En España más de un millón de personas sufre trastorno bipolar, una enfermedad neurológica que afecta al sistema nervioso central y supone la sexta causa de discapacidad en todo el mundo. Sin embargo, de media tardan unos cinco años en recibir el diagnóstico adecuado y, lo que es peor, la mitad de los afectados ni siquiera ha sido diagnosticado(1).

El trastorno bipolar afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo, lo que hace que quien lo sufre pierde el control de sus emociones, pudiendo tener tanto episodios de euforia (el término médico es manía) como depresivos.

Se trata por tanto de un trastorno que afecta a la calidad de vida de quien lo padece, pero también de las personas que le rodean. De ahí la necesidad de contar con un diagnóstico precoz, especialmente si aparecen síntomas depresivos y hay antecedentes familiares.

Una vez detectado, aunque seguir el tratamiento es fundamental para una mejoría, los expertos señalan que es necesario que tanto médicos como pacientes conozcan todos los tratamientos que se pueden aplicar. Sólo así se puede acudir al más adecuado en cada caso.

 

Fuentes:

  1. International Bipolar Foundation.