El deterioro de las funciones cognitivas debido al envejecimiento sería más lento si se viviera en zonas más verdes. Éstas son las conclusiones de una reciente investigación que se ha desarrollado a lo largo de 10 años con 6.500 ingleses de entre 45 y 68 años(1).

Durante el estudio el equipo de investigadores realizó un seguimiento a los participantes, que debieron completar una serie de test para evaluar diferentes aspectos de su salud mental, como su razonamiento verbal y matemático, su fluidez verbal o su memoria a corto plazo. Estos test, que se realizaron en tres momentos distintos a lo largo del estudio, permitieron comprobar cómo había sido el declive cognitivo en cada caso. Por último, se compararon los resultados con las características del vecindario en cuanto a presencia de zonas verdes (jardines o parques).

Las conclusiones señalan que el deterioro cognitivo a lo largo de la década fue un 4,6% menor entre los participantes que vivían en vecindarios más verdes. Estos resultados, además, fueron ligeramente superiores en el caso de las mujeres.

Esto se explica por el hecho de que la exposición a amenazas ambientales (contaminación del aire y excesivo ruido), así como un estilo de vida muy estresante o sedentario, son factores que influyen en el riesgo de demencia y de deterioro cognitivo. Por el contrario, vivir cerca de zonas verdes consigue justo lo opuesto: reduce la exposición a la contaminación y aumenta la actividad física y la vida social, lo que a su vez permite reducir el estrés.

Fuentes:

  1. Carmen de Keijzer, Cathryn Tonne, Xavier Basagaña et al.: “Residential Surrounding Greenness and Cognitive Decline: A 10-Year Follow-up of the Whitehall II Cohort”. Environmental Health Perspectives. 2018.