Las responsables de esta propiedad antihipertensiva son las catequinas (un tipo de polifenoles antioxidantes) presentes en estas plantas que activan una proteína fundamental para el sistema cardiovascular: la KCNQ5. Esta proteína se encuentra en el músculo liso que recubre los vasos sanguíneos y, al activarse, ayuda a relajarlos. Es decir, que el consumo de té verde o negro tiene efectos antihipertensivos gracias a la activación de esa proteína.

Pero aquí no acaban las buenas noticias. Y es que la KCNQ5 también está presente en varias partes del cerebro donde se regula la actividad entre neuronas. Pues bien, como las catequinas pueden cruzar la barrera hematoencefálica, también son capaces de activar esas proteínas, lo que serviría de apoyo al tratamiento de patologías debidas a una excitabilidad neuronal, como es el caso de la epilepsia.

Consejo de Salud en 1 Minuto: El té verde es considerado “el rey de las infusiones” por los numerosos beneficios para la salud que ofrece. Ahora bien, ¿sabe qué tipo concreto interesa para según qué dolencia?, o ¿cómo conviene tomarlo para extraer todo su potencial? Conozca aquí las claves para sacarle todo el partido a esta deliciosa bebida.

Fuentes:

1. Redford K, Rognant S, Jepps TA et al.: “KCNQ5 Potassium Channel Activation Underlies Vasodilation by Tea”. Cellular Physiology and Biochemistry. 2021.