La primera vez que acudí a un terapeuta de Medicina Tradicional China (MTC), me pidió que sacara la lengua y… ¡le sacó una foto!

Luego analizó la imagen y me realizó un programa completo de acupuntura y ventosas.

Una vez hubo terminado, volvió a tomar una fotografía de mi lengua para comparar las dos imágenes, la previa y la de después de la sesión.

Me las enseñó y la verdad es que ¡las diferencias eran asombrosas!

El “clima” de los órganos

Un buen terapeuta de MTC, así como de medicina ayurvédica, estudiará a fondo el estado de la lengua de un paciente.

¿Por qué? Porque eso permite evaluar el “clima” del resto de órganos dentro del organismo.

Trate de visualizar una lengua, dividida en dos mitades por una línea imaginaria vertical.

Cada una de esas partes se corresponde con los lados derecho e izquierdo del cuerpo. Y, a su vez, esas mitades se componen de diversas zonas que reflejan unos órganos en concreto.

En el siguiente dibujo puede ver a qué órganos corresponde cada área:

Algunos aspectos en los que se fija el terapeuta al observar la lengua son:

  • Si está hinchada o no.
  • Si está roja o blanquecina y en qué parte.
  • Si parece recubierta de una capa y, en ese caso, si esta es más o menos blanca o amarillenta, si está seca, si es fina o gruesa… (1)

¿Qué implican todos esos signos? Por ejemplo, en MTC una lengua demasiado pálida es sinónimo de vacío de Qi. En otras palabras: indica falta de energía y agotamiento.

Por su parte, una lengua cuyos bordes están abollados o hinchados es señal de debilidad a nivel del hígado.

Pero en cualquier caso el reflejo de la salud en la lengua no es algo exclusivo de las medicinas orientales. Muchos profesionales de la salud occidentales saben que cuando una lengua presenta surcos y grietas está advirtiendo de problemas intestinales, por ejemplo.

Una lengua sana, ¿qué color presenta?

La boca alberga una gran colonia de bacterias que componen lo que se denomina “flora bucal”. Por tanto, la apariencia de nuestra lengua sería el primer reflejo del estado de equilibrio o desequilibrio de esa microbiota oral.

Ahora bien, todos tenemos la misma composición de bacterias, por lo que la apariencia de nuestra lengua puede diferir de la de otra persona sin que eso implique necesariamente que no gocemos de un buen estado de salud.

En general, se considera que una lengua sana es bastante pálida y su superficie está brillante por la humedad y un poco áspera.

Estos son, por el contrario, los colores inusuales que deberían hacerle sospechar:

AMARILLO

Típico de los malos hábitos; es decir, que está provocado por una mala alimentación, por una mala higiene bucal o por el tabaquismo. También puede ser signo de una infección gástrica o micótica.

ROJO INTENSO

Es un signo típico de la escarlatina o de una fiebre similar. Y, ojo: en los niños pequeños si además las papilas gustativas se hinchan demasiado puede ser un síntoma de la enfermedad de Kawasaki. (2)

MARRÓN

Signo de problemas intestinales o, si la lengua también está hinchada, de insuficiencia renal. También es un color típico que puede presentar la lengua de los fumadores habituales y de los bebedores de café empedernidos.

GRIS

Síntoma de anemia (es decir, de un nivel insuficiente de hierro).

BLANCO

La mayoría de las veces implica una acumulación de bacterias (lo que se denomina “lengua saburral”), sin ser necesariamente grave. Eso sí, si también pica o duele puede indicar un problema patológico, ya sea una micosis -por ejemplo, causada por Candida albicans – o, en casos extremos, un tumor precanceroso.

NEGRO

Cuando este color va acompañado de una sensación aterciopelada y de un sabor particularmente desagradable suele ser consecuencia de un tratamiento antibiótico. Por suerte, no se trata de algo grave, aunque sí resulta muy llamativo.

Así puede cuidar su lengua

La primera forma de cuidar la lengua es observar con qué está en contacto. De hecho, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol son las principales causas del cáncer de boca -y en particular de lengua-.

Aunque ambos tumores son relativamente raros, por lo general solo tienen buen pronóstico cuando se cogen a tiempo.

Ahora bien, más allá de no fumar y no pasarse con el alcohol, hay una medida fundamental para cuidar la lengua adecuadamente. Me refiero a tener una buena higiene bucal… ¡pero sin pasarse!

Una buena higiene de la boca significa cepillarse bien los dientes, usar hilo dental… y en realidad poco más.

En concreto, hay dos prácticas muy generalizadas que en realidad resultan muy perjudiciales para la salud de la lengua y de la microbiota oral.

La primera es el cepillado de la lengua.

Aunque es recomendado con frecuencia por los dentistas, es malo porque:

  • La lengua es un órgano frágil. Cepillarla con regularidad daña las papilas gustativas y provoca disgeusia (es decir, una alteración en el sentido del gusto).
  • Este órgano tiene su propio sistema de limpieza, en concreto a través de la saliva y del contacto con el paladar.

El cepillado de la lengua es, por tanto, innecesario.

La segunda práctica pseudohigiénica que hay que evitar son los enjuagues con productos químicos.

En 2017 se publicaron las impactantes conclusiones de un estudio sobre los efectos de los enjuagues bucales en la flora oral.

Resulta que el óxido nítrico (u óxido de nitrógeno), una molécula generada en diferentes partes de nuestro cuerpo para…

  • Eliminar los patógenos bacterianos.
  • Facilitar la comunicación entre las células nerviosas (es un neurotransmisor que facilita la memorización).
  • Incrementar el flujo sanguíneo y combatir la agregación de plaquetas sanguíneas.

… se produce sobre todo en la boca gracias a unas bacterias que el enjuague bucal químico barre por completo.

Esto, entre otros efectos perjudiciales, incrementa el riesgo de sufrir diabetes, obesidad e hipertensión.

Es decir, que usar enjuagues químicos es un sinsentido en sí mismo: no distinguen entre bacterias buenas y malas y matan todo a su paso, desprotegiéndole por completo.

Hasta ahora pocos estudios han medido pormenorizadamente las consecuencias para la salud que tiene una limpieza masiva como esta.

Sin embargo, hoy día sí se sabe, por ejemplo, que las personas que realizan enjuagues bucales 2 veces al día (por la mañana y por la noche) ven su riesgo de desarrollar diabetes aumentado en un 55% en solo 3 años.

Ahora bien, no debe confundirse el uso de enjuagues químicos con el de técnicas ancestrales de beneficios demostrados para cuidar la salud de la boca, como por ejemplo el enjugue natural ayurvédico gandush.

Practicado durante miles de años en India, consiste en realizar lavados orales cada mañana con aceite de coco y 2 gotas de aceite esencial de clavo, de propiedades desinfectantes (se recomienda empezar con 5 minutos de enjuague e ir aumentando progresivamente el tiempo hasta llegar a los 15).

Y no es el único truco que la medicina india guarda para unos dientes limpios, sanos y perfectamente blancos. Aquí encontrará otro muy interesante.

Ya lo ve: Ayurveda y Medicina China, ambas prestan especial atención a la boca. Y está claro que hay una razón para ello. ¡No dejemos escapar todas las enseñanzas que pueden aportarnos!

¡A su salud!

Fuentes:

  1. Les Secrets de la Médecine chinoise n°53, janvier 2020

  2. Franceinfo, La rédaction d’Allodocteurs.fr (2015). L’image de la semaine : la langue framboisée.