Cada persona tiene una constitución propia, una idiosincrasia que lo engloba todo: desde el color de los ojos hasta el estado de las uñas, pasando por la fisonomía del esqueleto, la textura de la piel, la postura y la forma de ponerse de pie…

Pues bien, todo lo que le hace diferente de los demás, lo que le hace único, dice mucho sobre su estado de salud.

Por eso, el objetivo del e-mail de hoy es que aprenda a descubrir cuál es su temple, lo que hace de usted… ¡usted, precisamente!

Y, sobre todo, cómo esas especificidades determinan unas necesidades concretas y unas prioridades a las que debe atender a la hora de cuidar su salud.

De hecho, ese es precisamente el sentido básico de la naturopatía, basada en proponer estrategias de salud completas y personalizadas, lejos de la medicina “en cadena” y de los medicamentos “de masas”.

Por eso le propongo pasar directamente a realizar un test que se basa en las lecciones que han llegado a nuestros días desde el mismísimo Hipócrates, padre de todas las medicinas tradicionales en Occidente y de la “teoría de los humores” que después verá más en detalle.

Descubra cuál es su perfil hipocrático respondiendo a estas cuestiones

Se le conoce como “test de las constituciones”, “del perfil hipocrático” o “del temperamento”, y es una primera herramienta muy útil para empezar a conocerse un poco mejor.

Es una tabla descriptiva que le permitirá reconocerse fácilmente en su tipo de “constitución hipocrática” predominante.

No tiene más que marcar cada casillero de la tabla que se corresponda con un rasgo de su personalidad o de su apariencia física.
A continuación, sume el total de casillas marcadas en cada columna y compare. Aquella columna en la que haya conseguido más puntuación será su perfil dominante (sanguíneo, nervioso, bilioso o linfático).

SanguíneoNerviosoBiliosoLinfático
Estatura por lo general inferior a la media y cuerpo proporcionado y musculado. (Dilatado tónico).Estatura normal o superior a la media y complexión delgada. (Retraído asténico).Estatura normal o superior a la media y cuerpo delgado o musculoso. (Retraído tónico).Sobrepeso o tendencia a acumular kilos de más. (Dilatado átono).
Redondo y de tono rosado.Triangular y de tono pálido.Cuadrado y de tono amarillento.En forma de pera y con cierto tono grisáceo.
Fuertes y carnosas. Cálidas y húmedas.Estrechas y con dedos alargados. Frías y secas.Musculadas y de palma cuadrada. Cálidas y secas.Regordetas, con dedos redondeados. Frías y húmedas.
Nivel alto y con gran durabilidad.Nivel medio y fluctuante.Tendencia muy dinámica, con picos muy marcados.Nivel bajo y de poca durabilidad e intensidad.
Duerme pocas horas, pero su descanso es reparador. Sus sueños son por lo general alegres.Suele acostarse tarde y tiene un sueño agitado.Sus noches son cortas pero reparadoras. Sus sueños son muy agitados, incluso violentos.Necesita mucho reposo y su descanso es muy profundo. Sus sueños son más bien poéticos.
Le cuesta controlarse.De digestiones difíciles, le pierde el azúcar.Necesita comidas sustanciosas y compensa el estrés con “recompensas alimentarias” (grasas, azúcares…).Da más importancia a la cantidad de comida que a la calidad de la misma.
Emotiva, expansiva, jovial, comunicativa…Sensible, reflexiva, a veces angustiosa…Emprendedora, hiperactiva, autoritaria, con liderazgo….Contemplativa, imaginativa, intuitiva… pero también algo estática y con bastante sangre fría.
Felicidad.Ansiedad.Cólera.Calma.

 

Lo normal es que, habiendo respondido sobre su tendencia en cada uno de estos parámetros, su perfil dominante esté claro. De hecho, resulta sorprendente la fiabilidad de las conexiones existentes entre ciertos rasgos y los temperamentos hipocráticos, correspondientes con perfiles psicológicos y fisiológicos concretos.

Numerosos expertos apuntan a que incluso la caligrafía (es decir, la forma característica en que cada uno escribe) puede determinar a qué temperamento hipocrático corresponde cada persona.

Ahora bien, lo que no debe esperar es una coincidencia al 100% con todos los rasgos de un perfil concreto. Y es que todos llevamos dentro un poco de cada uno de los cuatro temperamentos. Simplemente, un perfil sobresale por encima de los otros, y ese es el que debe guiarle en el cuidado de su salud.

Es decir, que usted puede ser perfectamente una mezcla de dos o más perfiles. Por ejemplo, un perfil de tipo nervioso que duerme más de lo habitual o una persona sanguínea con unos kilos de más.

Ni siquiera sería un problema que el resultado de su test fuese un empate (es decir, un perfil “híbrido”). Es completamente normal.

Y precisamente por eso las descripciones que va a leer a continuación van a ayudarle a perfilar o validar los resultados que haya obtenido, así como a saber un poco más acerca de qué cuestiones de salud debe vigilar especialmente.

Pero, antes de nada, profundicemos un poco más en la teoría de los temperamentos y humores de Hipócrates.

¿Qué es exactamente el temperamento hipocrático?

El temperamento (término proveniente del latín “temperamentum”, que significa “medida”) es la forma particular en la que un ser humano interactúa con su entorno.

Es decir, que engloba las peculiaridades e intensidades individuales a nivel psíquico, humoral y motivacional que se dan en una determinada persona.

Esa “forma particular” de relacionarse con el mundo depende de la estructura dominante de sus rasgos psíquicos, sus motivaciones… Pero también de la influencia endocrina (los humores o secreciones del cuerpo), que se manifiesta a través de determinados rasgos concretos.

Y es que, en la medicina de la Antigua Grecia, entre cuyos máximos exponentes se encontraba Hipócrates de Cos (460-370 a. C.), los cuatro tipos de temperamentos se correspondían a su vez con los principales humores, que eran considerados diferentes formas de emanación del alma.

A saber: el perfil sanguíneo con la sangre (y a su vez se relacionaba directamente con el corazón), el nervioso con la bilis negra (con preponderancia del bazo), el bilioso con la bilis amarilla (relacionado con el hígado y la vesícula biliar) y el linfático con la flema (preponderancia del cerebro y el pulmón).

Pero hay más relaciones, incluso con las estaciones del año en las que se supone que impera cada perfil:

TipoElementoCualidadesHumorEstación
SanguíneoAireCaliente-húmedoSangrePrimavera
Bilioso
(colérico)
FuegoCaliente-secoBilis
amarilla
Verano
Nervioso
(melancólico)
TierraFrío-secoBilis negraOtoño
Linfático
(flemático)
AguaFrío-húmedoFlemaInvierno

 

Ahora sí, veamos las especificidades de cada uno de los 4 temperamentos hipocráticos y qué necesidades de salud requiere cada uno.

El perfil sanguíneo: atención a su digestión y a sus arterias

Las personas de perfil “sanguíneo” son la “encarnación del bien”. Por lo general sus cuerpos son imponentes, su musculatura tonificada y su tono de piel bronceado.

Son impulsivos natos, aunque sus emociones suelen difuminarse también con bastante rapidez.

Por otro lado, les encanta disfrutar de la vida y poseen una gran capacidad digestiva. ¡Es el tipo de compañía que todo el mundo querría tener a la mesa!

Ahora bien, por supuesto que esa tendencia a los excesos puede perjudicarles. El riesgo en el caso de la alimentación es tal que, de hecho, tienden a sufrir sobrecargas metabólicas, diabetes y patologías cardiovasculares.

Por ello, si desea mantener una buena salud es importante que este perfil frene algunos de sus impulsos y que cuide especialmente lo que come. También le convendría enormemente realizar curas de drenaje regulares.

El nervioso: no pierda los nervios

De silueta longilínea y articulaciones nudosas, poseen una estatura muchas veces superior a la media y dedos largos (a veces más incluso que la palma de la mano). También suelen ser personas frioleras y pálidas.

El sistema nervioso de las personas correspondientes a este perfil hipocrático trabaja a pleno rendimiento, por lo que se cansan más de lo normal. Y encima la abundancia de ideas que experimentan dificulta en ocasiones el sueño o llega a hacerles sentirse miserables. Es relativamente frecuente que estos perfiles sufran trastornos graves relacionados con el sueño.

El temperamento nervioso es también susceptible de sufrir problemas inflamatorios, entre ellos tendinitis, reumatismos y dolores o problemas de la piel o digestivos.

Por tanto, lo ideal para una persona de perfil nervioso es huir de los alimentos ácidos como las frutas cítricas y limitar el consumo de verduras crudas. Para equilibrarse, nada como una actividad relajante como la meditación, el mindfulness, la coherencia cardíaca…

Y un consejo extra: debe reírse más y favorecer el calor en todos los niveles de la vida (a través de determinados alimentos, mejorando las relaciones afectivas, con sesiones de sauna…).

El bilioso: cuando el dinamismo se vuelve contra uno

De estatura normal o superior a la media y de complexión delgada o musculosa, en ocasiones su piel presenta cierto tono amarillento, el perfil bilioso (literalmente, “de bilis”) o “colérico” posee una naturaleza ansiosa y por ello sufre, casi inevitablemente, algún que otro ataque de ira.

Puede ser que incluso le llegue a faltar tolerancia con los que no viven al mismo ritmo que él.

No obstante, en la mayoría de situaciones es adaptable y sociable. De hecho, el del bilioso es un perfil muy valorado en una sociedad como la nuestra, centrada en la perfomance y la actuación, que necesita “actores” capaces de amoldarse a las circunstancias.

Si es usted bilioso probablemente sea dinámico, aunque también algo autoritario. Es muy posible que le encante asumir nuevas responsabilidades y desafíos. Pero, ojo, porque en exceso eso puede terminar quemándole.

Respecto a la salud, el perfil bilioso es diana fácil para las alergias (debido a ese carácter hiperreactivo) y los problemas hepatobiliares y otorrinolaringológicos (ORL).

Por ello le conviene especialmente hacer deporte (mucho más que al resto de perfiles) y buscar fórmulas eficaces para gestionar el estrés. Asimismo, mejor será que prescinda de los excitantes (azúcar, cafeína, etc.), ya que agravan los puntos negativos de este temperamento.

El linfático: en busca del equilibrio (más allá de la calma)

El linfático es sin duda el perfil más tranquilo de los 4 temperamentos hipocráticos.

De hecho, reconocerlo resulta bastante sencillo, ya que por lo general tiene tendencia a acumular kilos de más y su silueta se expande de forma curvilínea.

Sus manos suelen estar hinchadas, como cuando una prenda demasiado apretada dificulta la circulación, lo que se debe a su tendencia a la retención de líquidos.

Si usted es una persona de perfil linfático es muy posible que se reconozca en un espíritu contemplativo. Calmado en exceso, a veces también termina sufriendo cierto desánimo.

A nivel de salud, el exceso de linfa puede implicar edemas o sobrecargas de mucosidades. Y asimismo algunas de las patologías que con más frecuencia suele sufrir este perfil son el sobrepeso, el hipotiroidismo y el síndrome metabólico.

Para protegerse debe buscar el equilibrio de su organismo a través las actividades estimulantes de la circulación sanguínea y la linfática, como lo es nadar, el aguagym, el chikung

¿Qué es exactamente el temperamento hipocrático?

Ya ha visto que saber cómo identificar correctamente su temperamento hipocrático -o al menos su tendencia- supone una enorme ventaja en el cuidado de la propia salud.

Y es que permite conocer muchos datos sobre el organismo, sus reacciones fisiológicas y, en definitiva, su salud, que de otro modo quizá nunca llegaríamos a descubrir.

Y por supuesto le permite instalarse en un buen punto de partida de cara a adoptar una higiene de vida correcta (en hábitos como la dieta, el descanso, la actividad física…) de acuerdo con su constitución específica.

En definitiva, que conocer el perfil hipocrático al que pertenece es la puerta de entrada a un cuidado personalizado y holístico que usted puede poner en marcha desde ya mismo.

Referencias bibliográficas:

  • “Temperamento”. Fundación para el desarrollo del potencial. 2016.
  • “Quel est votre tempérament hippocratique ?”, Nicolas Wirth. Pure Santé. 2019.
  • “Grafología de los temperamentos hipocráticos”. Sandra Cerro. 2018.
  • “Tonicidad y atonía”. Gabinete de morfopsicología. Febrero, 2012.