La paruresis es un trastorno psicológico que impide orinar en los baños públicos debido a la presencia real o imaginaria de otras personas. No se trata de aguantar las ganas de orinar sino de que, incluso teniendo ganas, cuando llega el momento de evacuar la vejiga, ésta no responde. Por eso también se conoce a este problema como síndrome de la vejiga tímida.

Este trastorno afecta al 5% de la población y, según señalan los investigadores (1), está provocado tanto por factores físicos como psicológicos. Por un lado está la tensión que sufren los esfínteres de los afectados y que les impide o dificulta la micción, que a su vez se debe a la ansiedad, al estrés o incluso a traumas del pasado. De hecho, algunos estudios han visto muchas similitudes entre el cuadro psicológico de las personas que padecen paruresis con el de las que tienen complejo de inferioridad.

Para tratar la paruresis las técnicas de relajación ofrecen muy buenos resultados, pero si el problema va a más sería necesario acudir a un especialista. Lo normal es someterse a una terapia cognitivo-conductual dividida en dos fases: en la primera se identifican los temores que han podido llevar a ese problema, mientras que en la segunda se intenta modificar su conducta por medio de la exposición directa del paciente a esos miedos.

Fuentes:

  1. Minesh Khatri: “Paruresis or Shy Bladder Syndrome: An Unknown Urologic Malady?”. International Paruresis Association. WebMD Medical Reference. 2018.