Los pacientes con cáncer suelen tener asociado un dolor neuropático y crónico que afecta considerablemente a su calidad de vida. La mayoría son tratados con analgésicos opioides pero, además de que estos medicamentos suelen conllevar importantes efectos secundarios, en algunos casos no resultan efectivos.

De ahí la necesidad de contar con otras alternativas, y entre ellas el cannabis supone la mejor opción. Así se desprende de la completa revisión de estudios clínicos realizados entre 1975 y 2017 para evaluar la eficacia de los tratamientos basados en cannabinoides con THC (tetrahidrocannabinol, responsable del efecto psicoactivo y de la alteración del sistema nervioso) y CBD (cannabidiol, con propiedades relajantes) a la hora de reducir el dolor asociado al cáncer.

Concluyeron así que para obtener resultados satisfactorios es necesario administrar dosis de entre 2,7 y 43,2 mg al día de THC o entre 0 y 40 mg al día de CDB. Las dosis más altas de THC ofrecieron por sí solas un mayor alivio del dolor, aunque ocurrió lo mismo cuando las bajas dosis de THC (entre 2,7 y 10,8 mg) se combinaron con CBD (entre 2,5 y 10,0 mg).

Fuentes:

1. Blake A., Wan B.A., Malek L. et al.: “A selective review of medical cannabis in cancer pain management”. Ann Palliat Med. 2017.