una presión arterial elevada.

Seguramente no esté entre sus planes hacerse astronauta ni requiera la resistencia necesaria para llegar a la luna. Sin embargo, como ha visto el eleuterococo puede ayudarle a hacer frente a distintas situaciones de fatiga física y mental a las que cualquier persona puede verse expuesta. ¡Aprovéchese de sus propiedades y deje de estar cansado!

Fuentes:

  1. Donald R. Yance. Adaptogens in Medical Herbalism: Elite Herbs and Natural Compounds for Mastering Stress, Aging, and Chronic Disease. Simon and Schuster, 2013.
  2. Davydov M., Krikorian AD. “Eleutherococcus senticosus (Rupr. & Maxim.) Maxim. (Araliaceae) as an adaptogen: a closer look”. J Ethnopharmacol. 2000 Oct;72(3):345-93.
  3. Szołomicki J., Samochowiec L., Wójcicki J., Droździk M., “The influence of active components of Eleutherococcus senticosus on cellular defence and physical fitness in man”. Phytother Res. 2000 Feb;14(1):30-5.
  4. Hartz AJ., Bentler S., Noyes R., Hoehns J., Logemann C., Sinift S., Butani Y., Wang W., Brake K., Ernst M., Kautzman H., “Randomized controlled trial of Siberian ginseng for chronic fatigue”, Psychol Med. 2004 Jan;34(1):51-61.
  5. Cicero A. F., Derosa G., Brillante R., Bernardi R., Nascetti S., Gaddi A., “Effects of Siberian ginseng (Eleutherococcus senticosus maxim.) on elderly quality of life: a randomized clinical trial”, Archives of Gerontology and Geriatrics. Volume 38, Sup., 2004, Pag. 69-73, DOI:10.1016/j.archger.2004.04.012.
  6. Guía “Phytosanté” (guide-phytosante.org).