Las primeras flores, los días más largos y calurosos, el canto de los pájaros… La primavera es una estación llena de vida en la que la Naturaleza nos ofrece su mejor cara.

Este año la primavera ha llegado de puntillas y nos ha pillado a todos en otras cosas. Unos encerrados en nuestras casas y otros luchando en primera línea de frente contra el coronavirus.

El cambio de hora que llega con la primavera ha permitido que nos veamos unos a otros desde ventanas y balcones al salir a las 8 de la tarde a aplaudir a los médicos, enfermeros, celadores y a tantos profesionales que se están dejando la piel, y también la vida, en esta emergencia sanitaria. Ajenos a esa primavera con la que cada año la vida se abre paso.

Es la época del cortejo, la época de cría de muchas especies, la de los primeros brotes en las ramas secas de los árboles y la de las flores que salpican de color los campos, jardines y parques.

Vivimos un momento extraño, de miedo e incertidumbre, que ha puesto de manifiesto la fragilidad de nuestro mundo.

Pero la primavera no nos espera y sigue sus propios planes.

La alergia primaveral

Para muchos esta época del año conlleva unos “efectos secundarios” nada desdeñables: estornudos, picor, goteo nasal, enrojecimiento de los ojos y la piel, etc. Quienes sufren año a año los estragos de la alergia primaveral saben muy bien de lo que hablo.

Todos ellos son consecuencia de la histamina, sustancia que libera el organismo cuando entra en contacto con el polen y las gramíneas, que empiezan a “hacer de las suyas” en esta época del año.

En principio estas sustancias no entrañan ningún peligro. Sin embargo, las personas alérgicas cuentan con un sistema inmunitario hipersensible que reacciona de manera excesiva ante ellas, activando una respuesta inflamatoria responsable de todos los síntomas propios de la alergia.

Se trata por tanto de un mecanismo en el que el cuerpo se ataca a sí mismo y que además, una vez puesto en marcha, se prolonga y evoluciona con facilidad, agravando cada vez más las crisis.

Si usted sufre algún tipo de alergia primaveral, puede que haya recurrido a los antihistamínicos, los medicamentos de referencia que se emplean para “silenciar” a esta molécula. El problema es que no son tan eficaces como uno desearía, por no hablar de sus inevitables efectos adversos: mareos, somnolencia, pérdida del apetito…

En lugar de acudir a estos químicos puede optar por una alternativa mucho más natural y libre de secuelas: una infusión facilísima de preparar con la que podrá decir adiós a los síntomas de la alergia.

Más adelante le indico cómo puede prepararla, pero antes me gustaría darle otros consejos que sin duda le ayudarán a reducir la intensidad y la frecuencia de las crisis.

Todo depende de la alimentación

Actualmente hay unos 6 millones de personas alérgicas en nuestro país y se calcula que en 2030 el 25% de la población será alérgica al polen (el 50% en 2050).

¿A qué se debe este aumento?

Numerosos expertos apuntan a que el calentamiento global y la contaminación atmosférica están obligando a las plantas a producir más polen, así como a que este sea cada vez más agresivo.

Incluso este año, en el que el confinamiento al que obliga la crisis del coronavirus ha rebajado muchísimo los niveles de contaminación del aire, muchas personas con alergia están teniendo crisis bastante agudas ya en este momento.

Afortunadamente tiene más cerca de lo que imagina un efectivo remedio para hacerle frente. Y no me refiero a los medicamentos para la alergia de los que muchos hacen acopio apenas suben las temperaturas.

En su despensa están todos los ingredientes que necesita para luchar contra la alergia.

Y es que la alimentación juega un papel destacado en el correcto funcionamiento del sistema de defensa de nuestro organismo. Por tanto, dado que las alergias son consecuencia de un sistema inmunitario sobreexcitado, una manera muy efectiva de solucionar ese problema, o al menos de mitigar las crisis, es a través de lo que se come.

Por ejemplo, deben suprimirse de la dieta aquellos alimentos que aumentan la producción de histamina, como es el caso del café, del alcohol (especialmente los vinos blancos) y del té negro, así como de los embutidos, pescados (sobre todo los mariscos) y de los alimentos fermentados (chucrut).

También debe reducirse considerablemente la ingesta de espinacas, tomates y fresas, que ahora están en temporada, tanto antes como durante ese período en el que suelen aparecer las crisis.

Por último, también deben evitarse los productos lácteos y las carnes, al ser ricos en inmunoglobulinas E, los anticuerpos encargados de producir histamina.

Las plantas, sus mejores aliadas

Además de suprimir los alimentos indicados, incorporar a su dieta algunas plantas antiinflamatorias supondrá una gran ayuda para usted si sufre alergia.

Algunas de las más eficaces son:

  • El fresno (Fraxinus excelsior). Reduce rápidamente los niveles de histamina y además es un potente diurético, lo que facilita la expulsión de este compuesto a través de la orina.
  • El cardo mariano (Sylibum ma­rianum). Calma la hiperreactividad del sistema inmunitario.
  • La grosella negra (Ribes nigrum). De potente acción antiinflama­toria y diurética.
  • La zarzamora (Rubus fruticosus). Contiene taninos astringentes y antiinflamatorios. Asimismo, alivia las mu­cosas que se ven afectadas por la reacción alérgica.
  • La amapola (Papaver rhoeas). Destaca su capacidad calmante del sistema nervioso, lo que contribuye a reducir los espasmos y los estornudos propios de las crisis. También cal­ma la tos y la inflamación de la garganta.

Es precisamente con estas plantas de propiedades ampliamente contrastadas con las que va a preparar la infusión que le he mencionado antes. Aquí tiene la receta:

Infusión antialergias

  • Mezcle las citadas plantas a partes iguales (en el caso del fresno, de la grosella negra y de la zarzamora debe usar las hojas; en el del cardo mariano, las semillas y, por último, en el de la amapola, sus pétalos).
  • Ponga en 1 litro de agua fría 2 cucharadas de la mezcla y caliéntelo hasta que comience a hervir.
  • Apague el fuego y deje infusionar, tapándolo du­rante unos 7 minutos.

En caso de crisis alérgica tome el litro de infusión a lo largo del día. Eso sí, mejor si lo hace a media tarde (antes de las 20:00 horas), ya que su elevada acción diurética puede aumentar sus ganas de orinar, lo que le impedirá tener un sueño continuo y reparador.

¡A su salud!

 

P.D.: Dado que la llegada de la primavera y de las alergias ha coincidido con la epidemia del Covid-19, algunas personas podrían confundir los síntomas de ambas patologías. Para que no surjan dudas debe prestarse atención a las diferencias en la sintomatología. Por ejemplo, la sequedad de las mucosas y la fiebre, así como la pérdida del gusto y del olfato, solo se observan en casos de infección por Covid-19. Por el contrario, el picor de nariz y ojos, el lagrimeo y los estornudos son síntomas típicos en personas con alergia.