En la última década, en Estados Unidos se ha duplicado el número de víctimas de suicidio que habían tomado opioides, un tipo de medicamentos recetados para el dolor. Estos son los datos que ha reunido un equipo de investigadores(1), que asegura que tener opioides en el botiquín es similar a tener un arma cargada en casa.

 

En el estudio se alerta de que el número de personas que se han suicidado y que tenían opioides en su organismo ha aumentado del 8,8% en 2006 al 17% en 2017. Para llegar a estas conclusiones se analizaron los 6.264 suicidios que se produjeron en el país entre esos años.

 

Como conclusión, el estudio señala que se deben desarrollar programas para identificar y tratar a los pacientes con trastornos derivados del consumo de opioides, antes de que éste se convierta en un problema crónico que pueda conllevar complicaciones psiquiátricas, como depresión y tendencia al suicidio.

 

Fuentes:

  1. Borota D.: “Increasing Prevalence of Opiates in Maryland Suicides by Objective Testing (2006–2017)”. Reunión Anual de la American Psychiatric Association (APA) 2018. Nueva York, Estados Unidos.

Mayo 2018.