En caso de artrosis grave de rodilla, a menudo los médicos aconsejan someterse a un tipo de cirugía que consiste en retirar la parte del menisco afectada (meniscectomía) o en restablecer las lesiones del cartílago (desbridamiento).

Para medir los beneficios de estas intervenciones en el malestar y la movilidad de la rodilla, unos investigadores han recopilado varios estudios realizados en pacientes sometidos a estas operaciones.

Se observó que los pacientes, efectivamente, presentaban algo menos de dolor tras la operación, pero que el alivio duraba sólo unos meses y luego la dolencia volvía con la misma intensidad, por lo general un año después de la intervención.  Y, lo que es aún más sorprendente, esta intervención quirúrgica no parecía tener un efecto superior al de los analgésicos en cuanto a la supresión del dolor. Y con respecto a la movilidad de la rodilla, la cirugía no pareció aportar beneficio alguno.

Lamentablemente, los hechos apuntan a que este tipo de cirugía no está exenta de peligro: complicaciones tras la operación, trombosis venosa… Además, extirpar una parte del menisco puede agravar la artrosis -y, por tanto, el sufrimiento- a largo plazo. Conclusión: si su médico le sugiere someterse a este tipo de operación, ¡piénseselo dos veces!

Fuente: Thorlund JB, Juhl CB, Roos EM, Lohmander LS: “Arthroscopic surgery for degenerative knee: systematic review and meta-analysis of benefts and harms”. BMJ 2015 Jun 16;350:h2747.