¿Se ha dado cuenta alguna vez, nada más terminar de comer, de que no ha saboreado la comida? ¿O de que después de ducharse se encuentra mejor, pero no ha disfrutado el momento como debería?

¿Cuántas veces le ha pedido a alguien que repitiese lo que estaba diciendo porque usted estaba pensando en otra cosa y, de repente, se ha dado cuenta de que no se estaba enterando de nada?

Se pueden poner muchos más ejemplos. Demasiados.

Son momentos en los que la mente se escapa a otro lugar, a otras tareas, con la consecuencia de que dejamos de “ser” y “estar” en el presente. Simplemente ponemos el “piloto automático” y permanecemos físicamente, pero no mental ni emocionalmente.

Esto esconde como mínimo dos problemas:

  • El primero, que indudablemente uno se pierde parte de su propia vida, pues se trata de momentos y sensaciones que no van a volver.
  • El segundo, que las “tareas” de las que se ocupa el cerebro en esos momentos de desconexión son en su mayoría necesidades ficticias, basadas simplemente en miedos e inseguridades. Pueden estar enfocadas al futuro (preocupaciones), al pasado (culpabilidad)… pero la consecuencia es siempre la misma: alejarle del momento presente.

Las consecuencias de todo esto son problemas de concentración, dificultades comunicativas y una permanente sensación de alerta (es decir, estrés) que a la larga puede implicar graves problemas de salud.

Regresar al presente

La atención o conciencia plena constituye una nueva forma de entender la relación con el entorno e incluso con la propia existencia. En pocas palabras, consiste en concentrarse en cada momento que toca vivir, habitando en el presente para ganar claridad, lucidez, paz interior…

Por supuesto, la atención plena puede trabajarse mediante ejercicios de mindfulness (que se traduce precisamente como “meditación de conciencia plena”). Esta práctica también favorece la relajación del sistema nervioso simpático y reduce la producción de cortisol (la llamada “hormona del estrés”) y de insulina, así como los niveles de proteína C reactiva (un marcador de inflamación del organismo), entre otros beneficios para la salud.

Ahora bien, al margen del entrenamiento en mindfulness, que por supuesto le animo a practicar, hay personas con una mayor predisposición que otras a vivir con atención plena el “aquí y ahora”.

Eso es lo que le propongo hoy: conocer, gracias a un test muy rápido, su predisposición a vivir con plenitud el momento presente.

¿Vive usted con atención plena?

Conteste a las siguientes preguntas sobre su día a día. Indique la frecuencia con la que le sucede cada una de ellas marcando un número del 1 al 5 (correspondiendo el 1 a “siempre o casi siempre” y el 5 a “nunca o casi nunca”).

TEST de atención plena

1¿Le cuesta encontrar las palabras adecuadas para describir qué siente exactamente en cada momento?1 – 2 – 3 – 4 – 5
2¿Le resulta difícil recordar las sensaciones físicas que experimenta su cuerpo (la lluvia, el viento, el calor del sol…) y recordarlas nítidamente?1 – 2 – 3 – 4 – 5
3Cuando tiene pensamientos o imágenes perturbadoras y en bucle (rumiantes), ¿le resulta complicado serenarse y no dejarse arrastrar?1 – 2 – 3 – 4 – 5
4¿Se descubre a veces sin ser consciente de lo que está haciendo, realizando una tarea sin prestarle atención?1 – 2 – 3 – 4 – 5
5¿Duda en ocasiones de si ha apagado la luz, cerrado con llave… hasta el punto de tener que volver para comprobarlo?1 – 2 – 3 – 4 – 5
6¿Suele identificar las emociones que siente tiempo después de haberlas experimentado?1 – 2 – 3 – 4 – 5
7¿Se siente un poco patoso porque se le caen las cosas al suelo, se le rompen o se le olvidan?1 – 2 – 3 – 4 – 5
8¿Le cuesta concentrarse durante largo rato en una misma tarea?1 – 2 – 3 – 4 – 5
9¿Suele caminar rápido y sin prestar atención a los detalles, incluso sin recordar después nada del trayecto?1 – 2 – 3 – 4 – 5
10¿Es incapaz de retener los nombres de las personas que acaba de conocer?1 – 2 – 3 – 4 – 5
11¿Olvida a veces a dónde iba y con qué fin concreto, o qué es lo que estaba buscando?1 – 2 – 3 – 4 – 5
12¿Percibe que, en comparación con otras personas, vive anclado en el pasado o con una excesiva preocupación por el futuro?1 – 2 – 3 – 4 – 5

 

¿Cuál es su puntuación?

Una vez respondido el test, sume los puntos obtenidos:

  • De 12 a 25 puntos. Su disposición a la atención plena es muy baja, lo cual está relacionado con un mayor riesgo de sufrir estrés, ansiedad, depresión… Empezar a practicar mindfulness cuanto antes le ayudará a tomar conciencia del “yo” y del “aquí y ahora”. ¡Seguro que no tarda en notar sus beneficios!
  • De 25 a 45 puntos. Posee una buena disposición, pero todavía debe trabajar para liberarse de las ataduras mentales (preocupaciones excesivas, culpas…) y anclarse en el momento presente.
  • De 45 a 60 puntos. Su nivel de disposición y de conciencia plena real es muy bueno. De hecho, este nivel es propio de una persona que ya practica con asiduidad mindfulness. Ahora bien, le aconsejo que lo siga haciendo o, si no lo hace, que dedique parte de su tiempo a la meditación de conciencia plena.

Y es que el mindfulness conlleva poderosos beneficios para la salud de todo aquel que lo practica, incluidos cambios sustanciales en la materia gris del cerebro (involucrada en la toma de decisiones y la gestión de las emociones). (1)

¿Lo mejor de todo? Que no importa que no pueda dedicarle mucho tiempo: unos 10 minutos al día bastan para empezar. ¡Anímese y ya me contará!

Fuentes:

  1. Christina Congleton, Britta K. Hölzel and Sara W. “Lazar Mindfulness Can Literally Change Your Brain”. Harvard Business Review. Reprint h01t5a published on hbr.org. January 08, 2015.