No todo el mundo es consciente de ello, pero desafortunadamente los tés e infusiones industriales a menudo carecen de efectos terapéuticos porque las plantas que contienen han sido tan trituradas y pulverizadas que han perdido todos sus principios activos.

Es decir, que en esos casos pueden tomarse por placer… pero es un error pensar que esas bebidas pueden hacer algo por la salud.

Sin embargo, elegir las plantas en las formas adecuadas y de buena calidad sí le permitirá optimizar su salud y su bienestar. ¡Solo hay que saber dónde encontrarlas!

Un estudio que comenzó hace 35.000 años

Algunos paleontólogos estiman que los neandertales ya utilizaban plantas para el cuidado de la salud hace más de 35.000 años. (1)

Un buen ejemplo son los brotes del álamo, cuya salicina, un principio activo, es precursora del ácido salicílico que en tiempos modernos ha dado lugar a la aspirina.

Pero también ciertos hongos como el Penicillium, un antibiótico natural que hoy se sabe que consumían los neandertales de El Sidrón, en Asturias. (2)

Y asimismo en otras partes de Europa se han hallado vestigios del uso de milenrama, manzanilla e incluso valeriana por parte de nuestros antepasados.

Sea como fuere, eso es solo el comienzo de lo que yo llamo “el estudio científico más largo jamás realizado en materia de salud”.

Y es que a lo largo de los siglos la medicina herbal ha seguido desarrollándose en todo el mundo:

  1. En China se dice que el uso de las plantas medicinales comenzó varios miles de años atrás bajo el liderazgo del mítico emperador Shennong, patrono de médicos y farmacéuticos. (3)
  2. Tablillas sumerias que datan del 2.200 a. C. describen el uso de plantas como el tomillo, el sauce o la mirra por sus propiedades terapéuticas. (4)
  3. El papiro egipcio Ebers, que data del 1.500 a. C., contiene 877 descripciones de diversas patologías y un total de 700 remedios farmacológicos a base de hierbas. (5)
  4. En la India los brahmanes practicaban la medicina herbal ya hace más de 1.500 años. Muchos de sus remedios se incluyen, de hecho, en el Carakasamhitâ, libro escrito en el siglo II d. C. y que describe más de 500 plantas medicinales.
  5. En el siglo I d. C. el médico griego Dioscórides escribió su famoso libro De materia medica, en el que enumera 600 plantas y cuya influencia en la medicina occidental ha pervivido casi hasta nuestros días.

Por supuesto que en todas estas culturas antiguas no se seguían los rigurosos protocolos de los estudios científicos modernos. Pero es que para ellos, sin otras soluciones medicinales a su alcance, consumir estas plantas era una cuestión de vida o muerte, de extrema urgencia.

Eso sí, a lo largo de miles de años se ha tenido tiempo de probar diferentes plantas y variedades, compararlas, asociarlas a otras, verificarlas una y otra vez y, de ese modo, perfeccionar cada vez más su uso.

Y es por eso que decimos que en muchos casos la ciencia actual lo único que hace en realidad es validar lo que la experiencia lleva demostrando mucho tiempo.

Por ejemplo:

  • Sobre la diabetes, un estudio encontró que 3 tazas al día de una infusión de hojas de arándano ayudarían a regular los niveles de azúcar en sangre. (6)
  • Respecto a los trastornos articulares, la infusión de cola de caballo favorecería la renovación del cartílago, mientras que la de grosella negra ayudaría a reducir la inflamación y el dolor de rodilla. (7)
  • En cuanto a la memoria, la investigación ha demostrado que la rhodiola tiene efectos positivos sobre ella, así como sobre las habilidades de aprendizaje (aquí le dejo un poco más de información sobre esta fabulosa planta nórdica). (8)
  • En caso de problemas digestivos, el eneldo ayuda a combatir el mal aliento y los dolores de estómago. Y diversos estudios también han encontrado resultados prometedores en el estudio de esta planta sobre el malestar gastrointestinal en general. (9)
  • Ante problemas cardíacos, la milenrama ayuda a reducir la presión sistólica y diastólica cuando es demasiado alta. (10)
  • Etc.

Todos estos son remedios que en realidad se llevan usando muchísimo tiempo para estas indicaciones.

3 razones para optar por las infusiones

Las tisanas han sido el pasado y me atrevería a decir que jugarán un importante papel en el futuro de la medicina natural, alternativa y complementaria, incluso si muchos parecen infravalorarlas.

Hay 3 motivos principales:

  1. El todo es mayor que la suma de las partes. A diferencia de muchos aceites esenciales o complementos, la mayoría de las infusiones se elaboran a partir de la planta completa, lo que se denomina el “totum”. Y hay que contar con que, dentro de cada organismo la Naturaleza crea sinergias sutiles y complejas que nunca podremos imitar aislando los principios activos por separado.
  2. Transformación cero. Aunque es algo ineludible en su creación y eso es precisamente lo que los hace tan fáciles de tomar y cómodos, los complementos a menudo se diseñan utilizando procesos que pueden desnaturalizar -al menos en parte- la planta. En las infusiones, en cambio, las hierbas conservan en lo posible su naturaleza original. ¡Es una de las formas más sostenibles, respetuosas y antiguas de disfrutar de todos los beneficios de las plantas!
  3. Efectos potentes con muy pocas contraindicaciones. Por lo general las infusiones son muy bien toleradas y no requieren el cuidado especial que sí es necesario, por ejemplo, al utilizar la aromaterapia. (11)

Además, se pueden tomar infusiones de hierbas durante períodos largos con bajo riesgo, lo que permite conseguir efectos profundos y que se conserven más tiempo.

El secreto de una tisana de calidad

¿Hay gato encerrado?”, quizá se esté preguntando.

Sí, como casi siempre, hay un “pero”. Y usted ya ha visto de qué se trata al comienzo de este e-mail.

Ahora bien, no se trata de ninguna fatalidad insalvable.

Veamos.

Las grandes marcas de tés e infusiones suelen ser muy discretas en lo que respecta al proceso de preparación de sus mezclas. Y esto probablemente no sea ninguna coincidencia…

Lo cierto es que el proceso industrial de elaboración de la mayoría de infusiones que podemos comprar en supermercados e incluso en algunas tiendas “bio” suele consistir en triturar las plantas con grandes máquinas sin respetar su esencia natural.

Muchos ingredientes activos sensibles al calor pueden destruirse en el proceso. Pero no solo eso. (12)

La estructura con envolturas de celulosa que conforma la capa externa de la planta protege sus principios activos. Cuando la trituramos, por tanto, rompemos su lógica y nos privamos de buena parte de sus efectos.

Es decir, que resulta fundamental que se utilicen métodos tradicionales que conserven la naturaleza de la hierba.

Se dice, por ejemplo, que las flores, raíces y hojas deben “cortarse” para mantener sus propiedades… Pero lo que no se dice tanto es que cada parte de la planta debe cortarse a un tamaño específico que también varía según la especie y la solución que se quiera elaborar.

Y también es clave secar las plantas correctamente, con una temperatura y humedad extremadamente precisas.

Por ello resulta imprescindible optar por plantas ecológicas (si no, puede cosecharlas usted mismo en el bosque; aquí tiene más información sobre la recolección silvestre) y tratadas de forma tradicional que puedan comprarse a granel (mejor siempre si están enteras).

Probablemente lo notará en el precio, pero esta es una de las cosas en las que de verdad vale la pena ser algo “espléndido”.

Solo de esta forma se asegurará de que, además de sabor, con cada sorbo de tisana esté introduciendo una buena dosis de salud en su organismo.

¡A su salud!