Aunque algunos lo pretendan, vivir con “estrés cero” es antinatural. Y es que este es en realidad el impulso natural que nos lleva a perseguir ambiciones, a movernos… ¡e incluso a relajarnos y a cuidarnos!

En definitiva, es el motor que activa todas nuestras respuestas.

El problema es que ese estrés natural y puntual, que nos ayuda a superar situaciones indeseadas o problemáticas, con frecuencia en nuestros días tiende a volverse crónico.

Muchas tensiones impuestas nos afectan como si un peligro real nos acechase permanentemente, haciéndonos vivir en vilo.

Y a ello se suma, además, que frente a esto no todo el mundo está “armado” de la misma manera. El comportamiento de cada persona depende de su nivel de respuesta, de su capacidad para evaluar la situación e incluso de sus posibilidades de lidiar con ella.

Por eso, si usted siente que vive con demasiado estrés, que las tensiones del día a día a día le superan, le animo a leer con atención lo que sigue. Le ayudará a entender qué le ocurre y, sobre todo, le proporcionará soluciones para ayudarle a gestionarlo.

Cuando el sistema colapsa

Por lo general, frente a un acontecimiento frustrante y demasiado intenso o repetitivo, la capacidad del organismo para adaptarse termina viéndose superada.

Y esto en realidad esconde un gran peligro, ya que puede desencadenar una reacción patológica debido al desequilibrio entre esa capacidad de adaptación y las exigencias del entorno.

En ese punto es probable que surjan trastornos mayores, ya sea en forma de agotamiento o de una respuesta excesiva por parte de los sistemas neurohormonales encargados de esa adaptación.

Y a todo ello hay que añadirle un problema aún mayor: hoy por hoy muchas cosas en realidad poco importantes nos producen demasiada ansiedad y angustia. Así, una enorme cantidad de personas se estresa ¡incluso en vacaciones!; otras se ven completamente abrumadas por la vuelta a la rutina después del verano…

No me entienda mal: tener preocupaciones es normal. Como he dicho, el estrés nos ayuda a actuar y a responder ante las necesidades.

Sin embargo, es del todo insano que el estrés llegue para quedarse y nunca nos permita bajar la guardia, disfrutando de momentos de verdadera paz.

3 aceites esenciales contra las pequeñas crisis de estrés

Para evitar que cualquiera de estas situaciones derive en estrés crónico, la aromaterapia propone una solución capaz de ayudarle desde el primer momento, cuando la crisis se desencadena, cortando el problema de raíz y devolviéndole al estado de calma.

Esto tiene un valor inestimable en un tiempo como el que vivimos: la pandemia ha ¡DU-PLI-CA-DO!, de acuerdo con ciertas estimaciones, el consumo de ansiolíticos en nuestro país.

Así que tome buena nota de la siguiente receta si la necesita en estos momentos y no dude en compartirla con todos aquellos contactos que crea que pueden beneficiarse de ella (bastará con que les reenvíe este e-mail).

E incluso si cree que ahora no la necesita, hágame caso y guárdela a buen recaudo para el futuro. ¡Uno nunca sabe qué grandes aliados necesitará ante las adversidades que están por venir!

Para preparar la mezcla cuente con los siguientes aceites esenciales (AE):

  • 10 ml de AE QT de lavanda (L. vera, L. officinalis o L. angustifolia).
  • 10 ml de AE QT de ravintsara (Cinnamomum camphora).
  • 10 ml de AE QT de manzanilla romana (Chamaemelum nobile).

Introdúzcalo todo en un frasco de cristal opaco y con gotero.

Para aplicarlo, deje caer 5 gotas sobre sus dedos y masajee con ellas la zona que va desde su ombligo hasta su esternón. De este modo estimulará el plexo solar, lo que le ayudará a liberar las cargas emocionales.

Repita 2 ó 3 veces al día durante 3 semanas en caso necesario.

Debe saber que la eficacia de esta sinergia de aceites esenciales ha sido comprobada, al igual que la efectividad de las otras dos soluciones de las que voy a hablarle ahora.

Dos aliados extra

Frente al estrés, otro remedio muy eficaz pero respetuoso con el organismo, en particular comparándolo con los agresivos -¡y adictivos!- fármacos químicos que suelen recetarse, es la homeopatía.

En concreto, mi recomendación es que tome Ignatia Amara 9CH a razón de 5 gránulos 2 veces al día fuera de las comidas y durante 1 mes. Eso le ayudará a aliviar la sensación de opresión que provoca la acumulación de eventos estresantes.

Además de esta solución, como planta medicinal antiestrés destacaría la grifonia (Griffonia simplicifolia). Es tan potente que bastan de 1 a 2 cápsulas de su extracto por la mañana para beneficiarse de su poder. En cualquier caso, mi consejo es que siga la posología indicada por el laboratorio fabricante.

►► Por cierto, y hablando de estrés… ¿le apetece una copa de vino después de un día duro? Pues sepa que eso está muy relacionado con el estrés. Se lo explica aquí el Dr. Rothfeld.

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