5 de cada 100 niños nacidos en España nacen PEG (pequeños para su edad gestacional). Las causas más frecuentes de este trastorno están relacionadas con problemas de salud de la madre (hipertensión, malnutrición, diabetes pregestacional y gestacional, exposición a tóxicos…), aunque en menor medida también pueden deberse a enfermedades genéticas, malformaciones o infecciones. Por ello, la mejor manera de prevenirlo consiste en vigilar la nutrición de las madres y controlar las posibles patologías que puedan afectar al bebé.

En caso de no actuar rápidamente y que el niño nazca PEG, aunque el 90% acabará creciendo lo esperado para su edad, el 10% restante se verá obligado a recibir tratamientos con hormonas de crecimiento a partir de los 4 años.

De no hacerlo, los niños que nacen PEG tienen un mayor riesgo de morir al llegar a la edad adulta, además de tener asociados numerosos problemas de salud: pubertad precoz, alteraciones cardiovasculares y metabólicas o problemas en el desarrollo neuronal. Pueden surgir además retrasos psicomotores y en el aprendizaje durante sus primeras etapas de vida, hasta el punto de que muchas enfermedades que tradicionalmente se consideraban propias del adulto (diabetes tipo 2, hipertensión o síndrome metabólico, por ejemplo) pueden deberse en realidad a ese poco peso que se tuvo al nacer.

Fuente: I Jornada de Pediatría Privada en Detección del Niño PEG