El fallecimiento hace unas semanas de José Manuel Maza, fiscal general del Estado, debido a una sepsis, ha hecho que esta patología pase a estar en boca de todos. Se trata de una infección generalizada debida normalmente a una bacteria que al entrar en el organismo (por ejemplo, a partir de una herida) afecta a un órgano en concreto y de ahí se va extendiendo al resto del cuerpo.

Al año unos 27 millones de personas en todo el mundo sufren un caso de sepsis, y de ellos fallecen 8. Pero además los que sobreviven pueden tener secuelas a largo plazo como alteraciones funcionales, cognitivas y mentales.

A consecuencia de esa infección el organismo inicia una respuesta inflamatoria que, en los casos más graves, puede incluso provocar un fallo agudo de otros órganos distintos a los que estaban relacionados con la infección original.
Por ello la clave es diagnosticar la infección cuanto antes en base a los síntomas que presenta (fiebre muy alta, escalofríos, dolor de cabeza, cansancio, pérdida del apetito y en ocasiones disnea -sensación de que falta el aire-) para iniciar enseguida el tratamiento. Y es que sólo si se pone en marcha en las primeras horas se puede reducir la mortalidad de manera significativa (un 80%), mientras que si se hace a partir de las doce primeras horas, el porcentaje bajaría al 15-20%.

Fuente: Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc).