Mi texto de hoy va a ser muy corto (¡pero muy interesante!).

La neuróloga Claudia Kawas, de la Universidad de California, acaba de publicar un estudio sobre los mayores de 90 años. (1)

Ha constatado que:

  • Aquellos que bebían alcohol (dos vasos de vino o de cerveza al día) tenían un 18% menos riesgo de morir prematuramente que aquellos que no habían bebido nunca.
  • Las personas con ligero sobrepeso tenían un 3% menos riesgo de morir.

Esto contradice dos mitos (informaciones falsas) sobre salud que circulan desde hace décadas en los medios médicos.

No, la abstinencia total de alcohol no es algo bueno para la salud. En este ámbito, menos no quiere decir siempre mejor. Las campañas de prevención y de represión en este campo han ido probablemente demasiado lejos.

Y no, las reservas de grasa (los michelines) no siempre son un signo de mala salud.

Cuestión de sentido común

El alcohol se fabrica por fermentación del azúcar.

Ahora bien, la miel y las frutas contienen suficiente azúcar para poder fermentar naturalmente, sobre todo en los climas cálidos.

Nuestros ancestros más lejanos, que vivían en los trópicos, comían miel y frutas caídas del árbol. Es muy probable por tanto que estuvieran acostumbrados a consumir alcohol. (2)

El auténtico modo de vida ancestral, que es el que mejor se corresponde con nuestra biología, contenía en consecuencia un poco de alcohol, lo que podría explicar por qué las personas que lo consumen con moderación tienen mejor salud.

En cuanto a las reservas de grasa, la explicación es evidente. Si bien los cánones estéticos modernos nos hagan preferir las líneas finas y esbeltas, los “michelines”, tan detestados en nuestra época, constituyen una fuente de nutrientes y vitaminas liposolubles (solubles en grasa). Es un “seguro de salud” en caso de problemas de alimentación o de absorción de alimentos, debidos por ejemplo a una enfermedad del sistema digestivo.

El estudio capitaneado por la Dra. Kawas, llamado The 90+, se inició el año 2003 para estudiar a los mayores entre los mayores, es decir, aquellos que están viviendo la novena década de su vida. Es uno de los estudios más amplios y largos que se han llevado nunca sobre este colectivo en todo el mundo.

Los participantes reciben la vista de los investigadores cada seis meses, y se someten a numerosas pruebas y tests (incluyendo neuropsicológicos). Se analiza su dieta, actividad, historia médica, medicación y muchos otros factores físicos y cognitivos.

Los objetivos del estudio son múltiples. Aparte de profundizar en aspectos ligados al alzhéimer y el deterioro cognitivo, el principal es determinar cuáles son los factores asociados a la longevidad vinculada a la buena salud, física y mental. ¿Qué hace que las personas lleguen a alcanzar los 90 y más? ¿Qué tipo de alimentación, actividades o estilo de vida se pueden considerar determinantes?

Los investigadores de The 90+ han publicado numerosos artículos científicos con sus hallazgos relativos a este estudio. Destaca por llamativa y rompedora la afirmación que le conté al principio: las personas que beben moderadamente alcohol (¡y también café!) durante toda su vida viven más y mejor que los abstemios. Y también que aquellos que tenían algo de sobrepeso a los 70, viven más de lo que lo hacen los que llegan a esa edad demasiado delgados o con un peso normal.

Así que ya sabe. Relájese y (¡dentro de un orden!) no se culpabilice por no estar lo suficientemente delgado ni por disfrutar del buen vino.