Estoy seguro de que dentro de 100 años se estudiarán en el colegio algunas de las técnicas de manipulación informativa que hoy se están usando en la campaña de vacunación contra la Covid-19.

Y es que la vacunación masiva es la única estrategia en la que tienen puestas sus esperanzas la mayoría de autoridades sanitarias, inermes aún hoy en prácticamente todo lo demás frente al coronavirus.

De ahí la necesidad de convencer a la población de que debe vacunarse a toda costa, sin que importen los medios para conseguirlo.

Pensar diferente

Soy consciente que estas palabras pueden causar gran revuelo.

Y también sé que algunos tratarán de desacreditarme sin argumentos, solo por atreverme a exponer un punto de vista diferente, tachándome de “coronaescéptico”, de “antivacunas” e incluso de “negacionista”.

Es lo que está sucediendo con algunos médicos e incluso jefes de servicios hospitalarios que se atreven a ser críticos con cómo se están haciendo las cosas.

Solo por disentir. Por atreverse a opinar diferente.

Básicamente se ningunean sus discursos para que no se los tome en serio.

Para que usted piense que simplemente se trata de personas “raras” o “locas” cuya opinión no merece ser tenida en cuenta.

Y para ello se las mete en el mismo saco que aquellos que creen que la tierra es plana, por ejemplo.

Por supuesto es más fácil hacer eso que someterse a un debate sano y enriquecedor… Pero también es injusto y, sobre todo, peligroso.

Por qué debemos fomentar el espíritu crítico

Nadie puede negar que el coronavirus es un problema real que ha provocado la muerte de muchísimas personas en todo el mundo. Sin embargo, eso no es motivo para aceptar con los ojos cerrados cualquier solución que se nos ponga delante.

Y esto no tiene nada que ver con oponerse a la vacunación por sistema, ni a la del Covid-19 ni a ninguna otra. Simplemente defiendo que una decisión médica debe basarse en el conocimiento de todos los beneficios y riesgos, y no en la imagen interesada que se nos da de ella.

Lo más grave de todo es que en esta crisis sanitaria se están confundiendo los términos de “argumento” y de “elemento de persuasión”.

Y esto sucede a pesar de que es necesario, más que nunca, cultivar el espíritu crítico frente a todo lo que nos está pasando y lo que se nos impone, y también de cara al futuro que nos quedará tras la pandemia.

Ojo: esto no es sinónimo de oponerse a toda costa a las autoridades. Me gustaría pensar que los gobernantes lo están haciendo lo mejor que pueden en una situación que nos supera a todos.

Simplemente se trata de cuestionarse las cosas. Y esto es aún más importante cuando lo que está en juego es la salud.

¿Libertad de expresión?

Lamentablemente en los últimos meses se ha vuelto cada vez más difícil expresar un punto de vista diferente. Una vía alternativa.

Lo habitual es que la política y los medios de comunicación ofrezcan una pluralidad de voces. De esa forma todo el mundo es libre de escuchar diferentes opiniones para formarse una idea propia.

Sin embargo, esto hoy no es posible.

Los medios de comunicación ya no juegan su papel crítico:

  • Los grandes canales de televisión invitan prácticamente solo a expertos que ayudan a mantener a la población en vilo, presa del pánico, y que abogan por fuertes medidas coercitivas (es decir, que no hay ningún debate real).
  • Muchos periódicos continúan haciendo más sensacionalismo que trabajo periodístico informativo y de investigación real.
  • Las redes sociales censuran opiniones divergentes. Facebook ha anunciado que eliminará todas las publicaciones que vayan en contra del discurso oficial y que destacará todos los mensajes que animen a vacunarse.

¿Cómo puede una empresa como Facebook ser quien decide qué es bueno para su salud o la mía?

Me encantará que me deje un comentario más abajo contándome qué opina sobre este tema y si se ha sentido cohibido a la hora de expresar su opinión en los últimos meses o semanas. Tanto yo como el resto de lectores estaremos encantados de leerle.

¡A su salud!