Los telómeros suelen estar relacionados con la buena salud y el retraso del envejecimiento, pero siempre y cuando se mantengan largos. Pues bien, un reciente estudio ha confirmado que, para inhibir el desarrollo de los tumores, lo que interesa es acortarlos(1).

La explicación estaría en la propia acción de los telómeros: una especie de capuchones situados al final de los cromosomas que previenen su degradación cada vez que el ADN se replica, lo que está directamente relacionado con el envejecimiento celular. Por esta razón unos telómeros cortos suelen ser signo de mala salud y de un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, incluso si se da en personas jóvenes.

Ahora bien, en caso de cáncer ya declarado la cosa cambia, ya que en esta patología tiene lugar un crecimiento descontrolado de células mutadas. Por tanto, si en ese caso concreto los telómeros son largos, la multiplicación de células cancerígenas no cesa. De ahí que en esta situación lo que interesa sea acortarlos.

Los investigadores del estudio han descubierto que esto es posible si se actúa sobre el gen TINF2, responsable del crecimiento de los telómeros, lo que frenaría el desarrollo del tumor. Este estudio supone la confirmación de investigaciones previas que ya habían relacionado el papel de los telómeros con el desarrollo y crecimiento de ciertos cánceres.

Fuentes:

1. Schmutz I, et al. “TINF2 is a haploinsufficient tumor suppressor that limits telomere length”. Elife. 2020