El final de la primavera plantea muy malas noticias para los alérgicos al polen. De hecho, este año la rinitis alérgica está causando estragos.

Las abundantes lluvias, seguidas de una subida de las temperaturas de golpe en muchas zonas, han agravado de forma notable las crisis que sufre una buena parte de la población por estas fechas.

¿Lo peor de todo? Que no se prevé que la situación mejore hasta finales del mes de junio…

Una enfermedad en auge

Las alergias afectan ya al 30% de los españoles y las cifras de incidencia no dejan de aumentar.

La sensibilidad al polen es la que más crece (sobre todo de gramíneas, olivo y cupresáceas), y lo hace incluso en personas de más de 60 años que nunca antes habían sido alérgicas.

Aunque también crecen las reacciones a animales de compañía, a alimentos y a ciertos insectos (abejas, avispas…).

Además, por lo general se trata de patologías cada vez más complejas y con interacciones de diversa índole.

¿Un fallo inmune?

Nuestro organismo cuenta con un sistema de defensa inmunológica que neutraliza los diversos agresores posibles (especialmente los cuerpos extraños, determinadas bacterias y virus y los llamados “antígenos”, microbios procedentes tanto del reino animal como del vegetal).

Cuando este sistema falla es cuando se producen las reacciones de tipo alérgico.

Existen 3 grandes tipos de alergias:

  1. Las respiratorias, acompañadas de rinitis, conjuntivitis, traqueítis y asma.
  2. Las cutáneas, que provocan síntomas como la dermatitis atópica, la urticaria y los edemas.
  3. Las digestivas, que a menudo se manifiestan en forma de dolor local, pero también -de manera indirecta- por los dos tipos de reacciones antes mencionadas (respiratorias y cutáneas) o con una sensación de agotamiento general y prolongado.

Además, aunque las manifestaciones alérgicas pueden ser muy diversas, entre las más comunes destacan:

  • Asma. Más de 3 millones de españoles sufren esta enfermedad respiratoria, que cada año provoca unas 1.300 muertes en nuestro país.
  • Rinitis y conjuntivitis, muy habituales desde que comienza la primavera.
  • Urticarias. La piel se cubre repentinamente de manchas rojas algo abultadas, perfectamente definidas y con picazón.
  • Eccema atópico. En este caso la piel se pone ligeramente roja y luego aparecen pequeños granitos que pican y llenos de líquido (al rascarse la piel queda enrojecida y cubierta de pequeñas costras).
  • Eccema de contacto en zonas de roce y especialmente sensibles.
  • Alergias alimentarias, que se manifiestan con dolor de estómago o de cabeza, ronchas y eccemas.

Cómo vencer a la alergia

Para superar la alergia es necesario identificar correctamente su origen. Sin embargo, esta tarea se hace difícil teniendo en cuenta el número de sustancias que pueden estar involucradas (y las interacciones de las que le hablaba antes).

Para detener la reacción inflamatoria provocada por la secreción de histamina (liberada por ciertos tipos de células durante las reacciones inmunitarias) la medicina convencional ofrece antihistamínicos orales, que a menudo causan trastornos en la atención, o tratamientos a base corticoides, unos fármacos especialmente agresivos.

Además, aunque estas soluciones pueden ser efectivas a corto plazo, con el tiempo terminan produciendo importantes efectos secundarios y resistencias (es decir, que dejan de funcionar en las mismas dosis).

La medicina natural, en cambio ofrece numerosos remedios efectivos y completamente libres de efectos secundarios si sabe cómo usarlos.

En concreto destacan las 5 soluciones imprescindibles que está a punto de conocer.

4 aceites esenciales que toda persona alérgica necesita y una solución extra

El estragón (Artemisia dracunculus) es el aceite esencial (AE) de referencia contra las alergias dado su enorme poder antiespasmódico, antiinflamatorio y antibiótico.

Tómelo mezclado con aceite de oliva aromatizado, por ejemplo añadiendo 30 gotas de AE a 1 litro de aceite y removiendo bien. Use un chorrito de la mezcla para aliñar sus ensaladas y otros platos.

El AE de albahaca (Ocimum basilicum), por su parte, tiene un efecto similar porque contiene la misma molécula. En este caso, para beneficiarse de él basta con verter 1 gota de AE en un pañuelo e inhalar su aroma durante unos minutos.

Por su parte, sobre todo para contrarrestar los ataques de asma también destacan dos AE de gran actividad antihistamínica: el de matricaria (Chrysanthemum parthenium) y el de aquilea (Achillea millefolium).

En estos dos últimos casos lo mejor será que siga las indicaciones del laboratorio fabricante y que, si tiene dudas, consulte con su médico o un experto en salud natural de confianza.

Por último, hablarle de una fantástica infusión a base de fresno, cardo mariano y zarzamora, entre otras plantas, que puede marcar un antes y un después en sus crisis de alergia. Si quiere probarla para librarse del malestar provocado por la alergia, aquí tiene la receta completa. ¡Ya me contará el resultado!

¡A su salud!

P.D.: Dos advertencias importantes antes de despedirme. Por un lado, las conjuntivitis, síntoma habitual en ciertas alergias, no se pueden tratar con aceites esenciales. Esto se debe a que no conviene poner estos aceites en contacto con los ojos o con las membranas mucosas, ya que pueden resultar muy irritantes.

En caso de problemas en los ojos lo mejor será que eche mano de los hidrolatos (aguas florales), que son como los “hermanos pequeños” de los AE: de acción más suave pero igualmente eficaces.

Por otro lado, debe saber también que muchos AE están desaconsejados en mujeres embarazadas o lactantes y en niños. Mejor no los utilice en esos casos sin haber preguntado al médico o a un experto en salud natural de confianza.